lunes, 6 de febrero de 2017

Lo de los Goya

Ante el interés generado por la gala de los Goya, creo que no me queda más remedio que hacer el clásico post comentándola y sobre todo hablando de la alfombra roja. Bueno, pues adelante con mi análisis:

Iban todas y todos estupendos y que la gente se ponga lo que le de la gana, que me teníais que ver a mí ahora escribiendo esto en chándal y  el pijama debajo, como para dar lecciones de estilo estoy yo ¿sabes o qué?

Qué. Que no cuela ¿no? Bueno, pues vamos a meternos con la gente de una manera absurda.

(Nota: casi todas las imágenes están sacadas de la web de El Mundo, que me da mucha rabia porque obliga a desconectar el bloqueador de publicidad, pero es donde he visto más fotos. Pero vamos, si alguien no quiere veras allí, puede buscar a la gente en google).

En primer lugar, sobre la gala tengo que decir que estuvo regular, que el humor era flojito y que qué necesidad de poner números musicales, que en España ya se sabe que es una cosa que no se nos da bien. Ah bueno, y que ya está bien con los discursos de la gente, que me parece genial que te den un Goya, pero que nos tengas cinco minutos escuchando como recitas a todos los miembros de tu familia ,me parece abusar; y más si no sé quién eres.

No ví la gala, me gustaría aclarar esto. Pero vamos, me la juego que todo fue como digo. Ah, y que ya está bien de meterse con el pobre Dani Rovira, que es un chaval muy válido y hace lo que puede con el material que le dan. También te digo que probablemente si aquí se pagara a los guionistas como en Hollywood, seguramente tendríamos una gala un poquito más digna. Y bueno, que está claro que a todos nos gusta el humor transgresor de Louis C.K. o Ricky Gervais (al menos a todos los de twitter, pon una serie suya en España en prime time si tienes huevos), pero hay que hacer una gala que pueda ver mi madre ¿esto lo entendemos todos o qué? No, es que lees los comentarios de la gente y parece que quieran que la gala la guionice Andy Kaufman, sin tener en cuenta que entonces igual le gustaba a tres sólo (por no mencionar que está un poco muerto, lo que puede que dificulte un poco el tema de contratarlo).

Dicho esto, a por los vestidos.

Ah, se me olvida comentar que yo no veo mucho cine español, por lo que quizás no sea la persona indicada para hacer este análisis, pero es que este años a Molinos no le viene bien por lo que sea ¿vale? Ah, tampoco tengo ni puñetera idea de moda. Avisados estáis.

Paz Vega monísima como siempre, con un modelito completamente de mamarracha. Que tiene mérito, también te digo.


Me parece de justicia empezar con Paz Vega. En serio, ¿esta chica qué representante tiene? Lo digo porque yo igual no la he visto actuar desde "El otro lado de la cama" (que lo mismo es fallo mío, pero he mirado en la wikipedia y me parece que menos una de Almodóvar, no me suena nada de lo que ha hecho). Pues ahí la tienes todos los años la primera. ¿Que posa muy bien y sale monísima siempre? Pues mira, sí. Ahora, que tiene tendencia a vestir un poco como una mamarracha, también te lo digo. Pero bueno, teniendo en cuenta su rol de "tengo que llamar la atención porque si no, no salgo en la foto porque no he hecho nada desde que las teles eran de tubo" pues la veo bien. Graciosa y tal.

En segundo lugar, Penélope Cruz. Tengo que decir que yo no he sido fan nunca, lo que automáticamente me convierte en hater casi (es que sinceramente, no entiendo qué le ve la gente). Dicho esto, me parece que ha envejecido mucho mejor Ana Belén que ella (que seguramente tenga no sé, veinte años más, a lo mejor). Pero es que claro, todo el mundo no puede ser Ana Belén, (que iba estupenda a pesar del floripondio ese raro en el pecho; la falda de gasa un pelín cursi para mi gusto, pero nada más). Yo a Pe la ví rara (odio esta abreviatura, pero es que el nombre completo tampoco me gusta). El maquillaje no la favorecía, o el pelo, o las operaciones (que no sé si se ha hecho, la verdad) o el vestido esa que estaba pidiendo a gritos un mafioso al lado con una Thompson y un sombrero de ala ancha. Pero vamos, es mi opinión nada más. Al que le guste, que la compre.

De Bárbara Lennie he leído comentar que tuvo la suerte de llevar un vestido de Gucci y yo no sé si hubiera preferido llevar eso o que me cayera un piano de cola en la cabeza. Hay que decir que el maquillaje, el pelo y posar con cara de "lo que me gustaría a mí estar en cualquier otro sito ahora mismo" tampoco ayudaban. Pero vamos, el vestido me parece horrendo. Y mira que tiene que ser difícil estropear a una chica así de mona.

También he leído lo bien que iba Nieves Álvarez y lo mismo es que tampoco soy fan, pero yo encuentro que el vestido era un despropósito. Que vale, haces un vestido negro y ceñido, y se lo pones a una tía con un tipo así, y ya te lo tienes que currar para que no quede bien. Pues a mí me parece que no. Pero oye, si ella se veía bien, por mí fabuloso.

A Toni Acosta me la he encontrado en listas de bien y de mal. Yo mismo no sabría decir. Me parece que eso que llevaba (no sé como llamarlo) no era para una gala de los Goya (y menos en amarillo). Ahora, lo mismo ha inventado algo y crea tendencia. Desde luego más cómodo que lo que llevaban la mayoría, sí que parecía.

Con Michelle Jenner no sé qué pasaba pero tampoco la ví acertada. Y mira que esta chica es un ángel, pero no sé. Claro, yo no entiendo y no puedo decir si es el maquillaje, el vestido, el peinado o qué (seguramente las tres cosas). Y mira que a priori el vestido diría que es una cosa fina, pero por lo que sea, no. Claro que también posa con cara de "con lo bien que estaría yo viendo esto desde casa comiendo unas palomitas", que a lo mejor no favorece. Lo mismo es tendencia posar así y yo no lo sé.

Leticia Dolera, por el contrario, posa con un vestido de mamarracha total (yo al menos esos estampados de flores y pajaritos y esas mangas no los veo) y sale estupenda. No sé de qué depende esto. Magia, a lo mejor.

Mar Saura es otra de esas que no sé por qué salen, y que también la encuentro que está rara. Yo creo que se ponen tanto bótox y se tocan tanto, que al final se estropean. Ahora, de tipo está estupenda. Y claro, le pones un vestido de burbuja Freixenet, y la chica luce. Personalmente encuentro que esos brillos son un horror, pero vamos. A ella seguramente le queden mejor que a mí, también te digo.

Sobre Aldo Comas (sí, para los tíos algo va a haber) yo creo que él sabe que su misión en el mundo es distraer la mirada de Macarena Gómez y lo hace a la perfección. Lo que la tiene que querer ese hombre para ir así con ella. Pero claro, es que en cuanto la deja sola, te das cuenta de que ella es un espantajo horroroso (y mira que yo creo que esta chica no estaba tan mal, pero claro, entre garrula que viste y que se ha quedado como un bicho palo, no hay quien la mire). O sea, que muy bien por él. Va como una mamarracha, pero oye. Además, ya nos hemos acostumbrado. El día que se ponga un Armani yo no lo voy a ver bien. Si acaso decirle que si te vas a poner unos pantalones que te quedan cortos, lo suyo es ponerse unos zapatos bonitos y unos calcetines. Pero oye, lo mismo soy yo, que soy una antigua.

De Amaia Salamanca decir que sólo salió guapa en las fotos del Hola (que hace fotos en su estudio y claro, tienen ventaja; de todas formas no sé por qué, en todos los medios han jugado a coger la foto desde otro ángulo que no es hacia el que posa, y me parece que le han hecho un flaco favor*). Otra chica preciosa que se está estropeando a base de adelgazar. Bueno, ella verá. Y lo de posar con cara de mala leche, que también. De todas formas, no creo que el maquillaje jugara a su favor (otra de las tónicas de este año) si bien es cierto que con ese vestido estaba espectacular y en directo tenía que dar miedo. De guapa y de madrastra de Blancanieves un poco. Las dos cosas.

*Nunca mejor dicho lo de flaco, porque está en los huesos.

Natalia de Molina es otra de esas chicas preciosas, que llevan un vestido que no ¿Color carne? ¿En serio? Yo creo que se le olvidó ponerse el vestido y lo que vemos es la combinación de debajo. Otra explicación no le veo.

De Paula Echevarría comentar que no soy muy fan tampoco, y es raro porque la veo guapísima. Yo creo que le he cogido tirria a base de verla actuar (o bueno, como queramos llamar a eso que hace ella, que ahí no voy a entrar). De todas formas no creo que ese vestido a lo Jessica Rabit con sobredosis de gasa fuera acertado. Y mira que es difícil ir mal con un vestido rojo y con trasparencias. Pues lo consiguió.

Me váis a perdonar, pero no sé quién es Cristina Brondo. Y de verdad qué lástima no saberlo, porque madremía esta chica. Qué salud, qué cosa más bien hecha. Ahora, el vestido, pues bueno. Un poco una pena. Enseña, enseña cacha, que esto no hay otra forma de arreglarlo.

Igual soy la única persona de la zona euro a la que le hace gracia Alexandra Jiménez. Yo la veo hasta guapa. Yo. Ahora, no arriesguemos poniéndonos mierdas, también te digo mona ¿De qué iba, de hada del bosque? Madremía.

No voy a tomar nada, gracias. Bueno, tráeme una coca-cola mientras espero. Zero, gracias. Bueno ¿por dónde iba? Ah, sí. Sigo.

Otra que no sabía quién era. Matadme, por favor ¿Quién es esta Ingrid García Jonsson? La pongo de alerta en google ahora mismo. Madremía, pero madre mía. Qué cosa más bonita de ver. Me quedaba aquí todo el día. No puedo comentar nada más, lo siento.

Eduardo Casanova decidió ir de Ken Brillos. Por sus cosas de Eduardo Casanova ¿Quienes somos nosotros para juzgar? Yo nadie, desde luego. Muy bien, bonito. Sigue así, vas estupendo. Yo me hubiera un poco de barniz en la cara para brillar bien, lo único. Y purpurina. Mucha purpurina.

Aura Garrido va de un cruce de Morticia Addams y Miércoles. Y yo la veo genial, ojo. Para halloween. Para unos Goya, a lo mejor, no. Ahora, a mí me viene a casa en un chándal de táctel con manchas de ketchup de un mes y la dejo pasar, también te digo. Cosas que tiene ser Aura Garrido, claro.

Leonor Watling venía de la piscina y no le ha dado tiempo a peinarse. Ni una pega, a Leonor Watling la dejaba pasar a casa igual que Aura Garrido o peor. Por lo demás, oye, yo la veo fabulosa. Claro, que aquí no creo que sea objetivo, eso vaya por delante. Pero vamos, yo la ponía así encima de la tele para adorarla. O en un altar, con velitas. Lo que sea.

Juana Acosta es otra que se está consumiendo. Quien tuvo retuvo, claro. Pero le quedan diez minutos para ser la mala de 101 dálmatas. Cinco, si me apuras. Ahora, fabulosa. Encuentro un poco aburrido el vestido, pero no le pongo un pero. Que le cambiéis el líquido de las lentillas, lo único. Que este parece que le escuece.

Que no quiero nada, coño. Que ya le he pedido una coca cola a un compañero tuyo. De verdad, muy amables los camareros de esta gala, pero un pelín pesados.

Anne Igartiburu guapísima. La he visto un poco desmejorada últimamente, pero aquí estupenda. Un poco de nochevieja, igual. Pero yo creo que para Anne Igartiburu es nochevieja todo el rato. En mi cabeza, al menos. Bueno, en la suya parece que también.

Macarena García elegantísima, guapísima y finísima. El menos es más personificado. No me gusta mucho el color, pero ya por poner pegas a lo loco. Esto va de eso ¿no?

Clara, ¿qué te has puesto? Mira que esta chica está estupenda con lo que se ponga. ¿A qué juegan los diseñadores, a hacer daño? Sale ganando ella al vestido, pero por una cabeza sólo, no te creas.

AH, casi se me olvida comentar lo de Manuela Vellés. Ideal. Para el remake de Blade Runner. No, en serio. Un pelín atrevida igual. Pero vamos, que me la aparten, que me la quedo. Qué guapa que es esta chica, Dios. No, y que con esa percha, le pintas el vestido encima y te vale igual. Porque era pintado ¿no? Bueno, yo lo veo fabuloso.

Elena Ballesteros, estaba de dama de honor en la boda de una amiga y se ha pasado a hacerse una foto. Qué mona que va esta chica siempre, también ¿verdad? Qué pena lo de Dani Mateo, la buena pareja que hacían.

Hiba Abouk va preciosa, pero porque es Hiba Abouk y así cualquiera. No porque el vestido se esfuerce lo más mínimo. Bueno, ni ella por sonreir. Que parece que las obligan a todas a ir. Chica, si no te apetece no vengas, para ir con mala cara, no ¿eh?

Mira, un camarero de fantasía. Pues este lo veo gracioso, fijate.

Coño, un actor. Ya era hora de que pasara uno. Con su chaqueta, su corbata... pues bueno, como tiene que ir un señor ¿no? Tampoco le vas a pedir más. ¿Este dónde salía, en El Comisario, puede ser? Me suena un montón.

Belén López no la conocía tampoco, pero que me la aparten también. No, el vestido no me gusta nada, pero me da lo mismo. Arrr. Me la como.

Anda, el maître. Oye, mira a ver que he pedido una coca-cola hace media hora y no hay manera. A ver si no queda zero o algo. Traeme cerveza, si no.

Mira, este sí. Si es que claro ¿habiendo Armani, para qué os ponéis otras mierdas? Otro que está de mala leche porque no quería venir, también te digo.


5mentarios


Miriam Giovanelli. Guapísima. Horrenda. Pobre.

Antonia San Juan. Otra que se está consumiendo. Muy elegante disfrazada de Gwyneth Paltrow. Explotaba la cabeza un poco de mirarla, también te digo. Parece que han pegado esa cabeza en el cuerpo de otra persona.

María León con una bata de fiesta porque se ve que no le dio tiempo a mirarse nada, pobre. ¿Por qué posará con cara de susto siempre, qué le pasará a esta chica?

A Emma Suarez no la voy ni a lincar porque me parece que no se lo merece. Con ese vestido con sanguijuelas brillantes sobre fondo de marrón diarrea. Pobre, con lo guapa que era esta chica. Nada,
que paso. No insistáis.

De Aitana Sánchez Gijón tampoco voy a comentar nada por motivos similares. Madre mía, con lo que ha sido esta chica. Por cierto ¿es cosa mía o se ha puesto de moda ir como disfrazado para una fiesta medieval. Madre mía, los brillos. Y las mangas. Y la falda. No sé, todo.

Cristina Rodríguez, que seas estilista no te da carta blanca para ir como una mamarracha, que lo sepas. Ya puede ser buena, yo no la contrataba así fuera la única que hubiera disponible. Ponía a todos de chándal antes.

Natalia Sánchez: hazme caso y pide a google que quite tus fotos de internet. De la gala, al menos. En serio, me lo agradecerás. (¿Soy yo, o a esta chica se le está poniendo un poco cara de infanta?)

Candela Peña. No, en serio. No voy a decir nada. Es que no sabría por dónde empezar.

Belén Cuesta, pobrecita mía. Está de paguita.

Silvia Abascal. No, en serio: qué. (Por cierto ¿esta chica no era guapa? A mí no me mareéis, que me pierdo; Igual la estoy confundiendo con alguien, también puede ser ¿Es familia, de Nati Abascal, por cierto? Igual me debería documentar para estas cosas).

Y bueno, ya paro porque me va a quedar largo. Lo de Anabel Alonso ni lo comentamos. Para qué.

Lo mismo os parece que he hablado más de mujeres que de hombres (nah...). Asumamos que los hombres van a esta gala para que las chicas no tengan que ir solas y tener alguien que les aguante el bolso mientran van al baño. Pero vamos, si digo que horrorosos todos, tampoco creo que me equivoque mucho. Si es que los hombres ya no saben llevar traje, que ya lo decía Moli...

Nota: en este post he usado la palabra 'mamarracha' cinco veces (sin contar esta, claro). Pocas me parecen, la verdad...


jueves, 26 de enero de 2017

Sobre el efecto de la belleza en la psique humana

Voy a decir algo muy polémico: la belleza extrema vuelve locas a las mujeres. Y ahora lo voy a matizar: vale, igual no sólo a las mujeres, pero el campo que yo conozco más es este. Y bueno, es posible que en realidad no sea la belleza extrema, sino creerse muy guapas. Por motivos muy misteriosos (pero mucho) hay mujeres cuyo nivel de belleza es regular, tirando a cardo, y también se creen muy guapas. Este tipo de mujeres son todavía peor, porque están locas doblemente: 1, por creer que son guapas (volver a la tesis anterior) y 2, por vivir fuera de la realidad (de ahí a escuchar voces y quemar cosas, hay un paso).

Antes de seguir, me gustaría aclarar que no pretendo que esta entrada sea sexista. Todos los puntos aquí explicados es posible que puedan ser aplicados igualmente a los hombres (ignoro si de una manera equivalente, o con características propias), pero como ya he dicho, este es el campo que conozco más. Invito a mis lectoras (o lectores) que lo deseen a escribir sus propias experiencias sobre lo locos que vuelve a los hombres la belleza extrema (la suya, no la de las mujeres; que ese sería tema para otro ensayo). Eso sí, ya cada uno en sus respectivos blogs, a ver si os pensáis que esto es un tablón de anuncos. No hombre, no.

Y voy con el tema. Siempre se ha dicho, temo que no descubro nada aquí, que las guapas son tontas. También se dice, aunque es cierto que esto más bien en tono bajito y entre dientes, que son un poco perras. Mi teoría es que estas cosas, no sólo son ciertas, sino que son una necesidad biológica. Y me explico.

Supongo que todos sabréis, que la vida es básicamente una lucha por perpetuar los genes. El objetivo de cada ser vivo es, básicamente, transmitir su carga genética a una nueva generación. Para esto, la evolución ha dotado a los animales de las más variadas estrategias: colores brillantes, bailes elaborados, hermosos cantos, colas largas*... etcétera. En la lucha por perpetuarse, la mayoría de individuos han desarrollado sus propias estrategias para resultar los vencedores en la carrera de la reproducción.

*EJEM. Hablo de pájaros. Concretamente del macho del pájaro viuda africano. Al parecer las hembras prefieren los machos de cola larga, lo que ha hecho que ésta se haga, en concreto durante la época de la reproducción, ciertamente enorme (EJEM).

Esto, por supuesto, se da en los individuos que necesitan hacer algo para aparearse. Si por el motivo que sea (escasez de competencia, atributos llamativos, tener un Mercedes SLS... lo que sea) el individuo no requiere hacer nada, pues no lo hará. Total, sería gastar energía tontamente ¿no? La naturaleza es sabia, amigos. No derrocha recursos innecesariamente.

Trasladado el caso a la especie humana, tenemos que los individuos que se saben menos atractivos físicamente (que se sabe, porque esto se sabe desde bien chiquito, por mucho que los adultos traten de decir que todos los niños son guapos; que si los actores españoles son malos en general, la gente de la calle, ni te cuento) deben desarrollar otras capacidades para compensar esto. Es decir, la simpatía, es sentido del humor, la bondad de corazón, una gran inteligencia para ser capaz de ganar mucho dinero... en fin, hay un abanico de posibilidades. ¿Necesita un tigre contar buenos chistes para reproducirse? Obviamente no, ya tiene un físico espectacular que atrae a las hembras. ¿Necesita una reina de la belleza ser lista, simpática y/o agradable con la gente? Os dejo que respondáis vosotros mismos a esta pregunta.

Es por esto, que cuando se dice de alguien que "es muy simpático(/a)" no se trata de un eufemismo para decir que no es físicamente agradable de ver. Seguramente sea cierto. Ahora, implica casi con absoluta certeza lo otro también. De todos modos no quiero que se entienda que lo que digo es una ley con un 100% de correlación. Es decir, la estadística permite desviaciones de la norma.

Recuerdo en cierta ocasión, que un becario del trabajo me comentaba que tenía una compañera de clase que era no sólo guapísima sino lista y simpática, además de muy agradable en el trato, y se admiraba sobre este hecho. No pude más que contestarle "supongo que eres consciente que para que haya gente como ella, tiene que haber también gente como tú; es una cuestión de equilibrio universal" (el becario no se tomó bien el comentario, entiendo que por falta de los conocimientos necesarios para apreciar la sabiduría que le estaba regalando). Es decir, todos hemos conocido a feos antipáticos, incluso tontos. Es verdad que parece una mala jugada de la genética, y tendemos a pensar que cuando la naturaleza nos da una discapacidad en un campo, lo compensa dándonos alguna otra característica que lo contrapesa, como si fuéramos personajes de un videojuego ("Coge el mago, que tiene menos resistencia, pero sus ataques de magia son más fuertes"). Amigos, pero cuánto daño ha hecho la industria audiovisual. ¿Habéis visto a muchos ciegos con superpoderes por ahí combatiendo el crimen? Me temo que la naturaleza no tiene la más mínima intención de ser justa ni compensar nada. Si naces feo y tonto, pues te jodes. Y si además estás gordo y corres menos, al menos valdrás para alimento de depredadores. Que aquí no se tira nada.

¿Significa esto que las grandes bellezas que vemos en la televisión y las revistas no sean simpáticas y agradables con la gente? Pues bien, seguramente cuando se encuentren en su ambiente y tengan que competir por un actor/futbolista/dueño de escudería de fórmula uno, sí claro. Es posible que incluso algunas logren ser ingeniosas (ese mundo es muy competitivo). Ahora, si vas tú a decirles lo guapas que te parecen y a pedirles un selfie, lo más probable es que te escupan a la cara. Y lo veo normal, vamos.

Supongo que todos (/as) os estaréis preguntando por mi nivel de atractivo físico, dado que de mi gran inteligencia, ingenio y sentido del humor ya sois conscientes. Pues bien, temo que yo soy otra de esas anomalías estadísticas, y mi físico rivaliza con mi gran inteligencia, si no la supera directamente. Lamentablemente (ay) este desequilibrio de mente brillante/físico deslumbrante me ha hecho sentirme por encima de la humanidad, y la cima es un lugar solitario. Es esta soledad la que ha hecho de mi carácter algo, digamos, difícil de manejar. Qué puedo decir. Supongo que la naturaleza en mi caso ha tratado de hacer una excepción para no dejar al resto de machos sin ninguna oportunidad.

En la imagen, ejemplar de Viuda africano (Vidua paradisaea) en la época de cría. ¿A que tiene una cola larga? Pues bien, me han mandado unas fotos de un negro por guasap, que debe tener parentesco, porque madre mía. No, esas no puedo ponerlas, que dice el mono de la documentación que no le parecen decorosas. Él, que va sin pantalones todo el día ¿sabes? Ains...


Por supuesto, todo lo expuesto anteriormente tiene excepciones. El hecho de leer este blog, suele ser un indicador de inteligencia elevada, y mi experiencia me ha demostrado que la mayoría de lectores (/as) tienen unos niveles altísimo de belleza y bondad, así que entiendo que nadie se debe sentir aludido por todo lo expuesto aquí. En cualquier caso si alguien se siente molesto, puede mandar sus quejas a meimportaunamierda.estadireccionesfalsa@quetedenqueteden2veces.com. Y por favor, no escatiméis detalles, me interesa mucho todo lo que podáis contarme sobre este tema. Gracias.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Sobre la conducción autónoma y los desconocidos en el ascensor.

Conducir en coche es algo que nos prohibirán de forma inevitable, y será por lo que yo llamo "el síndrome del ascensor". Y me voy a explicar.

El ser humano es un ser social pero con un punto de depredador. Algo a medio camino entre una oveja y un tigre. Podría decir que el ejemplo ideal sería un lobo, pero esto ya lo hizo Hobbes (el filósofo, no el tigre de peluche), y no me da la gana tener que pagarle derechos (ya sé que todo el mundo piensa que fue Nietzsche, pero da igual, porque tampoco fue Hobbes, que Plauto lo dijo mucho antes). Lo que sea.

Por algún motivo*, a la especie humana le viene bien lo de unirse en grupos, pero no con cualquiera. Es por eso que inventamos el 'nosotros' y el 'ellos'. 'Nosotros' son los de mi grupo, los que hacemos las cosas como yo (es decir, de manera correcta). Los que me caen bien, los que van en mi equipo.

*y sospecho que es para enfrentarse a otros grupos.

Es por esto que en distancias cortas, vence el gregarismo (que suena a palabra que me acabo de inventar, pero no*). Cuanto entramos en un ascensor, somos educados con los desconocidos. Nos saludamos al entrar y al salir. Esto es algo que me fascina. Hay que ser de un pueblo muy pequeño para saludar cuando entras a un bar. En la ciudad pasamos al lado de gente todo el rato sin saludarnos ¿Os imagináis saludar a todo el mundo en el metro? No se hace, porque a todas esa gente no la conocemos, ni ganas. Pero de repente subimos a un ascensor, saludamos y hasta preguntamos al otro a qué piso va para marcárselo. Somos supereducados en los ascensores. ¿Esto es porque nos sale la bondad natural en espacios cerrados? En realidad no: es por miedo. Es porque en un ascensor estamos atrapados con otro que no conocemos y tememos que pueda matarnos. Y mucho espacio para huir, no hay.

*Lo sé porque lo he mirado, que yo tampoco me fiaba.

Tú a un ascensor puedes subir con uno que va disfrazado con una túnica negra y lleva una guadaña goteando sangre, y es que ni pestañeas. Le saludas educadamente y te separas todo lo más que puedas lo mismo que con cualquiera (está estudiada la disposición de desconocidos en ascensores, y siempre es respetando la máxima separación, fijaos y veréis que es así). Como mucho, si vas con alguien a quien conoces, le haces un gesto como de "menuda pinta rara" sin que te vea, pero nada más. Los ascensores son un lugar donde cualquier enfrentamiento sería potencialmente letal, por lo que extremamos la educación, que es el material con el que se engrasan las relaciones sociales. Y si alguna vez os encontráis a alguien que es maleducado en un ascensor, huid. Seguramente sea de los pocos capaces de manejar de forma solvente una katana en un espacio minúsculo, o tiene un revólver y es muy rápido desenfundando (en caso contrario, es imbécil y sigue siendo recomendable huir: nunca es buena idea estar demasiado cerca de un imbécil).

¿Cual es el contexto totalmente opuesto a un ascensor? Obviamente, un coche. Y no sólo por que se mueve lateral en lugar de verticalmente, sino porque es un espacio reducido en el que nos encontramos totalmente seguros de los demás. Es una madriguera blindada de mil quinientos kilos en los que nuestro cerebro de mamífero diminuto se siente como si fuera un tiranosaurio rex. Tenemos fuerza, resistencia y velocidad, y si quisiéramos podríamos estamparnos contra lo que sea sólo para demostrar nuestro poder (lo único por lo que no lo hacemos es porque sería carísimo).

Es por eso que la gente es tan profundamente maleducada cuando va en coche. Nos posee la adrenalina y nos sentimos como tiburones rodeados de agua con olor a sangre (sí, los tiburones huelen las cosas debajo del agua; ya sé que suena raro, pero es así). Si alguien osa meterse en nuestro carril, aunque lo veamos y nos dé tiempo a reducir, le pitamos porque nos parece que ese territorio era ya nuestro. Y no le lanzamos misiles, porque los coches actuales no llevan, que si no, también (algunas marcas lo intentaron en los 60, pero encarecía muchísimo el producto final; eso por no mencionar que el seguro subía un montón). Si alguien conduce muy deprisa o despacio nos molesta. Porque sólo hay una manera correcta de conducir, y es como lo hacemos nosotros en este momento (que no todo el rato vamos igual. Una reflexión ¿qué sentido tiene ir deprisa para llegar al trabajo? Si de verdad nos preocupara tanto la puntualidad, nos levantaríamos antes ¿no? Es decir, nos preocupa como para jugarnos la vida en la carretera, pero no lo suficiente como para perder diez minutos de sueño. Mucho sentido no parece que tenga).

Es por esto que tantas parejas discuten al volante, especialmente si los dos son conductores. Ser copiloto es muy difícil, porque sentimos que nos quitan el poder. Ese pequeño mamífero que sentía que manejaba un tiranosauro, de repente ha pasado a ser un piojo agarrado a su cabeza, y eso no es agradable. Es como ir montado en un toro mecánico que se mueve sin control. Por eso se dedica a criticar cada maniobra ("vas muy deprisa/vas muy despacio/por allí se llegaba antes/cambia de marcha/no deberías circular por el carril bici/creo que has pasado por encima de esa vieja/etc."). Y es por esto que en cuanto la tecnología lo permita, es inevitable que la conducción se automatice totalmente.

¿Será esto mejor? Pues la verdad, no sé. Yo he leído mucha ciencia ficción y confiaba plenamente en el desarrollo de la tecnología (o mejor dicho, confiaba que los científicos hubieran visto las mismas películas en las que los robots se vuelven locos y tratan de acabar con humanos que yo, como 2001, Terminator, Matrix, Los Bingueros*, etcétera), hasta que vi que, una vez conseguidos los robots que andan como una señora mayor, y juegan a fútbol como si estuvieran borrachos (los habéis visto ¿no? Graciosísimos)  lo siguiente ha sido hacer aviones robots para bombardear poblaciones. Y ahí ya mi fe en la raza humana ha flaqueado un poquito. Luego leí una titular que decía que para 2040 los robots cometerían más delitos que los humanos, y me rendí.

*Vale, es posible que Los Bingueros, no. La he puesto para ver si estabais atentos.

¿Os imaginabais un mundo en el que coches automáticos te llevarían al trabajo tranquilamente mientras ibais viendo las noticias o actualizando vuestro Facebook tranquilamente? Pues yo ya no estoy tan seguro de que eso vaya a pasar. Además, parece que los coches autónomos van a producir más mareos que los normales y desde luego no los están diseñando para nada como nos los imaginábamos. O sea, que todo mal.

¿Quiere decir esto que no creo que la conducción autónoma triunfe en el futuro? Pues seguramente, porque hasta los trenes llevan todavía conductor, y eso que van por vías. Imagínate lo difícil que tiene que ser que los coches vayan solos. Por el amor de Dios, si ni quiera en Star Trek las naves son autónomas. Seguramente lo único que conseguiremos es que nuestros coches nos multen automáticamente cuando pasemos el límite de velocidad, que eso sí que lo veo factible. Y que igual me debería pensar el final de los post antes de ponerles título, que eso también.

No esperarías coherencia en un blog que se llama "Noticias desde la Antártida" y no la ha mencionado ni una sola vez para mencionar el continente helado ¿verdad? Besis.

En la imagen, Thomas Hobbes (1588-1679) filósofo inglés autor de Leviatán
(Nota para el mono de la documentación: insertar aquí imagen de Hobbes. El filósofo, ni se te ocurra poner al tigre de peluche, que te conozco)

viernes, 18 de noviembre de 2016

El respeto en el lenguaje no existe, son los padres.

Hay una cosa que me fascina desde hace ya tiempo, y es lo políticamente correcto. Pero esto no es de ahora. El políticamentecorrectismo es de hace mucho tiempo. Yo creo que estaba todavía en el instituto (y yo he compartido gran parte del bachillerato con Galileo; bueno, el pelotitas, le llamábamos nosotros, por una cosa que le gustaba a él mucho de tirar esferas por planos inclinados) cuando escuché por primera vez estos términos. Pues el caso es que a pesar de haberlo escuchado tanto, todavía no lo domino. Por ejemplo, yo a los negros, no sé como llamarlos. Porque claro, en las pelis americanas lo tienen clarísimo, les llaman afroamericanos, y arreglado. Pero ¿aquí cómo se les llama? ¿españoafricanos? Además, yo no sé si tienen parte de español o qué ¿Les llamo afroafricanos por si acaso? ¿O africanos simplemente? ¿No es un poco ofensivo llamar loqueseaafricano a un señor que a lo mejor ha nacido en Murcia? ("Perdone señor negro ¿usted dónde ha nacido, que no sé cómo llamarlo? Correcto, albacetoafricano. Continúe, por favor"). Pues no.

Claro, que también llaman alsaciano a los blancos en las pelis. No, espera. Caucásico. Alsaciano es un perro. Bueno, lo que sea. Yo creo que en algunos pueblos del interior de la Mancha, llamas a alguien caucásico y te ganas una somanta de palos. En Ciudad Real, por ejemplo.

A mí me gustaba cuando se les llamaba gente de color. Decir "una persona de color" es como decir "eh, que yo sé que eres negro, que me he dado cuenta, pero he decidido tratarte con respeto". Pero ahora dices "un hombre de color" y de repente parece que estás en una peli de Sidney Poitier (que, por si no lo sabéis, es el Denzel Washington de antes). Por cierto ¿no os parece que Denzel Washington se está encasillando en papeles de negro? Bueno, lo que sea.

Luego ellos se pueden llamar entre sí 'negro', que lo he visto en pelis, y queda cantidad de molón. Pero es como los gays, que se pueden llamar entre ellos 'maricón', pero si se lo dice un hombre heterosexual de mediana edad, votante del PP, a lo mejor, en seguida se le tacha de fascista. Hay que ir con mucho cuidado con eso. Es como cuando una amiga te dice que está poniéndose gorda, que como le digas "pues la verdad es que un poco trofolla ya te estás poniendo, así como ternesca por la parte de la tocinada" pues lo mismo se le tuerce el morro. O sea, hay cosas que te las puedes decir tú mismo, o como mucho uno que también lo sea, pero como lo diga otro de fuera, mal.

De todos modos, a mí todo esto de las minorías me parece un poco montaje. Las mujeres son los nuevos negros. Y los gays. Los gays han sido negros antes que las mujeres. Y antes de eso, los minusválidos [AKA disabled]. Claro que me diréis "dices eso porque tú estás en el grupo dominante" (yo ¿sabes? O sea: yo, que en el instituto estaba en la revista y en el grupo de fotografía. Vamos, que creo que no me pegaban porque no les parecía que hiciera falta evidenciar lo evidente; bueno, por eso y porque yo siempre he estado tirando a fuertote). Pues vale, asumamos que un hombre blanco heterosexual está siempre en el grupo dominante por mucho que no le guste el fútbol y te pueda mencionar a 14 personajes secundarios de Spiderman (incluso de Daredevil, que es mucho más difícil; al menos lo era antes de que tuviera serie). Pero es que es muy difícil no ofender a la gente aunque no quieras.

Os pongo un ejemplo. Le quieres contar a tu novia que la gorda de tu oficina el otro día hizo una cosa superimbécil. Pero claro, tu novia no sabe como se llama (porque no se lo has dicho tú, que tampoco lo acabas de tener claro, que no te has molestado en aprendértelo). ¿Cómo se lo explicas? "Pues... ¿Sabes esa de mi oficina que le gusta mucho "El diario de Bridget Jones" y bebe albóndigas para acompañar los callos pero luego se pide el café con sacarina... ?". Es que no. Claro, en un mundo ideal no señalaríamos los defectos de la gente para reírnos de ellos, pero es que estamos en ESTE mundo. Maná ha sacado un nuevo disco justo cuando pensábamos que estaba desarticulado. Ya sufrimos bastante, dejadnos reírnos de cosas (que por cierto, no sé por qué hacemos siempre bromas con Maná, cuando me parece que Juanes es mucho peor, que mezcla la música latin con las rimas de Mecano; pero bueno, es una opinión). Pero creo que me estoy desviando.

Luego hay otro tema, que es el de la caducidad de los términos. Yo me acuerdo cuando a los mongólicos se les llamaba mongólicos, porque tenían rasgos parecidos a la gente de Mongolia (que por cierto ¿allí como diferenciarán a los normales? Bueno, lo que sea). O mongolitos, si querías usar versión más suavizada. Luego eso claro, la gente lo usaba para meterse con los tontos, y hubo que cambiarlo (por cierto, no sé si lo sabéis, pero uno de los primeros test de inteligencia usaba los términos "imbécil" e "idiota" para las calificar a los que quedaban peor. Con dos cojones*).

*Me imagino al psicólogo de un colegio dando los resultados a los padres; 
-mire, que su hijo es imbécil 
-¿CÓMO? 
-Sí, aquí tenemos el test** que lo acredita 
-Ah, bueno. Pues eso lo ha heredado de su padre, que hay antecedentes familiares
-Pero Cari...
-MIRA, NO ME HAGAS HABLAR DE TU MADRE". 

**Os diría el nombre del test, pero no os interesa. No, y que no me acuerdo y paso de mirarlo ahora, que tampoco pagáis tanto por leer esto***.

***Estáis pagando todos vuestra suscripción anual ¿verdad?

 El caso es que luego se empezó a usar Down, que es una cosa que a mí me parecía bien, porque es como bastante neutra, que no compromete. Pues parece que eso tampoco. No estoy muy informado, pero diría que luego si querías ser correcto tenías que decir "discapacitado", así sin especificar, (antes de eso el término era minusválido, que parece que también cayó) y me parece que ahora hay que decir "gente con capacidades especiales". Que yo qué queréis, poner la misma etiqueta a alguien que tiene unas capacidades cognitivas que por lo que sea no, que a alguien que es capaz de tocarte la banda sonora La Misión con una flauta de nariz, pues no lo veo. Que me dicen que el sobrino de alguien tiene "capacidades especiales" y a mí me parece que pone los ojos en blanco y puede mover objetos, no que opine que votar a Ciudadanos es lo mejor porque no son de izquierdas ni de derechas, son de sentido común.

Quiero decir, que yo creo que a las cosas habría que ponerle un nombre que nos pongamos de acuerdo en que no ofende, y dejarlo ahí (y a ser posible uno corto, que me parece que las etiquetas son cada vez más finas, pero mucho más largas). Y luego está claro que no vas a ir por ahí diciendo "oye tú, coloured person" que vale que es un poco feo reducir a alguien a una característica, pero si para contar una historia necesito señalar que uno de los implicados era sordo, de alguna forma tendré que explicarlo sin que parezca que estoy jugando al tabú, copón (por cierto ¿todavía existirá ese juego?).

Fueraparte de que claro, la gente cada vez está más concienciada con todo y me parece bien, pero tener mucho tiempo libre en internet me parece que al final hace que las cosas se salgan un poco de madre. Que se ve gente por ahí acabando las palabras en 'e' para no tener que usar masculino y femenino y a mí me parece que están hablando en asturiano (aparte de que me suene tode un poque rare). O los que dicen que no se puede llamar mascota a tu perro, que eso es animalismo. Que yo no llamo mascota a mi perro porque me parece igual que llamar personal de servicio a la señora que limpia, es una cosa que no haces porque parece que suena raro, no porque no lo sea (pero vamos, que normalmente yo la llamo Paqui, que es como se llama y tengo confianza con ella). Un poquito de por favor.

De todas formas tengo que aclarar que a mí lo de reírse de los defectos de las personas, me parece caca. Una cosa rancia como de la época de Franco, como los chistes de gangosos de Arévalo. Por cierto, yo no he visto nunca un gangoso ¿existirían de verdad? Igual es como Murcia o la dislexia, cosas que nos hemos inventado para poder hacer chistes pero que no existen. Bueno, da igual. Creo que voy a dar por zanjado este tema, que me parece que ya he pisado bastantes charcos y paso de que luego me nombren concejal de algo y tenga que renunciar por nosequé de los límites del humor, y todo eso, que nos conocemos.

El mono de la documentación dice que a partir de ahora le llame "mamífero evolucionado de forma divergente". Y que si no me gusta, que me puedo subir ahí, que se ve Madrid. Yo de verdad, no sé ya. Con lo majo que era. Las compañías, claro. No, y que se tira todo el día metido en internet. A saber dónde se mete.


Nota: esta columna es puramente humorística y en ningún momento trata de reflejar opinión alguna sobre el tema tratado ni entrar en debate alguno sobre minorías, discriminaciones, exclusión social, o cualesquiera otro. No, que luego viene la gente en plan "oye, no hagas broma de esto, que mi padre murió de cáncer de sida y no mola". Y claro, yo paso.

viernes, 11 de noviembre de 2016

El entretiempo no existe, son los padres

Recuerdo cuando era niño, un concepto mitológico, casi mágico llamado el entretiempo. Era algo que pasaba entre los últimos días del verano y los primeros del invierno, coincidiendo más o menos con el otoño. Una época en la que ya hacía fresco para ir en camiseta, pero todavía no el suficiente frío para ir con abrigo.

Para esta época, se inventaron un tipo de prendas llamadas "de entretiempo". Eran unas prendas con una facilidad enorme para perderse, porque la diferencia entre llevarlas y no llevarlas era mínima. Con el añadido, además, de que los niños en general tienen el termostato roto. Un niño puede estar jugando con la nieve en pantalones cortos en medio de una ventisca, o bañarse en la piscina en pleno noviembre a las 7 de la tarde, siempre que no se aburra. Ahora, eso sí, como se aburra ya tiene de todo: frío, hambre, sueño, angst vital... (si bien es cierto que de esto último solo los niños existencialistas). Tengo la teoría de que los niños son como un Furby (os acordáis de los Furbys ¿verdad?) que viene sin programar. Es decir, él no sabe lo que le pasa. Cada cierto tiempo se queja de manera totalmente aleatoria, y somos nosotros los que decidimos lo que tiene: "pues eso es que tiene hambre/sueño/una herida de arma blanca en el estómago"... (que parece que no, pero se han dado casos) y él ya va aprendiendo de lo que se tiene que quejar en el futuro. Pero me estoy desviando del tema.

Yo no sé si esto es una percepción mía o si no ocurre en todas partes, pero me parece que el entretiempo es algo que pasó de moda con la caída del franquismo junto con los pantalones de pana y las barbas de progre (si bien es cierto que estas últimas tuvieron recientemente un breve periodo de repunte, aunque en este caso acompañadas de pelos repeinados de facha tardofranquista, como para crear más confusión) para dejar lugar a algo que a mí me gusta llamar el frilor. A diferencia del entretiempo, en el frilor hace tanto frío como calor, dependiendo de la hora del día, lo que hace que cuando te levantes por la mañana para ir al trabajo, colegio o similar, te den ganas de ponerte todo lo que tienes en el armario, y cuando sales a comer puedas ir prácticamente en ropa interior. Esta maravillosa época permite que siempre haya una hora del día a la que vas haciendo el ridículo, consiguiendo que cuando te cruces con el típico cuñado te diga cosas como "¿Dónde vas, al Himalaya?" o "Pero abrígate, muchacho, que por ahí vienen los resfriados". Es curioso, pero los cuñados siempre parecen ir vestidos de modo acorde a la temperatura exterior (y si no, responden con cosas que les atribuyen capacidades sobrehumanas tipo "¿abrigarme? pero si no hace nada de frío" o "¿paraguas? Bah, si esto son cuatro gotas..."

Mucha gente se enfrenta a este problema con un complicado entramado de capas que hace que vestirse sea una suerte de juego de construcción en el que te pones o quitas cosas según la hora. Ignoro qué hacen los demás con la ropa, pero este sistema consigue que yo tenga siempre la prenda de ropa que necesito:
a) en el coche
b) en el trabajo
c) ocupando mis dos brazos, debajo de otro montón de prendas, lo que me impide tanto realizar actividades como buscar la prenda que necesito para ponérmela
d) todas las anteriores

Este drama del entretiempo me hace pensar que, por mucho que se empeñen la NASA y los autores de ciencia-ficción, la conquista del espacio es totalmente imposible. La humanidad puede vivir con comodidad en un rango muy estrecho de temperaturas, o debe vivir condenada a ir a todos lados dentro de una escafandra acondicionada. Lo que, si bien nos solucionaría para siempre el problema diario del "¿qué me pongo?" me reconoceréis que es muy poco estiloso, y terminaría para siempre con los blogs de moda y tendencias, y en definitiva por efecto dominó, con el modo de vida occidental tal y como lo conocemos, probablemente incluso desembocara en la tercera guerra mundial (por motivos que sería largo de explicar aquí, pero que entiendo que son obvios para todo el mundo).

Por otro lado, es cierto que como dice el dicho "dios aprieta pero no ahoga" (por mucho que haya gente que sostenga más bien que "Cuando Dios aprieta, ahoga pero bien"*). La alocada industrialización del mundo ha producido el tan denostado cambio climático, que si bien es cierto que acabará con la humanidad más bien antes que después, ha conseguido que el clima se vuelva cada vez más extremo, por lo que cuando hace calor, hace un calor que te torras, y cuando hace frío, te cagues de frío. Esto puede parecer negativo, pero no lo es: en ambas situaciones al menos, desaparece totalmente la ambigüedad en el vestuario.

Que vale, la humanidad va directa a la extinción, pero oye, al menos iremos vestidos adecuadamente para la ocasión, que siempre es de agradecer.

En la imagen, dos atractivos jóvenes vistiendo ropa de entretiempo en su modalidad sin calcetines, opción que desaconsejamos enérgicamente desde este blog, por motivos de decoro. El embarazo es opcional.


*Concretamente Guillermo Fresser en la obra homónima publicada en 2001 por Editorial Planeta.