jueves, 17 de abril de 2014

Lo de las mascotas

Tal vez muchos de vosotros no lo sabéis porque esto no es un blog personal y guardo con celo mi intimidad, pero lo cierto es que tengo una mascota de la que no os diré el nombre -más que nada para no tener que cambiar las contraseñas de todos los sitios que visito en internet- pero a la que me me gusta referirme como "Bestia del Averno" o, más cariñosamente, como “Mordisquitos” (y de la que me parece que hablé tangencialmente al menos aquí y aquí). El caso es que buscando por internet una correa dotada de batería de 12 voltios para dar descargas en caso de ser necesario cuando lo saco a pasear (para disuadirle de que se meta cosas en la boca como otros perros o gente) me encontré con una tienda de comida para animales que parece ser nueva, animalear (y que al parecer tienen un concurso con el que te puedes llevar una año de pienso para perros o bueno, para lo que sea que tengas). Y esto me ha hecho reflexionar sobre el tema de las mascotas.

Hubo un tiempo en el que el tema de las mascotas estaba más o menos claro. Quiero decir, uno podía elegir, dependiendo de sus necesidades y posibilidades, más o menos entre tres o cuatro tipos de mascotas. Desde el típico gato o perro hasta la tortuga o el periquito. Pero ¿ahora? Ahora si tienes una cosa de estas de toda la vida no eres nadie. Para ser realmente original tienes que tener como mínimo... no sé. Un cerdo vietnamita, un hurón, una nutria. Una iguana, un camaleón, una boa constrictor. Un unicornio enano. Algo así. Mirad, a mí llamadme clásico, pero esto no lo veo. Para empezar, una cosa que se te puede comer, yo no creo que sea una mascota, sinceramente. Y ya por concretar, todo el espectro de los reptiles directamente lo descartaría. Es que eso es una cosa que ya se ve que no te va a coger cariño. A mí llamadme raro, pero algo que tienes en un terrario debajo de una lámpara y que le tienes que hacer fotos en días distintos y compararlas para saber si está vivo o muerto, no me parece lo mejor para hacerte compañía en casa. Eso por no mencionar la gente que tiene tarántulas y cosas así. Pero ¿estamos locos? Mirad, en general la norma sería que cualquier cosa que ves en el suelo y te dan ganas de gritar más que de achucharla, no sería mascota. Pero vamos, es mi opinión, allá cada uno.

En cualquier caso, como entre alguno de mis lectores puede haber interesados en adquirir una mascota y por el motivo que sea (llámale no haber tenido tiempo para documentarse, llámale ser de Omicron Persei 8 y no concocer la fauna local) voy a hacer una pequeña clasificación orientativa.

Gusanos de seda. Esto, por lo que sea, en un momento dado se consideró mascota y así se quedó la cosa ya para siempre. Es una de esas costumbres absurdas que pasan de padres a hijos como la monogamia o las navidades y que nadie acaba entender muy bien por qué están ahí pero que como en su momento a alguien le pareció que era lo normal, pues ¡venga! a pasarlo a la siguiente generación. Veamos, los gusanos de seda quizás tengan sentido en una fábrica de corbatas (si es que todavía existen las corbatas de seda, cosa que ignoro; yo soy más de sudadera chunga y camiseta de AC/DC) pero en una casa son una guarrería. Todo lo que hacen es tener un aspecto asqueroso y si tienes mucha, mucha suerte, meterse en un capullo y convertirse en una mariposa que supone una escasa mejoría respecto el aspecto que tenían antes. Que el pobre niño cuando ve los capullos espera que salga de ahí una mariposa como las de los dibujos animados, con unas alas enormes, llena de colores y hasta con pestañas y todo, y lo que sale se parece más a una polilla que otra cosa. Lo único a favor de tener esto como mascota es que quizás va preparando a la juventud a que la vida es una cosa llena de desilusiones y sufrimiento, que si bien como lección vital es una mierda, pero oye, igual cuando les llegue la adolescencia y se llenen de granos y traten de conseguir una cita, les viene bien tenerlo claro.

Tortuga. Entiendo que esto es el siguiente escalafón en mascotas. Es decir, requiere quizás algo más de mantenimiento que los gusanos, pero te tienes que fijar bastante para ver si están vivas o muertas (probablemente esto también sea una ventaja en el caso de que se te olvide una semana darles de comer). Son frías, un pelín repugnantes -como todos los reptiles en general- y en algunos casos muerden, pero por otra parte también apestan. Normalmente son de tamaño reducido y esto tiene como única ventaja una bonita actividad recreativa que consiste en que se escapan de su recinto y hay que buscarlas por toda la casa (y te recomiendo encarecidamente hacerlo, porque es mucho mejor encontrarlas vivas que tenerlas un mes apestando detrás de un mueble (o encontrarlas con los pies).

Hamster o conejillo de indias. Estamos todavía en el límite entre lo achuchable y lo asqueroso. Porque si bien ya son de sangre caliente y tienen pelo como las mascotas de verdad, todavía se parecen bastante a algo que puede haber salido de una alcantarilla, lo que es como mínimo inquietante. Para mejorarlo todo, si tienes una pareja puedes descubrir: 1) que la frase criar como conejos no es una metáfora y 2) que la maravilla de la vida puede ser bastante horripilante cuando una madre decide comerse a sus crías para no tener que competir con ellas por el alimento.

Erizo. Saliendo ligeramente de las mascotas tradicionales, me parece interesante hacer mención específica de esta especie de rata con pinchos que a algunos les ha dado por tener como mascota ¿En serio puedes imaginar algo menos abrazable? Yo sí, a Esperanza Aguirre. Pero por ahora no parece que la vendan en tiendas de animales. Ahora, que al tiempo.

Gato. Es superior a ti y lo sabe. Por mucho que lo alimentes, le limpies el cajón de arena y lo soportes encima cada vez que al señorito le apetezca estar, no esperes la más mínima gratitud. Como mucho ese leve desdén de un lord inglés hacia su mayordomo. Descienden de los tigres y nos siguen viendo como una especie de monos graciosos a los que dejan vivir para que les sirvamos y porque sospecho que les divertimos. Pero poco más. La parte buena es que puedes saber cuál es el mejor sitio de la casa, porque él estará allí. Y si ese sitio es tuyo, te jodes. Bueno, y que no entienden que ciertas actividades como leer o ver la tele sean mejor que admirar su belleza, por lo que siempre se van a poner donde estorben más. Pensándolo bien, esto quizás no sea una ventaja.

Perro patada (es decir pequeño). Son esos perros que ladran todo el rato y cuyo contacto más habitual contigo quizás sea que  le des patadas todo el rato porque siempre se ponen donde no lo ves. Pueden ser cariñosos hasta lo patológico, quizás porque tienen tendencia a sufrir ansiedad de separación. La gente tiende a pensar que son muy listos porque cuando te pones el abrigo se ponen contentos por si los vas a sacar, ignorando el hecho de que hasta las palomas son capaces de aprender condicionamientos sencillos y de que en un cerebro del tamaño de una nuez no pueden caber muchos pensamientos aparte de dame de comer y ladro porque tengo miedo de todo.

Perro pisotón (es decir grande). Este te puede hacer daño a ti cuando te pisa (no digo ya si le da por morderte) por lo que sugiero manejar con cuidado (y a ser posible por parte de personal cualificado). Tienen la ventaja de que pueden servir como defensa (siempre que ellos quieran, claro) y el inconveniente de que comen una burrada y antes o después todo eso que comen lo tienes que recoger del suelo (y una vez digerido, que da más asco). Son más o menos tan complicados de educar como un niño, con la desventaja de que no puedes hablar todo el rato de las cosas que hacen como los que tienen niños porque pareces imbécil (injusticias de la vida en sociedad; yo todavía no entiendo por qué la gente con niños piensa que tienen que ser tan fascinantes para todo el mundo).

Periquito. Es un hecho conocido que los pájaros son los mayores transmisores de enfermedades después de las ratas (bueno, realmente este dato no lo he consultado en ningún sitio, así que digamos sólo que podría ser cierto). Que un animal sea pequeño y pueda cantar (la verdad es que no estoy seguro de que los periquitos canten; bueno, al menos sé seguro que hay pájaros que cantan, lo he visto en la tele) no significa que no sea potencialmente letal. En cualquier caso no entiendo bien la compañía que hace algo que solo está con nosotros porque lo tenemos encerrado. Quizás deberíamos revisar nuestro concepto de compañía.

Loro. Ligera variación sobre el anterior, bastante popular por su aparición en series y películas (normalmente con cómicos resultados). Mira, carguémonos el mito: los loros no hablan. Bueno, vamos a ver. Esos que hay en las tiendas de animales y que valen una pasta, sí: hablan por los codos. Pero la cosa verde y fea que tienes en tu jaula lo único que va a hacer es darte picotazos si le acercas el dedo. Supongo que es la manera que tiene la naturaleza de recordarnos que los pájaros no están hechos para estar en jaulas y que lo mejor que podemos hacer es soltarlos (y se carguen la arquitectura y los monumentos a base de cagar encima, que parece que no, pero es una cosa que hacen muchísimo).


Conejos. Vale, en este punto pienso ser inflexible: los conejos no son mascotas, son comida. Vale que por fuera parecen adorables, pero en serio, por dentro están deliciosos. Para evitar este posible conflicto, en mi opinión lo mejor es comprarlos ya troceados. Así es mucho más difícil cogerles cariño. Y por otro lado, así son más fáciles de cocinar, claro.

Peces (he estado a punto de poner pescados). Aquí me habéis pillado, claro. Porque como tenemos palabras distintas para los que nadan y los que nos comemos, no puedo decir estrictamente que sean comida (aunque para mí esto es una cuestión puramente semántica, y como tal, absurda. Además en cualquier caso, siguirían siendo comida potencial ¿no? Por cierto ¿qué sabor tendrá un pez de colores? ¿Sabrán a fruta?). Con todo, son el animal más parecido a un salvapantallas que hay en la naturaleza. Entiendo que haya que tener un cristal para que no se escape el agua pero sinceramente ¿qué sentido tiene tener un animal que no puedes tocar? Hazme caso, es mejor un salvapantallas animado. Además, estos tienen la ventaja de que no le tienes que cambiarles el agua (y bueno, que si te aburres de ellos siempre los puedes cambiar por unas tuberías de colores o algo así.

Ladillas. Lo siento, por mucho que estiremos el concepto, no son mascotas. Y ve al médico a que te recete algo, anda.

Bien, pues yo creo que con esto estaría lo principal. Sé que me dejo bichos fuera, pero el que quiera algo más raro, que busque en la wikipedia. Ahora, la verdad es que no sé si esta sería la mejor entrada para alguien que está pensando en comprar una mascota. No parece que trate de animaros ¿no? Mejor, el que quiera una que sea ya sabiendo los inconvenientes, no queremos arrepentidos luego.


En la imagen, una piedra mascota. Tienen la ventaja de un bajo mantenimiento y de ser relativamente poco peligrosas (salvo en caso de ser arrojadas). Por otra parte, son al menos tan cariñosas como una serpiente, tan alegres como una tortuga y bastante más acariciables que un pez. Y no me lo estoy inventando, realmente existen*.

Nota: ningún animal ha sufrido daño durante la realización de este post. Al menos no directamente, claro. Aunque solo sea porque la mayoría no saben leer y no puedo herir sus sentimientos. Bichos estúpidos...


*Si alguien se pregunta por el mono de la documentación (al ver que la imagen tiene relación más o menos con el tema de la entrada) dice que el tono general del post le ha ofendido y por eso ha decidido no colaborar en ella. Por otro lado, no tengo claro que a un gorila africano de 200 kilos se le pueda llamar mascota, no sé por qué se siente tan ofendido...

viernes, 4 de abril de 2014

Lo de los auriculares (y 2)

Bueno, acabemos con esto. En la entrada anterior hablé un poco sobre los tipos de auriculares que hay para, introducir el tema. En esta comentaré mis preferencias y por qué opino que no es necesario gastarse una cantidad enorme de dinero en unos. Ruego paciencia, esto va a ser un pelín largo y con pocos chistes (si a alguien no le interesa este tema puede pinchar aquí y volver a leer la vez que me hice un TAC, que en contra de lo que pueda parecer, es bastante divertido).

En primer lugar quiero aclarar que no soy experto en sonido, más que nada por si entra aquí alguien desde Google y tras leer la entrada me lo echa en cara (los que lean este blog habitualmente seguro que se dieron cuenta hace tiempo). Lo que sí que es cierto es que me gusta la música y llevo auriculares el 90% del tiempo (aunque no siempre con música, bastante es escuchando podcasts o radio convencional). La música que suelo escuchar es básicamente rock y blues (desde los Stones a Eric Clapton pasando por AC/DC, Metallica y muchas cosas que seguramente no conocéis) y me gusta hacerlo a buen volumen. La mayor parte de la música la escucho desde un iPod Nano y a veces desde mi Sony Xperia Z1, normalmente en casa y a veces por ahí, por lo que me interesan los auriculares cerrados para no molestar a nadie cuando escucho thrash metal a todo volumen (creo que olvidé hablar de auriculares abiertos y cerrados en mi entrada anterior, mierda). Siempre en mp3 ("blasfemia" escucho gritar a los audiófilos) si bien procuro que sea al bitrate más alto posible. 

Bien, con esto creo que ya podemos entrar en materia.

Siguiendo con el tema de la entrada anterior, supongamos que por el motivo que sea, te quieres comprar unos auriculares. Como cualquier toma de decisión que implique coste (es decir, dinero) lo suyo es tomarla asumiendo unos criterios racionales. Si quieres entrar en YONOSOYTONTO y comprarte lo primero que te entre por los ojos, por mí bien. Pero vamos, en ese caso te puedes ahorrar el resto de la entrada.

Lo primero que te tienes que plantear a la hora de comprar unos auriculares es qué escuchas. Uno tiende a pensar que hay auriculares que suenan 'bien' y auriculares que suenan 'mal', y que normalmente a más precio, mejor sonarán. Pues bien, esto sería simplificar tanto el escenario que podría ser (y en no pocos casos) falso. Los expertos defienden que hay auriculares que suenan mejor para rock y auriculares que suenan mejor para clásica, por poner un ejemplo. No voy a entrar a detallar esto, mi consejo sería probarlos si es posible (lamentablemente en muchos casos no lo es). O al menos documentarse un poco por internet.

Lo segundo que quizás sería necesario plantearse es cuánto dinero estás dispuesto a gastarte. Porque vale que gastarse mucho no sea siempre una garantía de buen sonido, pero obviamente si tu presupuesto son 10 euros te vas a ver seriamente limitado en cuanto a capacidad de maniobra.

Muy relacionado con la anterior es que te preguntes qué capacidad auditiva tienes. Quiero decir, si tienes el oído musical de un ladrillo (y hay mucha gente así) no te recomiendo que te gastes mucha pasta porque sinceramente, la estás tirando a la basura. Si lo que vas a escuchar son podcasts, música en mp3 a bajo bitrate o grabaciones muy antiguas (que ya de por sí vienen grabadas en unas condiciones muy deficientes) tampoco te merece la pena gastarte 50 euros en unos auriculares.

Finalmente, y de nuevo muy relacionado con el punto anterior, es cuánto estás dispuesto a pagar por parecer más molón. Y no trivialicemos esto. Vivimos rodeados por el diseño. Mucha gente se compra un coche fundamentalmente porque es bonito (aunque luego intelectualice mucho su decisión). No digo ya nada de las motos, donde las prestaciones puras van a menudo muy por detrás del aspecto (yo mismo tengo una custom, sé de lo que hablo). Las cosas que nos gustan nos hacen sentir bien, y una parte muy importante es que sean bonitas. Además, de un tiempo a esta parte los auriculares se han convertido en un complemento de moda y no me parece completamente mal (a fin de cuentas es algo que cada vez más gente lleva por ahí en público). Lo que hay que tener en cuenta es que esto no sea como comprar una silla de diseño realmente espectacular pero muy incómoda (que si es para mirarla, bien, pero si piensas sentarte en ella, no me parece buena idea). En la mayoría de los casos, se suele buscar un compromiso entre diseño y función. Es decir, que mole lo suficiente sin dejar de ser utilizable para su uso. Otra cosa bien distinta es que gente como Beats By Dre te trate de estafar con auriculares de 300€ que suenan a caca (la crítica parece ser unánime en esto) solo porque gente como Justin Bieber los llevan por ahí (fuente). Yo mismo estuve a punto de picar con unos Marshall que me parecieron bonitos y pensé que sonarían bien para el rock'n'roll pero parece que no (podéis leer un análisis aquí).

Para terminar esta larga introducción, durante las últimas dos o tres semanas he dedicado mucho tiempo a investigar por internet para conseguir información. He visitado desde auriculares.org hasta Old & Newsound pasando por cualquier cosa que encontrara por google. Mi conclusión es que todos apestan. Vale, se aprende un montón (y eso que yo ya sabía algo) pero cuesta mucho separar el grano de la paja. Para empezar en los foros ni te molestes por preguntar por nada que cueste menos de 150€ porque te van a ningunear (o mucho peor, tratar con condescendencia). Si te gastas 300, mucho mejor. Y conste que yo esto lo entiendo. La gente de esos foros son fanáticos del sonido e invierten grandes cantidades en su pasión. Por otro lado hay una estrategia mental llamada disonancia cognitiva que hace que cuando gastas mucho dinero en algo pienses que ha merecido la pena y son los demás los que son idiotas por no verlo. A nadie le gusta pensar que es idiota y está tirando el dinero. En cualquier caso, para ser coherente con este nivel de frikismo es necesario escuchar música en FLAC en lugar de MP3 y utilizar reproductores de alta fidelidad que pueden costar de 350€ a 1.200 según tu nivel de exigencia. Si queréis saber mi opinión, es demasiado para algo que se te puede caer al suelo en cualquier momento.

Los blogs de tecnología que hacen reseñas no son mucho más útiles, porque la mayoría de ellos no pagan por los auriculares, por lo que cuando dicen que unos auriculares de 300€ suenan muy bien, no se plantean si suenan 150€ mejor que unos que valgan la mitad o cuatro veces más que unos de 75€. Y esta es una reflexión que yo recomiendo hacer siempre (vale también para pedir vino ¿realmente ese vino de 30€ estará tres veces mejor que el de 10? Y así con todo).

A mí al final lo que más me valió fue hablar con un par de técnicos de sonido que conozco, y ese es el motivo de esta entrada tan larga: transmitir mis conocimientos prestados (la mayoría de gente lo más técnico con lo que puede hablar es un dependiente de Media Markt que probablemente no sepa lo que es la impedancia*).


Al turrón


Dicho todo esto, para la mayoría de la gente suele ser suficiente con unos auriculares cómodos y que no suenen demasiado mal. Tengo una buena noticia: los Sennheiser MX 170 de botón de los que hablé en la entrada anterior suenan bastante bien por unos diez euros. Por otro lado, si decides comprarte un cacharro de apple descubrirás que sus nuevos auriculares han pasado de ser normalitos (y no digo que nunca estuvieran mal) a muy buenos (como ya decía Jatz Me en los comentarios del post anterior) lo que ha sido una verdadera sorpresa. Siempre que no te importe que sean blancos (¿qué le pasa a esta gente con el blanco, es que son del KKK? Opino que igual que puedes elegir el color del reproductor se tendría que poder optar al menos por un negro más discreto) o que sean asimétricos (es decir, que están diseñados de tal manera que el derecho solo se puede poner en el oído derecho y el izquierdo en el izquierdo). A mí tengo que decir que esto sí que me pone un poco nervioso (nunca acierto a la primera con el auricular que me tengo que poner).


Si los prefieres de tapón (por ejemplo para disfrutar un mejor sonido o para aislarte más de un exterior ruidoso) durante mucho tiempo he usado los CX 300-II, también de Sennheiser, y la verdad es que suenan realmente bien, aunque en mi opinión llevan pocos tapones de goma (esos mamones tienen tendencia a perderse) y solo de un tamaño. Los últimos que tuve tenían solo dos pares, ignoro si han mejorado esto. Aquí ya nos metemos casi en los 50 euros, eso sí.

Después de eso probé unos RHA 450i -de los que también podéis ver una foto en la entrada anterior-  por eso de que hay que probar cosas y de que leí una reseña estupenda en microsiervos que me hizo lanzarme inmediatamente a comprarlos en la tienda de Apple (un día tengo que contar esta historia) y la verdad es que aunque el mando incorporado me encantó (vale tanto para pasar canciones como para controlar el volumen, aunque solo funciona para reproductores de Apple, aviso) y estos sí que tienen un montón de tapones de goma de distintos tamaños, el sonido no acaba de ser ideal para la música que yo escucho (potencia poco los bajos). Para cosas más acústicas van algo mejor, ignoro como irán para jazz y electrónica (aunque sospecho que bien y mal respectivamente).


Después de esto decidí pasar tímidamente a algo más grande y probé los AKG K430 supraaurales (y plegables) muy parecidos a los K451 de los que puse foto. El sonido era muy bueno sin llegar a ser brillante. El aspecto, por desgracia, nunca me convenció. El mando incorporado se limitaba al volumen lo que me pareció un paso atrás respecto a los RHA. La comodidad de uso es un tanto subjetiva, pero tengo que decir que me apretaban un poco. Eso sí, la posibilidad de doblarlos supone una ventaja para su transporte salvo por el hecho de que eran tan feos que preferías que no se vieran por ahí (ahora han mejorado un poco).

También tengo unos Sennheiser de deporte para usarlos en el gimnasio, de los que lo único que voy a comentar es que solo los uso allí porque el tipo de enganche (son de los que cuelgan de la oreja con un gancho) no me acaba de gustar y me terminan haciendo daño al rato de usarlos. Además, son asimétricos igual que los nuevos de Apple y ya he dicho que esto me pone un poco nervioso.

Finalmente llegamos al punto actual, en el que decidí que me apetecía tener algo grande de verdad. Obviamente al ser algo más vistoso me parecía interesante que tuvieran buen aspecto (y voy a confesar que este no era un punto secundario, suponía que cualquier cosa bien diseñada sonaría bien; error). Otra cosa que me preocupaba era el volumen, y aquí me temo que me voy a poner un poquito técnico.

En todos los auriculares que he tenido siempre he echado en falta algo más de volumen. Cuando uno busca unos auriculares puede encontrar en la caja (o en la web) unas especificaciones que teóricamente le ayudarán a saber por qué está pagando más dinero. Es falso, la verdad es que la mayoría de información es inútil. En primer lugar está la frecuencia de respuesta. Un oído humano normalmente percibe entre 20 y 20000 Hz, por lo que puedes dejar de preocuparte por esto (la mayoría de los auriculares amplían este rango por arriba, por debajo o ambos. Luego la sensibilidad, que debería indicar el volumen que son capaces de alcanzar pero que al parecer es un dato en el que las marcas suelen mentir tanto como las de coches en el consumo medio (lo leí por ahí, lamento no poder aportar la fuente). Te puede interesar la longitud del cable , eso sí (si los piensas usar como yo para dispositivos portátiles, cualquier cosa por encima de 1.2 te va a molestar; es habitual en auriculares tipo estudio o DJ encontrar cables larguísimos). Y luego, claro está, tenemos la impedancia.

La impedancia es el quid de la cuestión, la madre de todos los números. Indica la resistencia eléctrica del auricular y se tiende a pensar que a mayor valor mejor sonido. Bien, esto es falso para empezar ("lo ideal siempre es que un aparato ofrezca la mejor resistencia", me explicó un técnico) pero en el caso de los dispositivos portátiles (reproductores de mp3 y móviles) es directamente al contrario: menos es más.

Unos auriculares con un valor de impedancia más alto necesitan más electricidad para moverlos, lo que hace que agoten antes la batería y -mucho más importante- alcancen un menor volumen. El drama es que la mayoría de auriculares grandes tienen de 32 para arriba (para que os hagáis una idea, los auriculares normales para mp3 suelen tener 16). Los de estudio, DJ o audiófilos pueden tener valores mucho mayores sin preocuparse porque ya se supone que vas a tener un buen amplificador trabajando para ellos, con lo que nos podemos encontrar tranquilamente con monstruos de 70, 120, 250 e incluso 600 (los técnicos de sonido sabrán para qué).

Para solucionar esto hay unos amplificadores portátiles para mp3, que se conectan entre el auricular y el reproductor. Los más potentes vienen a tener el tamaño de un iPod classic (lo que personalmente me parece enorme, especialmente si lo que estás usando es un iPod nano) aunque encontré uno, el FiiO E06 que es muy pequeño (justamente del tamaño de un iPod nano de la generación anterior, el cuadradito) muy ligero y no demasiado caro (unos 30€). Tuve la oportunidad de probarlo durante unos días (bueno, en realidad era el E05, un modelo anterior) y mis sensaciones fueron contradictorias. Es cierto que da algo más de potencia aunque no mucha. Con auriculares de 30 Ohmios o algo más puede funcionar, pero los usé con unos AKG 240 Studio de 55 Ohmios y definitivamente se quedaba corto. A cambio, poner un ampli entre el auricular y el reproductor anula la opción de usar el mando a distancia para pasar canciones** y supone una complicación innecesaria. Mi veredicto general es que no compensa (lo que no quita para que no descarte terminar comprándome uno si veo una buena oferta porque tampoco está mal tenerlo para cuando alguna vez te apetece algo más de tralla o para grabaciones que tengan bajo volumen).


Los Sennheiser Momentum over-ear (circumaurales o "grandes"). No diréis que no son preciosos.

Por suerte, hay modelos de auricular que tienen en cuenta esto del audio portátil y fabrican directamente pensando en este tipo de uso. Después de mucho estudiar me quedé con los Sennheiser Momentum (que son la cosa más bonita que he visto desde Scarlett Johansson) y con los Beyerdynamic Custom One Pro (que son un pelín más macarras pero al parecer tienen unas prestaciones fabulosas). Los primeros tienen versión over-ear y on-ear (o sea, grandes y pequeños) ambos con una impedancia de 18 Ohmios. Los Beyerdynamic llegan hasta los 16. El problema en todos ellos, el precio: unos 300, 200 y 160 euros respectivamente.

Los Beyerdynamic Custom One Pro. Son customizables, por cierto (de ahí el nombre). Por si te parece que no te han costado bastante dinero.

Llegados a este punto y envuelto en un mar de dudas, tuve la oportunidad de hablar con un técnico de sonido que me dijo literalmente "mira, no te gastes 200 euros en unos auriculares: no vas a notar la diferencia". Es más, me dijo que me dejaba unos suyos de 50€ y los que tenía para trabajabar (unos AKG de 200€) y que si era capaz de notar la diferencia ya me podía gastar tranquilamente lo quei quisiera. La verdad es que noté la diferencia. Los caros me gustaron menos.

Esto tiene una explicación, obviamente. Unos auriculares de estudio están pensados para que el sonido sea fiel a la realidad, para advertir imperfeciones. Pero no para tener un sonido vibrante escuchando un directo de AC/DC. Ignoro el motivo de que una grabación que está hecha por técnicos de sonido y ecualizada por profesionales no puede sonar perfecta en unos auriculares de sonido plano, pero es así. Al parecer el dios de la música se mueve por caminos misteriosos.

Después de probarlos un par de días decidí hacerme con unos auriculares como los suyos, unos (wait for it) Panasonic RP-HTX7 con un aspecto retro tan bonito casi como el de los Momentum y más cómodos que los Beyerdynamic (que definitivamente son demasiado grandes para llevarlos por ahí -no me probé esos, pero sí unos similares). Son terriblemente cómodos, muy ligeros y suenan de miedo, con la ventaja añadida de que al ser totalmente cerrados tienen un volumen tan alto que no necesito llevarlos a tope a pesar de tener una impedancia de 40 ohmios  (lo que evita la necesitad de un ampli, además). El el lado negativo, no tienen mando en el cable, lo que es algo que puede tener más o menos importancia según los gustos (ver de nota al pie). Con todo, me costaron unos 40€ (comprados por internet, transporte incluido), lo que me parece un ahorro suficiente para pasar por alto pequeñas carencias (como que no tengan cable de repuesto o bolsa de transporte como modelos superiores).

Panasonic RP-HTX7 (foto by Magnus D) Disponibles en varios colores. Son más bonitos en directo que en foto. Y lo mejor es que suenan bien.

Ahora como conclusión final, la verdad es que no sé si estoy tan satisfecho por la disonancia cognitiva o por haber esquivado la bala de palmar un dineral en unos auriculares. Probablemente malgaste lo que me he ahorrado en otra tontería (soy caprichoso, matadme) pero en un momento dado me pregunté "¿de verdad quieres ser el tío que se gasta 300€ en unos Sennheiser Momentum Over-ear (que son los que me hubiera comprado si de verdad el dinero no hubiera sido un problema) que te va a doler ponerte por ahí por si se te estropean o pierdes?". La verdad es que la mayoría de reseñas eran buenas (aunque en alguna le ponen pegas al sonido de los bajos) pero ¿de verdad 300€ TAN buenas? No lo sé  -no tuve ocasión de probarlos-  pero lo dudo. Mi segunda opción era la versión On-ear, 100€ más barata pero que en mi opinión tiene la desventaja precisamente de no cerrarse alrededor de la oreja, con lo que supongo que ni aislan bien ni son tan cómodos. Y al final estéticamente me parecían una parodia de los auriculares retro que trataban de imitar. Con todo esto estaba planteándome seriamente los Beyerdynamic como alternativa hasta que me di cuenta que eran demasiado over-ear (es decir, grandísimos -ver foto). Unos auriculares así no pueden ser cómodos de sacar de casa y sospecho que terminan quedándose en un cajón. Por otro lado, no me apetecía gastar tanto en algo cuya estética no acababa de convencerme.

Bueno, pues esto sería todo. Espero que me disculpéis la brasa que os he metido, pero después de tres semanas buscando información sobre auriculares me tenía que quitar esta mierda de encima. Y bueno, si le he podido servir de ayuda a alguien que esté buscando unos buenos auriculares, pues oye...

Imagen de archivo puesta por el mono de la documentación sólo para compensar el tochaco. Igual tenía que haber puesto también un maromo, pero dice que de eso no entiende, que le parecemos todos una cosa a medio cocer.

*Me ha pasado.

**A mucha gente le puede parecer absurdo un mando a distancia en el cable cuando utilizas un reproductor portátil, pero lo cierto es que la mayoría de veces que escuchas música lo vas a llevar en un bolsillo, por lo que es mucho menos accesible. La opción de pasar de canción sin sacarlo cada vez del bolsillo me parece realmente útil.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Auriculares para principiantes.

Por motivos que no vienen al caso, llevo como quince días investigando unos auriculares para comprarme1. El caso es que me dije ¿por qué no aprovechar toda esta sabiduría en un post y al menos sentirme como un periodista de investigación en lugar de como un puto tarado?

En primer lugar me gustaría aclarar que si eres de las personas a las que gastarse 30€ en unos auriculares les parece un despilfarro, este artículo no es para ti. Y no voy a entrar en si tienes razón o no (y probablemente la tengas, porque si piensas así, seguramente no notes la diferencia entre los auriculares que dan en el AVE y unos Sennheiser IE 800). Este artículo va dirigido al tipo de gente que visita foros y pregunta si debería comprarse unos o unos Beyerdynamic DT 770 o unos Beats Studio (y que sepas que si te haces esta pregunta realmente estás muy lejos de tener ni idea de esto; no pasa nada, hemos venido a aprender).

Sennheiser IE 800
En la imagen, unos Sennheiser IE 800. 999.95$ en su web, aunque seguro que los puedes encontrar por ahí algo más baratos ¿A que no sabías que había auriculares así de caros? Igual con esto hasta Flos Mariae suena bien.


Quizás te parezca que comprar unos auriculares es tan sencillo como comprar los más caros que te puedas permitir. Error. Vale que es un error comprensible e incluso los expertos (bueno, expertos de internet, si tal cosa existe) lo cometen. Me doy por satisfecho si transmito con este post larguísimo esta única lección: no hace falta gastarse 300€ en unos auriculares. Normalmente ni siquiera 180. Pero ya llegaremos a ello.

En primer lugar, hay varios tipos de auriculares. Son unos cuantos, y ni los propios fabricantes parecen ponerse de acuerdo en cuántos. Voy a tratar de hacer una breve (pero exhaustiva) clasificación. Por su función, los auriculares se podrían dividir en:

-Auriculares de aeronáutica - Vale, probablemente no es lo primero que te viene a la cabeza, pero una de las profesiones que más necesita auriculares son los pilotos. A los efectos de esta entrada carecen de interés, pero que sepáis que marcas tan importantes como Sennheiser o Beyerdynamic tienen secciones dedicadas a ellos en su web.

-Auriculares gamers - Si lo último a lo que has jugado es al Tetris en un arcade, al candy crush en el móvil o a cualquier cosa de la Wii en casa de unos amigos, quizás no sepas que hay gente que se toma tan en serio lo de matar desconocidos online que se gasta enormes cantidades de dinero en equipos que incluyen PCs potentísimos, teclados y ratones especiales, y por supuesto, auriculares con micro. Tampoco me interesan, pero que sepáis que están ahí.

-Auriculares de estudio - Son los que utilizan los profesionales del sonido, término genérico que abarca cosas tan variadas como locutores de radio, becarios de televisiones locales y grandes productores discográficos. Es un error frecuente pensar "si son caros/si los utilizan los profesionales y me los puedo permitir/papá los paga, serán ideales para mi mp3". Una vez más, error. Pero ya llegaremos a ello.

-Auriculares de DJ - Muy de moda. Tienen un problema parecido a los anteriores ¿vas a pinchar en Pachá o Fabrik? Estupendo, hazte con unos. En cualquier otro caso, puede que no sean lo tuyo. Salvo que claro, se haya utilizado esta denominación erróneamente en el nombre para engañarte sabiendo que los vas a utilizar en el iPod, que también pasa (y me parece increíble, la verdad)

-Auriculares urbanos - Un término muy popular en webs de fabricantes y vendedores. Parece querer decir que quieres algo que se note que es caro y que te haga parecer cool mientras escuchas mp3 de baja calidad en el móvil. Ojo con esta categoría, es la más peligrosa porque aquí van a tratar de timarte mucho con el diseño. Es posible que incluso traten de vender una mierda muy cara que te haga parecer idiota a ojos de cualquiera que sepa más de auriculares que tú.

-Auriculares para audiófilos - Sea lo que sea que signifique esto, los fabricantes de auriculares parecen imaginar a un tipo de clase acomodada sentado en un sillón frente a la chimenea, con un perro de caza a sus pies, escuchando a Mahler mientras saborea un Hennessy, preferiblemente en vinilo o incluso mejor en magnetófono de bobina abierta. Si no te ves retratado en esta imagen, ni te lo plantees. No son baratos y no están pensados para reproducir dubstep o Drum'n'Bass.

-Auriculares para deporte - Hasta donde sé, hay hasta submarinos para natación, pero generalmente sospecho a que se refieren a algo que no se estropee mucho con el sudor y que no se caiga cuando corres. Aquí es donde encontramos los sistemas más imaginativos de soporte, aunque lo normal es que cuelguen de la oreja con un gancho de una forma bastante poco elegante.

-Auriculares baratos - No, lo siento, esta me la he inventado. Aunque probablemente sería la categoría más necesaria. Supongo que la gente que busca esto no suele ir a las webs que he visitado, se limita a coger unos Phillips de seis euros en la estantería de Carrefour.


Bueno, nos dejamos fuera uno o dos, pero creo que esto sería lo más importante en función ¿Abrumado? Pues ahora toca ir con la forma. Esta será más corta

-Auriculares de botón - Son los más conocidos porque suelen ser los más baratos. Se meten en el oído pero no demasiado y llevan unas esponjillas que tienen el superpoder de perderse con enorme facilidad (solo una, eso sí). En general suenan a caca, pero oye, al menos son baratos2.

Sennheiser MX 170
Sennheiser MX 170, unos auriculares de botón por 9.90 en Carrefour. Y con un sonido muy digno, tengo que añadir.

-Auriculares de tapón - Vale, técnicamente se llaman intraurales, pero mi nombre me parece mucho más descriptivo. Se meten dentro del oído, pero más que los otros. Tienen el problema de que no todo el mundo es apto ya que no hay dos oídos iguales y no siempre encajan bien, lo que resulta muy molesto (pueden caerse todo el tiempo). Los buenos suelen llevar varios tapones para que encuentres el tamaño que te acopla bien, y a veces aún así cuesta encajar acertar. Ah, y algunos médicos sostienen que no puede ser bueno meterse sonido tan dentro, aunque no hay estudios concluyentes, al parecer (por ahora).

RHA 450i

RHA 450i, unos más que decentes auriculares intraurales a un precio no exagerado (50€ en el Apple Store).

-Auriculares pequeños (técnicamente supraaurales) - Se colocan encima de la oreja y son más manejables para el transporte que los grandes, aunque a priori pueden ofrecer menos aislamiento del exterior (lo que en mi opinión es malo si vas a escuchar música por la calle; la gente por algún motivo parece creer que es peligroso estar muy aislado del exterior, se ve que mueren muchos sordos atropellados) y normalmente dan menos calidad.

AKG K451
Típicos supraaurales plegables, los AKG K451. Yo he tenido los 430 y sonaban muy bien. 64€ en supersonido.

-Auriculares grandes (técnicamente circumaurales) - Rodean totalmente la oreja. Típicamente están aquí los modelos más caros y de mayor calidad, aunque de un tiempo a esta parte se puso de moda llevarlos por ahí con el iPod, lo que ha hecho que salgan muchos modelos oportunistas. Incluso entre los buenos, pueden ser tu mejor o peor decisión, dependiendo de lo bien asesorado que estés (y ya hablaremos de la impedancia).


Sennheiser MOMENTUM - Over ear
No digáis que no son preciosos. Los Momentum de Sennheiser. Son vuestros por 300 eurazos (o puede que algo menos por internet). También tienen una versión supraaural virtualmente idéntica, salvo que las cazoletas son más pequeñas por cien euros menos.

Dejo fuera de esta clasificación los auriculares inalámbricos y los bluetooh. En primer lugar por no complicar demasiado esto, y en segundo porque hay pocos (hay un tercer motivo, y es que no los controlo demasiado). Obviamente, sólo por la comodidad de no pasar gran parte de tu vida desenredando los cables, serán el futuro en cuanto puedan competir en igualdad de condiciones con sus hermanos de cable. Sospecho que si no son el presente es porque no lo hacen actualmente. Desconozco el motivo, la verdad (¿quizás la calidad de sonido, las interferencias?). Hay incluso modelos que permiten su uso con y sin cable, por algo será.

Bien, veo que me está quedando una entrada más bien larga. Quizás este sería un buen momento para dejaros descansar y seguir en la próxima con 'cómo elegir unos buenos auriculares'.


1Vale, soy obsesivo y me encanta engancharme con estas cosas ¿Contentos?
2Estas dos afirmaciones son en sí mismas falsas, pero válidas como generalización. No sé si me entendéis.

martes, 18 de febrero de 2014

Días de Mierda

Hoy hay un tema sobre el que no quería escribir. Y no quería hacerlo, precisamente porque recordaba perfectamente haberlo hecho ya. Pues me he puesto a buscar esa entrada en mi blog y no la he encontrado por ninguna parte1. Y eso que ya digo que recordaba perfectamente, no ya tanto la propia entrada como el hecho de haber pensado en escribir sobre este tema ¿Me ha sorprendido? Pues bien, al principio la verdad es que un poco sí, porque es muy raro que haya intentado escribir sobre algo y no lo haya hecho. Luego he pensado: seguro que intenté escribirla y se me borró toda cuando ya la tenía terminada. Y me ha parecido coherente. Porque del tema del que estoy hablando es el de los “Días de MierdaTM”.

Y me voy a explicar. Hace mucho tiempo descubrí que de vez en cuando yo sufría algo llamado “Días de MierdaTM”. Y no hablo de tener un día malo en el trabajo, discutir con tu pareja, pasarte tres horas en un embotellamiento… algo así. Todo eso entra dentro de la normalidad. Yo hablo de cuando te pasa todo eso junto.

Vale, me vais a hablar de estadística. Hacedme un favor: no lo hagáis. La estadística es lo que usan los políticos para mentir. La estadística es el primo macarra de las matemáticas, uno que fuma porros y te pide dinero prestado a la mínima ocasión. Para un estadístico, tienes la misma probabilidad de sacar cara después de haber tirado una moneda 46 veces sacando cara que una, ojo con eso (y su explicación es que la moneda no sabe cuantas veces ha salido cara, lo que como explicación ya me parece para cagarse).

Un día malo es cuando te pasan cosas malas. Sabes que es “Día de MierdaTM” cuando te dan ganas de meterte debajo de la cama en posición fetal y no salir hasta que cambie la tendencia o hasta que vengan los cuerpos especiales a sacarte, una de dos.

Es cierto que es un poco difícil distinguir un día malo de un “Día de MierdaTM”. Al principio de hecho se parecen mucho. Lo normal es que la mayoría de días sean anodinos. No pasa nada ni muy bueno ni muy malo, y todo es tirando a rutinario. Luego hay algunos días (pocos, la verdad) en que te pasan cosas buenas. A esto, por motivos de simplicidad expositiva le voy a llamar “Días Buenos” (la verdad es que he estado pensando un buen rato el nombre; lo que pasa es que no se me ha ocurrido nada). En el otro lado del espectro tendríamos los días en los que te pasan cosas malas (y a los que llamaremos… bah, da igual; confiaré en que os lo imaginéis). En esa misma dirección pero mucho más cerca del infierno estarían los “Días de MierdaTM”. A efectos puramente explicativos diré que un día malo te pueden pasar dos o tres cosas malas. Tú puedes pensar que es solo un día malo todo el tiempo que quieras. Cuando te descubras encerrado en el cuarto de las escobas rezando para que se acabe el día, es que es un “Día de MierdaTM”.

Bien, digamos que hemos identificado un “Día de MierdaTM” ¿Ahora qué hacemos?

Hay que tener clara una cosa: un “Día de MierdaTM” puede matarte (y seguramente esta sea la causa de muerte de la mayoría de gente, lo que pasa es que la ciencia no ha avanzado tanto como para diagnosticarlo a tiempo). Lamentablemente, un “Día de MierdaTM” sabe quién eres y donde vives, por lo que puede encontrarte. Hay muy pocas cosas que puedas hacer para evitarlo, esa es la verdad. En cualquier caso, aquí van algunas ideas.


  1. Pon una especial atención en todo lo que hagas. El “Día de MierdaTM” tiene una especial predilección por hacer que todo lo malo parezca culpa tuya, así que si te fijas mucho, al menos se lo pones más difícil. Si coges una intoxicación alimentaria que no sea por no mirar la caducidad de la mahonesa.
  2. No practiques actividades de riesgo. Bueno, en un “Día de MierdaTM” se considera actividad de riesgo cualquier cosa que no sea quedarse en la cama arropado hasta el cuello (e incluso eso: es mucho más seguro debajo de la cama, creedme) pero tratar de hacer puenting, rafting e incluso running es querer ponerle las cosas demasiado fáciles. Digamos que un “Día de MierdaTM”, subir a un autobús con bufanda es una actividad de riesgo2. ESE tiene que ser el nivel de precaución. El peligro te rodea, mucho cuidado con todo.
  3. Tampoco practiques actividades que no te parezcan de riesgo. En serio, si tener sexo un “Día de MierdaTM” te parece buena idea es que ignoras el tipo de lesiones que tal actividad puede producir (roturas de pene, la muerte; e incluso cosas más difíciles de curar como una cándida). Ten en cuenta que no es el mejor día para nada. De hecho literalmente cualquier otro día es mejor para todo, así que déjalo correr.
  4. No abras el correo, no cojas el teléfono. Si es posible ni hables con nadie ¿Conoces el experimento del Gato de Schrödinger? La realidad no se decanta hasta que alguien la observa. Si no recibes esa mala noticia hoy, es posible que no se haya producido. Por otro lado, hablar con gente está muy sobrevalorado ¿De verdad crees que cinco minutos de charla intrascendente en la máquina de café compensan el megaspoiler que te puedes comer de esa serie que te encanta y que no has visto terminar todavía? Yo creo que no
  5. No mantengas una actitud positiva. Mucha gente sostiene (hippies  rascaliras, si quieres saber mi opinión) que una actitud positiva puede afectar a las energías cósmicas que nos rodean. Vale, si quieres puedes hacer eso y luego irte un rato a abrazar un árbol. En mi opinión harías mejor en mantener la guardia alta y mirar si hay pájaros cantando en el árbol porque hoy tienes todas las papeletas para que se te caguen encima.
  6. No cantes victoria. Un “Día de MierdaTM” no termina cuando tú quieres sino cuando Él quiere. Vale que a estas alturas morir tranquilamente en la cama no parece una mala opción pero sentirte seguro en tu hogar puede hacerte bajar la guardia. Un baño relajante antes de dormir es todo lo que necesita tu “Día de MierdaTM” para conseguirte un buen accidente doméstico.
Y para finalizar, las tres leyes del “Día de MierdaTM

Primera. Si algo puede ir mal, irá mal. Y de formas que ni se te habían ocurrido.

Segunda. Si mantienes la calma es porque no te has enterado de que tienes un “Día de MierdaTM”. Pero tranquilo, ya te enterarás

Tercera. Un “Día de MierdaTM” SIEMPRE puede empeorar. Aunque tú creas que no.


Bien, con esto espero haber colaborado en algo a solucionar este grave problema que no parece preocupar a nadie más. Antes de despedirme, un último consejo:  el plástico de burbujas es nuestro amigo; si te puedes envolver con él sin morir de asfixia hasta que pase, mucho mejor.

Y ahora os dejo, que estoy escuchando unos ruidos sospechosos en el edificio. No me sorprendería nada que justo hoy se agrietara la estructura y se viniera todo aba

Sarah Walker protagonista de la serie Chuck
Foto sin ninguna relación con el texto de la entrada. Llevo un día de mierda, dejad al menos que me alegre la vista.

1Vale, al final sí la he encontrado. He tenido que mirar entrada por entrada desde la primera del blog, eso sí, pero al final ha salido. A cabezota a mí me ganan poquitas personas. Lo malo es que ahora la he leído y me va a costar mucho repetirme. Si alguien la quiere leer, está aquí). Por cierto, no la encontraba porque en los orígenes de este blog ponía los tacos con asteriscos. Así: m**rd*. Para compensar, en este post he utilizado la palabra mierda 21 veces. Bueno, ya 22. Debe ser un récord.


2Vale: al bajar la puerta te puede pillar la bufanda y morir al ser arrastrado hasta la siguiente parada ¿En serio lo tengo que explicar todo?

martes, 11 de febrero de 2014

Los Goya: una no-crónica.

Esta vez me la voy a jugar, hombre. Sí, porque hacer una crónica de una gala habiéndola visto es fácil, pero yo voy a rizar el rizo haciendo la crónica sin haber visto ni un solo minuto. Con dos cojones.

Bueno, para hacer honor a la verdad tengo que confesar que mientras veía mis tres episodios diarios de House (EJEM. Digamos que he tenido una ligera recaída en mi adicción a la vicodina) vi algún comentario en tuiter. Pero vamos, poca cosa. De todos modos, para no jugármela tanto (estoy loco pero todo tiene un límite) voy a comentar las cosas que debe tener una buena gala en España, en concreto los Goya.

En la alfombra roja (que por supuesto, no es roja)

1. Su buena actriz que nadie sabe por qué la enfocan porque hace años que nadie la contrata que se sepa, muy mamarracha con el vestuario.

2. Su buen actor que se hace el gracioso llevando algo muy estrambótico para una gala que se ve de lejos que no tiene un colega o unos padres a mano que le den una colleja y le digan "PERO VÍSTETE BIEN, COÑO, QUE TE VAN A SACAR EN LA TELE".

3. Varias chiquitas jovencísimas y jamoncísimas que no sabrías situar exactamente en una peli o serie concreta

4. Alguna actriz ya entrada en años saliendo guapísima y elegantísima que te da la sensación que en cualquier momento va a aparecer la mamarracha del punto uno tirándole de los pelos de pura envidia.

Ya en la gala.

5. El clásico vídeo de homenaje a los actores fallecidos desde la gala anterior, que básicamente se divide en tres tipos:

a) los que no sabías que habían palmado

b) los que dabas por muertos hace años

c) varios 'pero ¿ese quién coño es?'

6. Su buen momento muy de vergüencica ajena, normalmente en un número musical, intuyo que porque siempre hay un joputa que los convence con lo de que los españoles estamos muy acomplejados y que si los americanos pueden nosotros también, y nos olvidamos de que los americanos pueden porque se han preparado para cantar y bailar y les sale bien, y aquí por lo que sea, pues no.

7. Su buen momento 'porque yo lo valgo' en que alguien se pasa por el forro que la gala no la hacen solo para su familia y amigos y se alarga cosa mala con los agradecimientos. Que yo si un día deciden coger a un par de seguratas enormes para sacar de malos modos a todo el que sea así de poco respetuoso con los espectadores, puede que me plantee volver a ver estas galas.

8. Su buen momento reivindicativo con una causa muy justa. La primera vez. A la doceava vez la causa muy justa te empieza a dar dolor de tripas y para el final de la gala como que te empieza a apetecer dar dinero de tu bolsillo a alguna ONG en contra de la causa muy justa.

9. Su buen momento de chiste muy bueno de guión pero muy mal leído por alguien obviamente no preparado para hacer eso con naturalidad, lo que da pena si es director o productor, pero da bastante vergüenza si es un actor.

10. Su buen momento de chiste muy malo que el que lee trata de defender sin éxito. Esto la verdad es que pasa más o menos durante toda la gala.

11. Su buen momento "tremenda cagada" nivel "digo que le ha tocado el premio a uno y resulta que le a tocado a otro" o así. De esos que te dan ganas de que te trague la tierra y nacionalizarte de otro país sin ser gremio ni de la organización, pero que aquí luego nadie se disculpa por tamaña chapuza ni nada.

12. Su buen momento en el que alguien dice en casa "oye, y si los españoles no sabemos hacer ganas amenas, al menos por qué no las haremos más cortas". Esto suele ser cuando dan el premio al mejor asistente de iluminación en cortometraje documental de animación y salen cinco a recibirlo cada uno con sus respectivos agradecimientos. Y piensas "madre mía, pero qué largo se va a hacer esto ¿No podrían al menos dar menos premios?".

Esto me lleva al tema de las categorías. En mi opinión las categorías que se premian están bien, pero vamos, que yo añadiría alguna otra. Por ejemplo:

1. Premio Luis Tosar a Luis Tosar. Yo este se lo seguiría dando aunque un día se retire y abra una mercería. Y que se jodan los que no actúen así de bien.

2. Premio al actor que lo está petando fuera. Este también se podría hacer vitalicio a Javier Bardem. O a Penélope CruJAJAJA... No, a Bardem solo.

3. Premio Paz Vega a la actriz que lo está petando en publicidad sin que se sepa muy bien por qué, porque en pantalla hace años que no se la ve. Y hasta que salga alguien más merecedor se lo podemos ir dando a Paz Vega todos los años.

4. Premio a la mejor película sobre la guerra civil. Eso sí, a cambio las nominadas en esta categoría no pueden recibir ningún otro premio. No hombre, es que ya está bien.

5. Premio a la mejor película 'no somos americanos pero también podemos hacer lo que hacen ellos, pero que al final no'. No voy a dar ejemplos, todos hemos visto alguna peli de estas.

6. Premio a la película 'Joder, qué pena no haber tenido pasta para hacer esto con actores buenos y/o que se les entienda y con pasta, porque hubiera salido una peli cojonuda'.

7. Premio a la peli al mejor director "soy guay y quiero que se note y el que quiera divertirse que vea pelis americanas".

8. Por último un premio honorífico a la película menos vista en las salas con magníficas críticas de críticos supersesudos y otro a la menos descargada ilegalmente de internet. Es posible que ambos coincidan en la misma película y que además la haya dirigido uno de estos directores con mucho prestigio que dicen que lo que se cargó el cine español es Megaupload.

Y con esto yo creo que ya, que para no haber visto la gala, ya he hablado bastante del tema.



jueves, 30 de enero de 2014

El cuñadismo

Hay un tema al que me parece que se está prestando poca atención, y me parece un grave error porque es realmente serio. Y es el del cuñadismo. No el de los cuñados, ojo. Un cuñado es una persona que ocupa una posición en la familia -familia política, ojo, que ya de por sí es un hándicap- y que como todo el mundo puede ser bueno, regular o malo. Yo de lo que hablo es del cuñadismo. El cuñadismo es una forma de vida practicada originalmente por cuñados y que se ha generalizado a gran parte de la sociedad. Si bien es cierto que los que más lo suelen sufrir son los que conocen a esta gente desde su posición de cuñados porque, por lo que sea -llámale respeto tu pareja o a tu hermana según por parte de qué sea cuñado, llámale no querer meterte en un conflicto diplomático familiar- no te ves capaz de mandarle a la mierda o más aún, darle un par de buenas hostias (que es que lo están pidiendo a gritos).

Un ‘cuñado’ (y entiéndase este término genérico como referido a aquella persona animal o cosa que practica el cuñadismo) lo sabe todo, lo hace todo bien, y lo que es peor, se empeña en restregártelo constantemente por los morros. El tema de conversación favorito de un cuñado es él mismo y es capaz de ejercer un campo gravitatorio sobre cualquier conversación tan grande que es capaz de hacer que ésta termine girando sin fin a su alrededor (éste fenómeno es conocido como ‘agujero de Hawking’ por el cuñado del conocido físico).

Un cuñado, en tanto en cuanto lo es, no entiende que la conversación es el arte de intercambiar ideas. Los cuñados se entrenan en el arte de la dialéctica frente a un muro de hormigón. De hecho ellos solo necesitan una frase, o a veces ni tan siquiera eso, les basta con una palabra, para tener una puerta de entrada a su propio discurso. De repente te preguntas ‘Pero ¿cómo he terminado en medio de una conferencia sobre el ataque de la 101 aerotransportada al Nido del Águila, si yo lo que estaba comentando es lo de este bultito que me ha salido?’. Eso amigos, es una conversación con un cuñado.

Un cuñado es más rápido que una bala y más fuerte que un tren. Si Chuck Norris existiera*, sería un cuñado. El cuñado sabe encontrar el fallo en todos tus argumentos y darles la vuelta de forma que se vea bien claro que eres gilipollas. De hecho la frase favorita de un cuñado es 'si es que no tienes ni puta idea'. Si Dios hubiera tenido cuñado, hubiera estado ahí para decirle 'Pero ¿dónde vas con los dinosaurios, si eso se ve que no pega nada con el resto? Anda, quita eso que es una mierda'.

Un cuñado sabe más que nadie de bricolaje, mecánica, fútbol, historia antigua y hasta de física cuántica si hace falta. Y si un cuñado no sabe algo, es que es una mierda que no tiene la menor importancia, así que no trates de apabullarle con tus conocimientos sobre cine polaco de la postguerra porque eso ya se sabe que no le interesa a nadie. Ahora, lo suyo por lo que sea, sí.

Yo me he visto en una conversación con amigos teniéndole que decir a un cuñado "¿PERO QUIERES DEJAR DE LLEVARME LA CONTRARIA, GILIPOLLAS? AHORA TE ESTABA DANDO LA RAZÓN A TI" (quizás os suene la frase porque ya lo conté)

El cuñadismo, no obstante ser una lacra para la sociedad, tiene sus cosas buenas. Porque después de una buena conversación con un cuñado, un mes de aislamiento en una prisión Turca no parece tan malo. Ya no digo quedarte en casa el fin de semana con una buena peli o un buen libro.

De todos modos, no quiero terminar este post con una nota optimista. Es obvio que estamos perdidos ante el cuñadismo. Es imposible hacer una búsqueda en Google sin que esta herramienta de satán te diga "Quizás quiso decir...

Es cuestión de tiempo que cualquier búsqueda en Google dé como resultado: "¿Te he contado ya cómo la 101 aerotransportada tomó el Nido del Águila... ?"

En la imagen, el cuñado del mono de la documentación. Le iba a decir que esto no tiene nada que ver con el tema de la entrada, pero es cierto que he conocido a cuñados parecidos. Y la verdad es que tiene pinta de ser un sabelotodo. Mira, yo no le conozco de nada y ya me cae mal...

*Todo el mundo sabe que Chuck Norris es un personaje inventado por internet para hacer chistes, lo mismo que Murcia.

jueves, 23 de enero de 2014

Sobre los paquetes y los envíos

Me ha llegado la noticia recientemente de que ha aparecido un comparador de empresas de paquetería para envío de paquetes (envios internacionales y también nacionales) y se me ha ocurrido que el tema de las empresas de paquetería es algo que merece de mi aguda mirada y profundo análisis

Las empresas de paquetería es lo que antes llamábamos con el engañoso nombre de mensajeros. Pues bien, no mandaban mensajes (que para eso están los móviles, y antes de eso las palomas) lo que han mandado siempre son paquetes. Que quizás haya costado acostumbrarnos al nombre porque lo de paquete suena raro en castellano (y ya me entendéis, guiño-guiño) pero vamos, un poco de rigor con las denominaciones no está de más.

Estas empresas surgen como tales en Italia durante el renacimiento (igual que la imprenta, el telescopio y el crimen organizado) cuando se establece por primera vez un canal institucionalizado para el envío de paquetes y mercancías*. Si bien es cierto que en aquel momento los que movían el cotarro eran los Borgia y gente similar, por lo que la mayoría de envíos consistían en dedos cortados o frascos pequeñitos de veneno acompañados de una breve nota (“Oye mira a ver qué te parece esta salsa para el aliño del cordero, anda. Besis”). Antes de esto ya se enviaban cosas, pero se le llamaba más bien ‘mandar a un recao’ y se solía encargar el pequeño de la casa. Luego había otra modalidad de envíos, pero en este caso se parecía más a lo que hacen las agencias de noticias (tengamos en cuenta que en aquellos tiempos los medios de comunicación estaban muy en sus comienzos e incluso twitter todavía iba por su primera versión, esa que solo permitía hacer retuits manuales) para el envío de comunicados. Aquí ya, dependiendo del tipo de comunicado se podía esperar que hubiera respuesta o no, por lo que se solía mandar al más pringado que hubiera a mano. Los mensajes típicos eran del tipo ‘Hemos luchado denodadamente pero nos están dando pal pelo. Rogamos envío de más tropas o en su defecto, de un par de helicópteros Apache si es que se han inventado ya, porque vaya tela con los Turcos’ o ‘Querido primo, aprovechando que te encuentras en las cruzadas he matado a toda tu familia y echado sal a tus campos; no te molestes en volver, que ya te llevo ahora yo esto’, por lo que no es de extrañar que se originara aquí un bonito deporte llamado ‘matar al mensajero’ que por lo que sea se ha perdido bastante (con lo bien que quedaría esto en unas olimpiadas).

Las empresas de paquetería han sufrido una evolución importante desde su creación hasta ahora con la invención de los vehículos automóviles (que quiere decir que se mueven a sí mismos, o sea todos los que no van tirados por animales o empujados por el viento). Las etapas por las que han pasado son:

-Tracción animal-persona – Utilizada como alternativa barata (puesto que los animales ya existían, no es que hubiera que inventarlos, pero claro, salían más caros) o para recorridos cortos, salvo en el caso de los griegos que en una de estas inventaron el maratón, que ya hay que ser bestia (y un día tenemos que hablar de ese afán de inventar de los griegos, especialmente en cosas de sexo, porque madremía).

-Tracción animal-caballo – Muy importante desde los orígenes de la mensajería hasta la creación del motor de explosión. Si bien era bastante práctico lo dejaba todo lleno de boñigas.

-Locomotora de vapor – Pareció una buena alternativa al caballo hasta que se dieron cuenta de que costaba una pasta poner y quitar las vías para llegar a la puerta del destinatario, por lo que cayó rápidamente en desuso y volvieron al caballo mientras que se les ocurría otra cosa.

-Vehículo automóvil denominado vulgarmente fragoneta – Mucho más práctico para el transporte de paquetes, tiene la capacidad de aparcar prácticamente en cualquier sitio estorbando en todos lados.

-Vehículo automóvil de desplazamiento unipersonal del tipo vespino trucao – Momento de auge del transporte de paquetes en vías urbanas. Este tipo de vehículos tienen la capacidad de ir a altas velocidades a pesar de sus pequeños motores, lo que los hace magníficos para convertir el tráfico urbano en un caos total (se han dado casos de coches que han sido adelantados por uno de estos vehículos por los dos lados a la vez). La mayoría de estos pilotos siguieron ascendiendo en su carrera profesional hasta alcanzar las categorías superiores del mundial de motociclismo (los que no murieron jóvenes, quiero decir). Con posterioridad el vehículo evolucionó en una suerte de váter con ruedas llamado scooter con el que siguen yendo como locos pero como que suena menos y parece que no te enteras tanto.

-Vehículo automóvil de gran tonelaje denominado vulgarmente camión – su invención permitió el auge del transporte por carretera y paralelamente (EJEM) de los bares de carretera, sin que se sepa con exactitud la razón (ejem, ejem). Dice la cultura popular que si en un bar de carretera hay muchos camiones aparcados es que se come bien (ejem, ejem, ejem). O algo así.

-Vehículo automóvil volante denominado vulgarmente avión – Gracias a su llegada se consiguió el gran desarrollo del transporte internacional si bien no es menos cierto que por su culpa nos tuvimos que tragar Naufrago (y lo siento Zemeckis, te pongas como te pongas, 143 minutos de Tom Hanks hablando con un balón, no es admisible) y seis temporadas de Perdidos con un final regulero, que no sé si al final ha compensado la cosa o hubiera sido mejor seguir viajando en autobús.

Portada del álbum Sticky Fingers de los Rolling Stones
Total que voy y le digo al mono de la documentación ‘oye, mira a ver si me puedes buscar una foto de un paquete para el post. Y eso. Pues todavía doy gracias, que visto lo visto podía haber sido mucho peor ¿sabes?


Y con esto yo creo que ya estaría todo. Que no digo que el tema este agotado con esto, ojo. El que estoy agotado soy yo, que oye, hay que ver lo que cansa inventarse mierdas. Venga, a cascarla.


*Dato completamente inventado. Si alguien quiere rigor, que vaya a la Wikipedia.