jueves, 17 de julio de 2014

Lo de las bicicletas

Debo de hacer una confesión: yo he hecho bicicleta. Sí, ya sé lo que dije sobre el ciclismo. Pero bueno, yo es que soy muy mayor, he hecho muchísimas tonterías. De todas maneras el ciclismo que hacía yo no era de bicicleta de carreras, yo hacía mountain bike, que es como más de machotes y no hace falta llevar licra ajustada (hay unos pantalones cortos holgaditos llenos de bolsillos cantidad de chulos para esto). Bueno, pero yo tampoco hacía mountain de la de machotes que se suben una bicicleta a una montaña y luego se tiran por ella la cuesta abajo (las más de las veces rodando). Yo soy machote pero de los que no entienden de mecánica ni hacen bricolaje (lo que vendría siendo un macho beta) así que lo que hacía era cogerme la bici de montaña que es como la de carretera pero con ruedas de tacos y pesando diez veces más y meterme por caminos asfaltados (es que las bicis de antes no tenían suspensión y lo de ir por caminos de piedras no sabes como te deja los riñones, oye). Eso sí, sin meterme nunca por nacionales como hacen los ciclistas de carretera, porque uno será poco machote pero idiota no es, y lo de meterme por sitios por donde van coches a toda hostia no lo he acabado nunca de ver claro.

El caso es que en algún momento del pasado (no diré cuando, pero creo que Nirvana lo estaba petando) dejé la bicicleta por motivos que no vienen al caso (es que me di cuenta de que cansaba mucho). Lo que pasa es que hace poco se me ocurrió ir al gimnasio al que me apunté cuando dejé la bicicleta y resulta que la estática también cansa (vivir para ver ¿dónde está el avance si no le ponen motor a eso?). Y con la desventaja de que como la estática no se mueve (quien lo hubiera dicho por el nombre, también ¿no?) el paisaje es bastante más aburrido (bueno, a no ser que se te ponga delante la rubia que se me puso a mi que porque se fue a casa, que si no, todavía sigo ahí dándole a los pedales; pero creo que me estoy desviando). Así que me borré del gimnasio (y mira que ellos trataron de convencerme con argumentos en plan "venga, que aquí lo que hace falta es gente como tú, que paga religiosamente sin hacer uso de las instalaciones, que como no generas gastos nos sales baratísimo... " pero nada, que no lo consiguieron; yo cuando me decido a algo, no hay quien me pare).

Así las cosas, he decidido recuperar mi vieja afición a la bicicleta. Lo que pasa es que me he dado cuenta de que claro, en este impasse la que yo tenía se ha quedado un pelín vieja y por otro lado hay una serie de avances tecnológicos que quizás no sería del todo inteligente desdeñar (para empezar creo que las bicis actuales tienen las dos ruedas del mismo tamaño, en lugar de una muy grande sobre la que te sientas y una chiquitita detrás para dirigir como la mía) por lo cual quizás sería necesario renovar mi montura.

Pero, ay, esto ahora es un drama. Porque antes, cuando decidías comprar algo, hacías algo que se ha perdido en la niebla de los tiempos, que era ir a la tienda y comprarlo. Como mucho te lo pensabas un rato entre el modelo más caro y el más barato, le preguntabas al dependiente, él te recomendaba uno y te quedabas ese (normalmente el modelo intermedio). Pero ahora no. Porque ahora existe internet (que ya expliqué una vez que es un invento de satán). Y claro, con todo el conocimiento humano al alcance de tus dedos (es decir, en el periodo refractario, porque claro, también hay un montón de porno y eso distrae lo suyo) no te vas a limitar a hacer caso de un empleado mal pagado de unos grandes almacenes al que seguramente le acaban de explicar en cinco minutos todo el material deportivo de su sección e incluso puede que tenga interés en endilgarte material de baja calidad para quitárselo de encima y llenar las estanterías con material de más calidad para clientes mejor informados (sí, yo desconfiando soy premium; un día os tengo que contar lo que creo que hacen los camareros con vuestra comida cuando van a la cocina a por ella). De hecho, el sábado casualmente me pasé por una tienda que venden bicicletas y cosas (a la que por motivos de que no me pagan llamaremos "Centro-comercial-con-nombre-de-deporte-que-rima-con-tolón") y se me ocurrió entrar a mirar antes de realizar una investigación exhaustiva en la red. Este fue el resultado.

-Hola ¿le puedo ayudar en algo?

-Bien, veo que eres un chico despierto. Me has visto mirando fíjamente una bicicleta y te has dicho "este hombre no ha visto en su vida una bicicleta y trata de adivinar para qué sirven, le voy a ayudar".

-¿Perdón?

-Que sí, que quería una bicicleta.

-Muy bien ¿para qué la quiere?

-Para practicar sexo con ella.

-¿Eh?

-Para montarla, quería decir ¿no es lo mismo? Era por no ser tan vulgar. Claro que si se pueden hacer más cosas con ella, quizás me interesaría que me informaran ¿Tiene alguna que haga declaraciones de hacienda? Eso también me podría interesar.

-No, me refiero a qué tipo de uso le pensaba dar. Ocio, deporte ocasional, entrenamiento...

-Bueno, lo que yo piense y lo que yo haga no son necesariamente lo mismo. Es decir, una vez me compré unas zapatillas de correr con la intención de correr con ellas y actualmente las uso para sacar la basura, no sé si me entiendes. Pero vamos, que ahora mismo me parece que la voy a usar todos los días entre dos o tres horas y luego puede que el fin de semana para salir por ahí todo el día. Ya te digo yo que no será tanto, que me conozco.

-Ya veo ¿Y sobre qué tipo de superficie? -y antes de qué me de tiempo a responder "preferentemente mayonesa" el tipo decide estropearme la diversión añadiendo: -asfalto, pistas de tierra, campo abierto...

-Bueno, no nos pasemos de optimistas. Seguramente asfalto y alguna pista de tierra. Nada muy extremo. No le veo ningún interés a despeñarme por un barranco.

-Bien, pues tenemos ésta -señala una bicicleta... con aspecto de bicicleta.

-Ajá ¿Cuánto vale?.

-Trescientos euros. Es bastante buena.

-Ya veo -la miro un rato. Me resisto a la tentación de preguntar "¿y qué hace?". En lugar de eso pregunto: -¿Y tenéis algo más?

-Bueno, ahí tenemos otra de cuatrocientos euros -dice mostrándome otra bicicleta con aspecto de bicicleta.

-Ajá. ¿Y en qué se diferencian?

El dependiente pone cara de pensar un rato.

-En cien euros -dice.

-Ya veo -ahora soy yo el que se queda un rato con cara de pensar -¿Y aquella de allí? -digo señalando una tercera.

-Aquella son quinientos.

-¿Y se diferencia en... ?

-Cien más.

-Vale, creo que ya lo he cogido.

Miro el resto del pasillo y veo que al parecer hay bicicletas con aspecto de bicicleta hasta lo que calculo yo, serán unos mil cuatrocientos euros más. Le doy las gracias y le digo que me lo pensaré.

Aquí es donde vi claramente que había cometido un error. No había consultado en internet, así que no me había preparado convenientemente para acudir a una tienda. Decidí subsanar mi error.

En internet hay tres tipos de información: a) los medios de comunicación (inútiles para informar del tema que nos ocupa; y bueno, para todos en general); b) la wikipedia (eficaz pero excesivamente neutra; digamos que valdría para que una raza alienígena se hiciera una idea de las cosas -y seguramente esa sea su función principal- pero no como para formarse opiniones); y c) los foros. Los foros son los cuñados de internet. Todo el que sepa de algo está en un foro encargándose de que todo el mundo sepa lo muchísimo que sabe (y que todos los demás no tienen ni puta idea).

Pues bien, te metes en internet y miras en unos cuantos foros para informarte. Pero vamos, lo normal, dos o trescientos (bueno, quizás vosotros no tengáis TOC. No pasa nada, vosotros os lo perdéis). Sólo cosas de ciclistas, claro. Si entras en forocoches es que te has perdido (y mucho, además*).

Al final de la investigación tienes una serie de informaciones diversas del tipo "cualquier cosa que valga menos de mil euros es una mierda" o "no te compres la XT56, mejor píllate la XT55 que tiene mejor intercambiador y por 50 pavos le puedes cambiar los bujes de lercios por unos de gurruño que son mucho mejores". Lo que viene siendo una información sesgada e inconexa de fuentes probablemente de escasa fiabilidad. He llegado a ver posts en los que un tío preguntaba por una bici de 300€ de la marca "Centro-comercial-con-nombre-de-deporte-que-rima-con-tolón" y lo primero que le decían era "esa es que es muy normalita" (que es para responder "NO JODAS. Yo pensaba que ésta era la que los astronautas usaban para hacer paseos por la luna...") y un par de comentarios más allá "¿Por qué no te miras la Xkalator Xtreme 3500 Pro Deluxe Reloaded 10.0?" (No sé ¿porque vale MIL DOSCIENTOS EUROS MÁS?).

La gente en los foros eleva el cuñadismo a la categoría de arte. Pero claro, te plantan la semillita de la duda. Es decir, vale, esos que han dicho "por ese precio no vas a encontrar nada mejor" ¿tienen opiniones más válidas, o me fío más de ellos porque dicen lo que me sale más barato escuchar? O ¿una bicicleta de 300€ me saciará totalmente mis expectativas o a los dos días descubriré que es una mierda y dejaré de usarla porque no es una experiencia orgásmica como -intuyo que es- llevar una Xkalator Xtreme 3500? Y todavía más: si palmo 500€ -o más-  ¿quién me garantiza que seguiré usando la bici y no habré invertido una pasta en ocupar espacio caro en el trastero, nada más? Tantas preguntas y tan pocas respuestas...

Con ya un mareo considerable de datos en la cabeza decido hacer caso de uno de los consejos más repetidos de los foros (junto con el de "no te compres una bici en 'Centro-comercial-con-nombre-de-deporte-que-rima-con-tolón'") e ir a una tienda especializada en el sector. Ahora bien, como ya había visto el rango de precios que se manejaba en los foros (es decir, 1.000€ si no quieres que te digan que llevas una mierda, a partir de 3.000 si quieres poder presumir de tener la polla más gorda del reino) decido entrar ya dando un presupuesto. Digamos 400 (por poner una cantidad que me parece razonable).

Entro en Tienda-pequeña-pero-superespecializada abarrotada de bicis preciosas hasta el techo. Ninguna con precio. Prefiero no preguntar por una espectacular en gris mate y naranja, no sea que cueste 6.000€ y quede de paleto.

-Hola, quería una mountain bike por unos 400.

-Oh, estupendo. Tenemos esta de aquí que está muy bien. Son 420. Con el descuento se te queda en 400 -me enseña una cosa horrenda en color verde pistacho. Se queda parado como esperando que cierre la transacción allí mismo. Asumo que no tiene nada más que enseñarme. Observo que no tiene pedales, pero no quiero señalarlo por no parecer impertinente.

-Ah, vale. Pues me lo pienso y te digo algo.

Obviamente mi estrategia ha fallado. Al darle un precio al vendedor me he quedado sin margen de libertad. Además de que me sigo quedando con la duda de si eso es lo que me tengo que gastar o no. Decido usar la estrategia inversa en otra tienda: le voy a decir para lo que quiero usar la bici y que me diga él el precio

Acudo a Tienda-pequeña-pero-superespecializada II. Curioseo un poco, pero en esta sí que hay precios y me asusto. Decido no mirar más hasta que me orienten, y sobre todo no tocar nada, no vaya a romperlo, porque es todo carísimo. Tardan un  poquito porque al parecer en la tienda solo hay dos dependientes que entiendan de bicicletas y están ocupados. El resto al parecer están allí para orientar sobre el tipo de corte de pelo adecuado para cada tipo de bicicleta.

-¿Sí?

-Ah, hola. Quería una bicicleta de montaña. Pero algo normalito, no voy a hacer descenso de barrancos. Simplemente llanear y alguna pista de tierra. Como mucho algún ascenso poco técnico -navegar por internet al menos me ha dado algo de léxico especializado.

-Bien, te enseño. Tenemos desde esta [bicicleta con aspecto de bicicleta] por 500€ hasta aquella [bicicleta con aspecto de bicicleta por 1.400]. Luego ya están las de alto rendimiento. Depende un poco de lo que te quieras gastar.

-Ajá -respondo pensando que algo falla en mi estrategia perfecta, todavía no sé cuánto me tengo que gastar.

-Todas las entregamos con botellero y bueno, te pondríamos unos pedales normales que supongo que es lo que usarás -respiro aliviado por lo de los pedales (¿por qué venden las bicicletas sin pedales? Es que no lo entiendo) y renuncio a preguntar lo que llevan los que no usan pedales normales (¿Aletas? ¿pezuñas de oso? ¿tarima flotante? Me corroe la duda).

-¿Y no hay nada más económico?

-Bueno, también tenemos esta, pero yo directamente ni me la plantearía porque lleva rueda de 26. Está bien para críos y tal, pero nada más.

Ah sí, lo de las ruedas. Permitidme que me detenga en este punto un momento. Digamos que en algún punto de la conversación en "Centro-comercial-con nombre-de-deporte-que-rima-con-tolón" me preguntaron por eso (aunque realmente no fue así).


-¿Ha pensado qué ruedas quiere?

-Pues llámame atrevido, pero yo había pensado en redondas.

-No, digo: de 26, de 29, de 27 y medio...

-Ah, eso. No sé ¿cuáles son más redondas?

Vale, yo ya sabía que había ruedas de distintos tamaños. Al parecer el estándar era 26 y cuando alguien tenía más nivel, se pasaba a una de 29. Esto lo descubrí en los foros. De lo que no tenía ni idea (y me enteré en Tienda-pequeña-pero-superespecializada I y me lo volvieron a confirmar en Tienda-pequeña-pero-superespecializada II, al parecer las ruedas de 26 son un crimen contra la humanidad mayor que poner pimiento en la paella (es decir, se admite en algunos lugares como Murcia, pero bueno, al fin y al cabo son murcianos ¿qué puedes esperar de ellos?) y el nuevo estándar es 27 y medio. Esto es curioso, porque al parecer en "Centro-comercial-con-nombre-de-deporte-que-rima-con-tolón" esto no lo saben y siguen vendiendo las de 26 con total impunidad (a mí al menos no me enseñaron otra cosa). Supongo que en cuanto se enteren los americanos entrarán a saco con sus tropas para restablecer lo antes posible la normalidad, porque vamos, esto clama al cielo.

Al volver de Tienda-pequeña-pero-superespecializada II, cautivo y desarmado atrapado en un mar de dudas, decido volver a internet (que como el alcohol, es a la vez causa y solución de todos los males) para al menos ver si hay opiniones sobre los modelos que me han recomendado en cada una. No puedo decir que los resultados sean concluyentes porque cada vez que alguien pregunta por una de ellas, cinco o seis foreros le recomiendan que compre bicicletas el doble de caras.

Finalmente llego a un post donde uno de los comentarios que me hace ver la luz.

"Cómprate la que te guste más, ya que la tienes que ver todos los días y no hay cosa peor que llevar un traje feo. Por lo demás, si vienes de una tan vieja, todas te van a parecer bien".

Esto me ha hecho llegar a una conclusión que probablemente vale con casi cualquier cosa que se pueda comprar, desde un coche a un reloj. Supongo que al final uno se compra, dentro de su presupuesto, lo que más le gusta. Y luego racionaliza su respuesta. Es decir, la opción que has tomado es la más inteligente por 'x' paquete de motivos y todos los que no toman la misma decisión que tú es: o bien por a) no tienen las mismas necesidades, o bien por (y mucho más probablemente) b) son idiotas. En este estado de cosas, todavía no he tomado una decisión final, pero me la imagino más o menos así, según opte por el presupuesto o por el aspecto.

Caso A (presupuesto)


-Señor ¿le puedo ayudar en algo?

-Ah, sí. Mira estaba pensando en comprarme una bicicleta. He estado informándome en internet y creo que estoy entre estas.

-Son buenas bicicletas las tres.

-Ya pero ¿cual es la mejor?

-Pues veamos... esta es la mejor de 300, esa es la mejor de 400 y aquella...

-Vale, vale. Lo he cogido. Coge mi pasta y dame la de quinientos.

-¿Seguro que no quiere ver la de 600?

-Como me enseñes una más, te parto las piernas.

Caso B (estética)


-Dame aquella bici tan mona en naranja y gris

-¿La de 26? ¿Está seguro? Porque acabamos de recibir esta de 27.5 que además tiene un cambiador Chigrinsky XTC...

-Coge mi dinero y cierra la puta boca.


Eso claro, siempre que no caigas en las garras de un vendedor bueno (tema del que hablaré otro día) que te termine vendiendo lo que a él le apetezca y salgas de la tienda con 300 euros menos de lo que esperabas y con la una vaga sensación de euforia y confusión como si te hubieran drogado.

En fin, mañana voy a la tienda de bicis. Deseadme suerte.

No, por mucho que el mono de la documentación diga "pues a mí esta me parece bonita" lo que voy a comprar no se parece en nada a esto. Ahora, tengo que reconocer que el cambio de marchas me tiene seducido. Bueno, y que ya tiene mis iniciales, lo que es todo un punto.



*Hay una regla no escrita de internet que dice que si buscando información sobre algo llegas a Yahoo Respuestas o a forocoches, estás realmente desesperado y ha llegado el momento de dejarlo.

martes, 8 de julio de 2014

Sobre las revistas para hombres

Yo siempre he sido muy aficionado a las revistas. En principio, las de hombres, aunque reconozco que no tengo ningún pudor en hojear cualquier cosa que caiga en mis manos, lo que incluye el 'Hola', el 'Lecturas' o el 'Cosmopolitan' (y especialmente esta última: me fascina). Es cierto que no sé si debería salir de mi cueva más a menudo o poner la tele alguna vez porque últimamente noto que no conozco a ningún famoso (o que tan famosos no serán). Pero ese sería otro tema.

En primer lugar, permitidme que me cure en salud y aclare que los términos 'para hombres' o 'para mujeres' me repugnan bastante. Soy un convencido de la educación igualitaria para niños y niñas y odio totalmente que a las niñas se las vista de rosa y se mantengan unos estereotipos que cada vez tienen menos sentido. Dicho esto, vamos a reconocer que una revista media para hombres pude dar escalofríos a una mujer tipo (salvo que sea lesbiana y tenga más testosterona que yo) y una revista media para mujeres puede interesar bastante poco a un tío medio (esos artículos de tipo "diez cremas imprescindibles para sobrevivir al verano" POR EL AMOR DE DIOS, SON CREMAS. COMPRA UNA Y GÁSTATE EL RESTO EN CERVEZA).

Lamentablemente el sector de las revistas está en clara recesión. Sin ir más lejos, el kiosko al que iba a hojear revistas (llevándome siempre algo, obviamente; ya sé que no son bibliotecas) cada vez que me entraba el mono, ha dejado la actividad para dedicarse íntegramente a la venta de chucherías. Cuando me enteré de esto no pude evitar tener una cierta mala conciencia. Repasé mentalmente y me di cuenta que mis visitas para comprar algo estaban cada vez más espaciadas y que igual no había comprado nada en los últimos dos meses. ¿Por qué es esto? Bueno, en parte claramente por la madre de todos los males: internet.

Es cierto que en el mundo actual en el que TODO el conocimiento humano (al menos tres o cuatro párrafos de cualquier cosa, que es todo lo que necesita un humano medio para saciar su sed de conocimientos) está disponible en internet. Si necesitas conocer un dato sobre una película puedes entrar a IMDb. Si de repente necesitas saber de qué año es ese disco de los Stones que está sonando puedes entrar en la Wikipedia y saberlo al minuto ¿Quieres saber qué tal va ese nuevo modelo de Harley o de Porsche? Hay un montón de blogs de motor que te contarán las maravillas de esos vehículos tan bien que parece que los estás montando. Por no mencionar que si te apetece ver fotos de chicas ligeras de ropa... bien. No puedo hablar de primera mano porque no he buscado nunca, pero creo que por ahí hay páginas en las que salen chicas incluso sin enaguas.

Todo eso que lleva ya tiempo disponible en los ordenadores de sobremesa es cada vez más accesible gracias a portátiles, tablets y móviles con pantallones. Es cierto que los primeros días de internet con conexiones lentas, y contenidos poco atractivos (y hablo de los tiempos de gifs que daban vueltas y carteles de 'en construcción') seguía siendo más interesante cualquier revista por floja que fuera, pero actualmente en cualquier web puedes ver un vídeo o escuchar el último tema del grupo que te interese ¿Puede hacer eso el papel couché? Minipunto para internet. Ahora ¿es esto lo que hace que el mundillo editorial se vaya a la mierda? Bien, yo no creo que sea solo eso.

Como acaba de demostrar Molinos en su último post (y cuya lectura me ha sugerido escribir este, por cierto) las revistas en general son caca. No puedo hablar por las de mujeres, puede que mi madre se sienta satisfecha por la lectura de un Lecturas (valga la redundancia) o un cazador con el Jara y Sedalpero yo cada vez que compro algo, me termino sintiendo ligeramente defraudado, cuando no ya directamente estafado.

Te compras una revista de motos, por ejemplo y a cambio del dinero que te cuesta encuentras un artículo de una moto que te interesa (seguramente el que te hizo comprar la revista) y un montón sobre motos que no te interesan nada. Y eso hablando de revistas temáticas. No te digo ya de las genéricas en las que puedes encontrar desde entrevistas de gente que no conoces o no te gusta,  a comparativas de cremas (en serio ¿que le pasa a las revistas con las cremas?) o reportajes sobre ropa que no te gusta o no te puedes permitir (y en mi caso, las dos cosas). Digamos que en esas revistas, a menudo si quitas el reportaje de la chica mona con poca ropa (y que podías haber visto gratis por internet) poco o nada queda de interesante.

Cada vez más a menudo veo que compro algo y termino no leyéndolo. Como mucho lo hojeo un par de veces y termina en el revistero del baño. Los artículos a menudo carecen de profundidad, cuando no directamente son malos. Incluso en revistas especializadas es muy difícil que me interesen todos los artículos, y al final veo que estoy tirando mi dinero por leer un par de artículos en los que encuentro información que podría haber encontrado fácilmente en internet. A menudo es más fácil encontrar contenidos que te interesen en blogs específicos que en prensa profesional.

¿Cuál es la solución a todo esto? Sin duda, la segmentación. En mi opinión, el éxito de internet era lo que los analistas llamaban 'la cola larga' (y me vais a perdonar, pero me encanta el término) que se refiere a todo ese montón de gente con gustos minoritarios y que de repente tiene un espacio. Los medios tradicionales se dirigen a un consumidor medio que internet puede ignorar. Y ahí es donde los medios tradicionales me han perdido a mí. Porque yo que me puedo pasar horas en internet mirando cosas absurdas enlazando búsquedas o leyendo entradas de mis blogs favoritos, raramente me voy a ver representado por una revista orientada al público mayoritario. Ese que se divide en 'revistas para hombres' y 'revistas para mujeres'. Seguramente exista todavía un comprador específico que compre el Interviú, la FHM o el ¡Hola!, pero creo que hay un montón de gente por ahí (esta vez sí, sin diferencia de géneros) que pueda estar más interesada en revistas más específicas. Yo sin ir más lejos, las últimas que he comprado han sido cada vez más concretas: revistas sobre retroinformática, revistas de motos custom (y de un determinado estilo de custom, que no me valen todos), revistas sobre photoshop (orientadas también a un uso específico, que también aquí hay un gran abanico), revistas de cine fantástico (y en concreto debido a especiales sobre Alien y Blade Runner), revistas sobre cómics (y no de cómics, ojo), etc. Es muy difícil que una sola revista ahora mismo encaje en todos mis intereses porque (y a lo mejor soy yo el complicado) incluyen una mezcla de cosas difícil de adivinar. Ahora, si alguien saca una revista dedicada al Porsche 911/930 turbo (en mi opinión el mejor Porsche que se ha hecho nunca) o a un análisis de la obra de Alphonse Mucha probablemente la compre. A eso me refiero.

Bien, dicho todo esto, la verdad es que cuando coja las vacaciones y haga mi habitual descanso de internet (algo que recomiendo sinceramente) muy mal se tiene que poner la cosa para que no me compre alguna revista para tener a mano en la piscina y no me sienta con ganas de leer a Kierkegaard. Pero vamos, lo normal. El Jueves, una o dos revistas de las que tienen chicas en bikini en la portada (pero solo porque regalan unas chanclas, que siempre va bien tener un par extra*) alguna de motos, algo de Photoshop, el Armas y Municiones para estar al tanto de las últimas novedades en rifles de asalto, el Men´s Health para enterarte de las últimas tendencias en ejercicios isométricos, el SuperPop que regala una pulserita, El maravilloso mundo del Canario, Los Patrones del Burda, el Teleindiscreta que trae pegatinas de 'V', Tuitero Actual,  Tener 14 gatos Hoy, El especial de bañadores de Notarios y Registradores de la Propiedad de España, Todo Seat 127, Amazing Maquetas con Fósforos, la Guía del Coleccionista de Conchas de Playa y Piedras de Río, Funeraria Actual, Punto de Cruz Extreme, el Ama de Casa Moderna, las Páginas Amarillas de Cuenca, la Hoja Parroquial de la Parroquia de Nuestra Señora del Señor de Cellórigo...


Portada FHM David Bustamante
Esto que le digo al mono "oye, tú no te compliques mucho; teniendo en cuenta el tema puedes poner una portada del FHM o algo así, que como salen chicas monas, siempre caerá alguna visita de Google. Y bueno, aquí esto. Una portada de FHM con David Bustamante. Con dos cojones ¿Vosotros sabíais que el Busta había salido en el FHM? Yo ni idea, tú.

*Y bueno, por si tienen algún artículo de Jaime Rubio, también un poco.

domingo, 29 de junio de 2014

Polvo para dummies

De todas las tareas doméstica, hay una en concreto que escapa a mi comprensión. Y mira que ya he dedicado mi mirada analítica a tareas de especial dificultad, pero esta en concreto me puede. Y es limpiar el polvo.

La teoría la conozco. Es decir, la del polvo (y no, no voy a hacer un chiste guarro aquí ¿qué es esto, Noche de Fiesta?). La termódinamica, en concreto su segunda ley, explica que todo tiende al caos (y esto lo entiende cualquiera que haya estado en un Zara el primer día de rebajas, diez minutos después de abrir). Esto, unido a unos complejísimos procesos biológicos de oxidación molecular, hacen que la gente se desgaste generando el polvo (y esta es la explicación de que las viejas muy viejas se vayan quedando tan pequeñitas). Hasta aquí, de acuerdo.

El problema viene a la hora de limpiarlo. Se me ha dicho que el orden correcto de limpieza es, primero el suelo y luego las estanterías. Al parecer, al barrer se levanta polvo que acaba en las estanterías, por lo que no tiene sentido hacerlo al revés. Ahora bien, la tecnología para recoger el polvo de las estanterías se compone básicamente de a) bayetas y b) plumeros. ¿ESTAMOS LOCOS O QUÉ? ¿Estamos mandando naves a Marte y explorando galaxias lejanas con enormes telescopios y usamos para limpiar las estanterías una tecnología que puede tener fácilmente un millón de años? No hombre, no. Además, a mí me parece que estamos descartando muy alegremente el papel de la gravedad en todo esto. Es decir, yo paso una bayeta por una estantería, o el plumero ¿Dónde va el polvo que había allí? ¿Desaparece mágicamente? ¿La bayeta se lo come y para alimentarse y poder crecer y reproducirse? ¿Se convierte en polvo de hadas? ¿No será más fácil pensar que ese polvo acaba cayendo en el suelo de nuevo? Cierto que por causa del movimiento browniano (una cosa que no pienso explicar porque no tengo muy claro que la entienda y paso de que se me note) las partículas de polvo puedan pasar flotando un tiempo antes de llegar al suelo, pero vamos, al final caen. Vaya si caen.

Visto esto, el tema de la limpieza del polvo es puramente logístico. Cada vez que limpiamos el polvo, realmente no estamos limpiando el polvo. Lo estamos cambiando de sitio. Es más, probablemente lo único que hagamos es levantar el polvo para que se quede flotando el tiempo suficiente para que terminemos y nos demos por satisfechos. Cuántas veces habré escuchado lamentarse a mi madre "Es que parece que no haya limpiado nada; mira, otra vez todo lleno de polvo". ES QUE NO HAS LIMPIADO NADA, AHÍ ESTÁ LA CLAVE DEL PROBLEMA.

En este estado de cosas, he decidido utilizar mi enorme potencial cognitivo (para aquellos menos despiertos de mis lectores -un cariñoso saludo para ellos- inteligencia) en lugar de para el mal (por un rato, al menos) para resolver de una vez por todas este grave problema. Como sea que es una cuestión multifactorial que refleja una realidad poliédrica (esta frase no tiene sentido aquí, pero me gusta como suena, así que se queda) daré varias soluciones posibles para que mis lectores puedan tomar una u otra según les parezca, o incluso soluciones mixtas (llamadas bikinis en la zona de Cataluña, según tengo entendido).

1. Ten un mínimo de cosas. Esta más que una solución, sería un paso previo. Tener cosas está sobrevalorado. Grandes filósofos como Erich Fromm (véase su obra "Tener o Ser") y grandes filosofías como el Budismo Zen nos hablan de la importancia del ser humano en sí, más que como poseedor de cosas. Además, si esas cosas no son un Porsche 911 sino las mierdas que te regala tu madre cada vez que entra en una tienda china, o tus amigos cuando no saben que comprarte por tu cumpleaños, el propio Buda te diría que haces el imbécil cada vez que vacías las estanterías para limpiar el polvo de debajo. Hazme caso: menos, es menos que limpiar*

2. El polvo mojado no flota. Has leído bien. Me sorprende como no utilizamos más a menudo técnicas que se demuestran efectivas en el sector de la automoción. Es cierto que quizás no resulte práctico llevar tu casa a un túnel de lavado pero ¿y darle un manguerazo a la casa? Yo lo veo un plan estupendo ¿qué puede fallar? Quizás sería recomendable como paso previo instalar un desagüe en el suelo de la casa, eso es cierto.

3. El polvo helado tampoco flota.  A los más aficionados a la tecnología de mis lectores les puede parecer rudimentario el tema del agua. Bien, tengo una palabra para vosotros: NITRÓGENO LÍQUIDO (vale, son dos palabras, denunciadme). Puede que sea caro, seguramente tóxico y casi seguro pontencialmente letal, pero oye ¿y tener el método de limpieza más moderno de tu grupo de amistades. Siéntete el Ferrán Adrià de la limpieza doméstica innovando en tus tareas más aburridas. Solo una precaución: si has visto Terminator sabrás que no conviene golpear las cosas después de aplicarles hidrógeno líquido. Deja que pase un rato antes.

4. Fuego. Bien, quizás seas más aficionado a las soluciones tradicionales que a las modernas. No pasa nada, tenemos la tecnología más tradicional de todas a nuestra disposición. Algo que sirve lo mismo para freír un huevo que para quemar a una bruja no puede ir mal. Además, el fuego puede con todo. De hecho lo único que puede con el fuego, es el fuego (y de ahí la frase "combatir el fuego con fuego". Creo) Después de repasar la casa con un lanzallamas, seguramente no te importe el polvo. Eso sí, tendría que mirar si en Ikea venden muebles ignífugos, porque no lo tengo nada claro.

5. Si no puedes con él, ríndete. Mi última solución puede parecer radical porque sin duda está muy adelantada a su época. Está tan adelantada que parece que sea de la edad media. Sí amigos, el ser humano ha convivido con el polvo durante la mayoría de su existencia. Sólo en tiempos recientes y por influencia de médicos melindres como Pasteur o Flemming nos ha dado por limpiar y desinfectar cosas ¿No es cierto que la sobreprotección actual nos deja débiles y desprotegidos?** Lo mejor para no tener que limpiar el polvo es un suelo de tierra cubierto de paja. Vale que quizás eso facilite que en nuestro domicilio habite con nosotros alguna que otra criatura como piojos, cucarachas o ratas pero ¿No es eso lo más natural a fin de cuentas?** Hacedme caso, la limpieza de la sociedad actual va a terminar por acabar con nosotros (una vez más:**)

Bien, y yo creo que con esto por ahora ya estaría. Y ahora si me disculpáis tengo que dejaros un momento porque toda esta entrada se me ha ocurrido porque tenía que hacer una cosa y tengo que seguir. Pero no limpiar. Otra cosa. Algo totalmente distinto.

En la imagen... pues mira, no sé. El mono de la documentación dice que ha buscado en google "polvo" y le ha salido esto. Total, que la he tenido que censurar un poquito porque madremía. Ahora, no acabo de ver la relación con el tema. A ver si voy a estar limpiando yo mal o algo...


*Y no, como se viene citando mal a menudo, 'menos es más' ¿Cómo va a ser más? ¿Estamos tontos? Menos es menos de toda la vida...

**No.

martes, 20 de mayo de 2014

Sobre lo del comercio internacional


Recientemente buscando cosas por ahí de transporte marítimo me he encontrado con la web de Cargax que es una empresa de transporte internacional de contenedores. Es posible que la mayoría de vosotros no necesitéis nunca mandar un contenedor de pelotas de golf a Tailandia pero oye, si un día os hace falta el servicio, que sepáis que la posibilidad está ahí (al parecer también vale para mudanzas, que esto lo mismo lo veo más práctico si un día necesitáis cargar las cosas en un contenedor y mudaros a China; de hecho, tal y como van las cosas, es cuestión de tiempo que necesitéis hacer esto).

La asunto es que esto me ha hecho pensar sobre el tema del comercio internacional. Contra lo que puede parecer en este mundo globalizado que vivimos, el comercio internacional no ha existido siempre. En la antigüedad un ser humano podía vivir su existencia sin transpasar los límites de su poblado (salvo para cazar o eventualmente huir de algún desastre natural, como un marido celoso).

En algún momento se hizo evidente que el hombre (entendido como especie) no podía vivir solamente de los bienes que se encontraban en su territorio. Es decir, si tú por ejemplo vives en Murcia, y te gustan los tomates, estupendo. Ahora pongamos por ejemplo que vives en el Reino Unido y te gustan las mujeres. Pues peor, porque es una zona en la que por lo que sea se dan bastante mal (es decir, haberlas haylas, pero no salen de una calidad buena; es que salen como que parece que se van a echar a perder en seguida). O por ejemplo te gustan las zapatillas deportivas o ipods y en tu zona no hay niños esclavos que los produzcan. Pues lo mismo. Para todo esto se inventó el comercio internacional.


Los primeros conocidos por fomentar el comercio internacional fueron los fenicios, que se dedicaban básicamente… pues a vender cosas de fenicios. No sabría decir si con mucho éxito o poco, porque si bien todo el mundo sabe que los fenicios eran grandes comerciantes (y de ahí viene la frase 'mira, qué buen comerciante, parece un fenicio'), ya tienes que tirar mucho de wikipedia para saber exactamente qué vendían (y a mí ahora mismo me viene fatal porque estoy escribiendo un post ¿sabes?). Mi teoría es que llamaban a las puertas vestidos con traje y corbata como la gente se del círculo de lectores o los que venden seguros y como casi nadie les abría la puerta, pues ha llegado al acervo cultural que vendían algo, pero no se sabe exactamente el qué. Pero vamos, esto es una teoría (bueno, como la de la gravitación universal, que también es una teoría y mira, ahí están las cosas cayéndose al suelo que da gusto). Lo mismo vendían aspiradoras, vete a saber.

Después de los fenicios vinieron los egipcios, que se ve que el tema del transporte internacional se la pelaba bastante porque no se puede decir que haya sido un boom lo de las momias y las pirámides. Como mucho les cogieron lo de las pirámides los Mayas, y tiene toda la pinta de que lo copiaron por una foto chunga de internet porque las suyas son así como pixeladas y eso canta (macho, que a ver si otra vez os lo curráis un poco más y al menos buscáis una foto donde se vean bien, que eso ya es dejadez).

Ahora vamos a dar un pequeño salto temporal porque los siguientes son los griegos y los romanos y paso. No oye, que me los hicieron estudiar en el instituto y les cogí tirria ¿qué quieres? Ahora, lo mismo eran una gente majísima y es cosa mía, yo que sé.

Durante la edad media no se puede decir que se hiciera mucho uso del transporte internacional porque básicamente la gente estaba a lo que estaba, es decir a morirse de hambre y si acaso de peste. Que la peste hay que reconocer que sí que tuvo bastante difusión, pero no sé si eso cuenta como mercancía. También se exportó bastante la guerra santa, pero tampoco creo que fueran con un catálogo vendiéndola ¿sabes?

No fue hasta que llegó el renacimiento que se dieron cuenta que estaba haciendo falta explorar nuevos mercados y para esto mandaron a Colón (es decir, para hacer investigación de mercado, valga la redundancia) en un caso sin precedente en la historia en que España es un país puntero en algo y no es sólo en el consumo de cocaína.

Claro que como la investigación era muy puntera pero no dejaba de ser española, resulto que se equivocaron un poquito de continente. Pero nada, 2.500 kilómetros de nada. Lo que viene siendo un despiste. De todos modos hay que decir que gracias a este despiste se dió lugar a que existieran los americanos, una gran potencia mundial en el ramo del comercio internacional (mayormente en el tema de armas y tropas, porque las Nike, los Levi's, los iPods y todo eso salen del tercer mundo, claro).

En la actualidad se podría decir que la potencia mundial en el ramo es China. Sus especialidades son la exportación de restaurantes (que mandan cuidadosamente embalados en contenedores, meticulosos que son los chinos) y tiendas de todo a un euro (estas creo que las montan in situ, pero tendría que mirarlo).


Bueno, pues esto ya estaría. Seguramente se puede hablar más del tema, pero me lo guardo por si me apetece volver a sacarlo otro día.

En la imagen, un vagón de tren. Seguramente en la cabeza del mono de la documentación tenga sentido. Mira, yo ya paso de preguntarle. Además, con lo de la primavera está de un raro que es que ni apetece. Lo mismo es astenia, o algo...



jueves, 17 de abril de 2014

Lo de las mascotas

Tal vez muchos de vosotros no lo sabéis porque esto no es un blog personal y guardo con celo mi intimidad, pero lo cierto es que tengo una mascota de la que no os diré el nombre -más que nada para no tener que cambiar las contraseñas de todos los sitios que visito en internet- pero a la que me me gusta referirme como "Bestia del Averno" o, más cariñosamente, como “Mordisquitos” (y de la que me parece que hablé tangencialmente al menos aquí y aquí). El caso es que buscando por internet una correa dotada de batería de 12 voltios para dar descargas en caso de ser necesario cuando lo saco a pasear (para disuadirle de que se meta cosas en la boca como otros perros o gente) me encontré con una tienda de comida para animales que parece ser nueva, animalear (y que al parecer tienen un concurso con el que te puedes llevar una año de pienso para perros o bueno, para lo que sea que tengas). Y esto me ha hecho reflexionar sobre el tema de las mascotas.

Hubo un tiempo en el que el tema de las mascotas estaba más o menos claro. Quiero decir, uno podía elegir, dependiendo de sus necesidades y posibilidades, más o menos entre tres o cuatro tipos de mascotas. Desde el típico gato o perro hasta la tortuga o el periquito. Pero ¿ahora? Ahora si tienes una cosa de estas de toda la vida no eres nadie. Para ser realmente original tienes que tener como mínimo... no sé. Un cerdo vietnamita, un hurón, una nutria. Una iguana, un camaleón, una boa constrictor. Un unicornio enano. Algo así. Mirad, a mí llamadme clásico, pero esto no lo veo. Para empezar, una cosa que se te puede comer, yo no creo que sea una mascota, sinceramente. Y ya por concretar, todo el espectro de los reptiles directamente lo descartaría. Es que eso es una cosa que ya se ve que no te va a coger cariño. A mí llamadme raro, pero algo que tienes en un terrario debajo de una lámpara y que le tienes que hacer fotos en días distintos y compararlas para saber si está vivo o muerto, no me parece lo mejor para hacerte compañía en casa. Eso por no mencionar la gente que tiene tarántulas y cosas así. Pero ¿estamos locos? Mirad, en general la norma sería que cualquier cosa que ves en el suelo y te dan ganas de gritar más que de achucharla, no sería mascota. Pero vamos, es mi opinión, allá cada uno.

En cualquier caso, como entre alguno de mis lectores puede haber interesados en adquirir una mascota y por el motivo que sea (llámale no haber tenido tiempo para documentarse, llámale ser de Omicron Persei 8 y no concocer la fauna local) voy a hacer una pequeña clasificación orientativa.

Gusanos de seda. Esto, por lo que sea, en un momento dado se consideró mascota y así se quedó la cosa ya para siempre. Es una de esas costumbres absurdas que pasan de padres a hijos como la monogamia o las navidades y que nadie acaba entender muy bien por qué están ahí pero que como en su momento a alguien le pareció que era lo normal, pues ¡venga! a pasarlo a la siguiente generación. Veamos, los gusanos de seda quizás tengan sentido en una fábrica de corbatas (si es que todavía existen las corbatas de seda, cosa que ignoro; yo soy más de sudadera chunga y camiseta de AC/DC) pero en una casa son una guarrería. Todo lo que hacen es tener un aspecto asqueroso y si tienes mucha, mucha suerte, meterse en un capullo y convertirse en una mariposa que supone una escasa mejoría respecto el aspecto que tenían antes. Que el pobre niño cuando ve los capullos espera que salga de ahí una mariposa como las de los dibujos animados, con unas alas enormes, llena de colores y hasta con pestañas y todo, y lo que sale se parece más a una polilla que otra cosa. Lo único a favor de tener esto como mascota es que quizás va preparando a la juventud a que la vida es una cosa llena de desilusiones y sufrimiento, que si bien como lección vital es una mierda, pero oye, igual cuando les llegue la adolescencia y se llenen de granos y traten de conseguir una cita, les viene bien tenerlo claro.

Tortuga. Entiendo que esto es el siguiente escalafón en mascotas. Es decir, requiere quizás algo más de mantenimiento que los gusanos, pero te tienes que fijar bastante para ver si están vivas o muertas (probablemente esto también sea una ventaja en el caso de que se te olvide una semana darles de comer). Son frías, un pelín repugnantes -como todos los reptiles en general- y en algunos casos muerden, pero por otra parte también apestan. Normalmente son de tamaño reducido y esto tiene como única ventaja una bonita actividad recreativa que consiste en que se escapan de su recinto y hay que buscarlas por toda la casa (y te recomiendo encarecidamente hacerlo, porque es mucho mejor encontrarlas vivas que tenerlas un mes apestando detrás de un mueble (o encontrarlas con los pies).

Hamster o conejillo de indias. Estamos todavía en el límite entre lo achuchable y lo asqueroso. Porque si bien ya son de sangre caliente y tienen pelo como las mascotas de verdad, todavía se parecen bastante a algo que puede haber salido de una alcantarilla, lo que es como mínimo inquietante. Para mejorarlo todo, si tienes una pareja puedes descubrir: 1) que la frase criar como conejos no es una metáfora y 2) que la maravilla de la vida puede ser bastante horripilante cuando una madre decide comerse a sus crías para no tener que competir con ellas por el alimento.

Erizo. Saliendo ligeramente de las mascotas tradicionales, me parece interesante hacer mención específica de esta especie de rata con pinchos que a algunos les ha dado por tener como mascota ¿En serio puedes imaginar algo menos abrazable? Yo sí, a Esperanza Aguirre. Pero por ahora no parece que la vendan en tiendas de animales. Ahora, que al tiempo.

Gato. Es superior a ti y lo sabe. Por mucho que lo alimentes, le limpies el cajón de arena y lo soportes encima cada vez que al señorito le apetezca estar, no esperes la más mínima gratitud. Como mucho ese leve desdén de un lord inglés hacia su mayordomo. Descienden de los tigres y nos siguen viendo como una especie de monos graciosos a los que dejan vivir para que les sirvamos y porque sospecho que les divertimos. Pero poco más. La parte buena es que puedes saber cuál es el mejor sitio de la casa, porque él estará allí. Y si ese sitio es tuyo, te jodes. Bueno, y que no entienden que ciertas actividades como leer o ver la tele sean mejor que admirar su belleza, por lo que siempre se van a poner donde estorben más. Pensándolo bien, esto quizás no sea una ventaja.

Perro patada (es decir pequeño). Son esos perros que ladran todo el rato y cuyo contacto más habitual contigo quizás sea que  le des patadas todo el rato porque siempre se ponen donde no lo ves. Pueden ser cariñosos hasta lo patológico, quizás porque tienen tendencia a sufrir ansiedad de separación. La gente tiende a pensar que son muy listos porque cuando te pones el abrigo se ponen contentos por si los vas a sacar, ignorando el hecho de que hasta las palomas son capaces de aprender condicionamientos sencillos y de que en un cerebro del tamaño de una nuez no pueden caber muchos pensamientos aparte de dame de comer y ladro porque tengo miedo de todo.

Perro pisotón (es decir grande). Este te puede hacer daño a ti cuando te pisa (no digo ya si le da por morderte) por lo que sugiero manejar con cuidado (y a ser posible por parte de personal cualificado). Tienen la ventaja de que pueden servir como defensa (siempre que ellos quieran, claro) y el inconveniente de que comen una burrada y antes o después todo eso que comen lo tienes que recoger del suelo (y una vez digerido, que da más asco). Son más o menos tan complicados de educar como un niño, con la desventaja de que no puedes hablar todo el rato de las cosas que hacen como los que tienen niños porque pareces imbécil (injusticias de la vida en sociedad; yo todavía no entiendo por qué la gente con niños piensa que tienen que ser tan fascinantes para todo el mundo).

Periquito. Es un hecho conocido que los pájaros son los mayores transmisores de enfermedades después de las ratas (bueno, realmente este dato no lo he consultado en ningún sitio, así que digamos sólo que podría ser cierto). Que un animal sea pequeño y pueda cantar (la verdad es que no estoy seguro de que los periquitos canten; bueno, al menos sé seguro que hay pájaros que cantan, lo he visto en la tele) no significa que no sea potencialmente letal. En cualquier caso no entiendo bien la compañía que hace algo que solo está con nosotros porque lo tenemos encerrado. Quizás deberíamos revisar nuestro concepto de compañía.

Loro. Ligera variación sobre el anterior, bastante popular por su aparición en series y películas (normalmente con cómicos resultados). Mira, carguémonos el mito: los loros no hablan. Bueno, vamos a ver. Esos que hay en las tiendas de animales y que valen una pasta, sí: hablan por los codos. Pero la cosa verde y fea que tienes en tu jaula lo único que va a hacer es darte picotazos si le acercas el dedo. Supongo que es la manera que tiene la naturaleza de recordarnos que los pájaros no están hechos para estar en jaulas y que lo mejor que podemos hacer es soltarlos (y se carguen la arquitectura y los monumentos a base de cagar encima, que parece que no, pero es una cosa que hacen muchísimo).


Conejos. Vale, en este punto pienso ser inflexible: los conejos no son mascotas, son comida. Vale que por fuera parecen adorables, pero en serio, por dentro están deliciosos. Para evitar este posible conflicto, en mi opinión lo mejor es comprarlos ya troceados. Así es mucho más difícil cogerles cariño. Y por otro lado, así son más fáciles de cocinar, claro.

Peces (he estado a punto de poner pescados). Aquí me habéis pillado, claro. Porque como tenemos palabras distintas para los que nadan y los que nos comemos, no puedo decir estrictamente que sean comida (aunque para mí esto es una cuestión puramente semántica, y como tal, absurda. Además en cualquier caso, siguirían siendo comida potencial ¿no? Por cierto ¿qué sabor tendrá un pez de colores? ¿Sabrán a fruta?). Con todo, son el animal más parecido a un salvapantallas que hay en la naturaleza. Entiendo que haya que tener un cristal para que no se escape el agua pero sinceramente ¿qué sentido tiene tener un animal que no puedes tocar? Hazme caso, es mejor un salvapantallas animado. Además, estos tienen la ventaja de que no le tienes que cambiarles el agua (y bueno, que si te aburres de ellos siempre los puedes cambiar por unas tuberías de colores o algo así.

Ladillas. Lo siento, por mucho que estiremos el concepto, no son mascotas. Y ve al médico a que te recete algo, anda.

Bien, pues yo creo que con esto estaría lo principal. Sé que me dejo bichos fuera, pero el que quiera algo más raro, que busque en la wikipedia. Ahora, la verdad es que no sé si esta sería la mejor entrada para alguien que está pensando en comprar una mascota. No parece que trate de animaros ¿no? Mejor, el que quiera una que sea ya sabiendo los inconvenientes, no queremos arrepentidos luego.


En la imagen, una piedra mascota. Tienen la ventaja de un bajo mantenimiento y de ser relativamente poco peligrosas (salvo en caso de ser arrojadas). Por otra parte, son al menos tan cariñosas como una serpiente, tan alegres como una tortuga y bastante más acariciables que un pez. Y no me lo estoy inventando, realmente existen*.

Nota: ningún animal ha sufrido daño durante la realización de este post. Al menos no directamente, claro. Aunque solo sea porque la mayoría no saben leer y no puedo herir sus sentimientos. Bichos estúpidos...


*Si alguien se pregunta por el mono de la documentación (al ver que la imagen tiene relación más o menos con el tema de la entrada) dice que el tono general del post le ha ofendido y por eso ha decidido no colaborar en ella. Por otro lado, no tengo claro que a un gorila africano de 200 kilos se le pueda llamar mascota, no sé por qué se siente tan ofendido...

viernes, 4 de abril de 2014

Lo de los auriculares (y 2)

Bueno, acabemos con esto. En la entrada anterior hablé un poco sobre los tipos de auriculares que hay para, introducir el tema. En esta comentaré mis preferencias y por qué opino que no es necesario gastarse una cantidad enorme de dinero en unos. Ruego paciencia, esto va a ser un pelín largo y con pocos chistes (si a alguien no le interesa este tema puede pinchar aquí y volver a leer la vez que me hice un TAC, que en contra de lo que pueda parecer, es bastante divertido).

En primer lugar quiero aclarar que no soy experto en sonido, más que nada por si entra aquí alguien desde Google y tras leer la entrada me lo echa en cara (los que lean este blog habitualmente seguro que se dieron cuenta hace tiempo). Lo que sí que es cierto es que me gusta la música y llevo auriculares el 90% del tiempo (aunque no siempre con música, bastante es escuchando podcasts o radio convencional). La música que suelo escuchar es básicamente rock y blues (desde los Stones a Eric Clapton pasando por AC/DC, Metallica y muchas cosas que seguramente no conocéis) y me gusta hacerlo a buen volumen. La mayor parte de la música la escucho desde un iPod Nano y a veces desde mi Sony Xperia Z1, normalmente en casa y a veces por ahí, por lo que me interesan los auriculares cerrados para no molestar a nadie cuando escucho thrash metal a todo volumen (creo que olvidé hablar de auriculares abiertos y cerrados en mi entrada anterior, mierda). Siempre en mp3 ("blasfemia" escucho gritar a los audiófilos) si bien procuro que sea al bitrate más alto posible. 

Bien, con esto creo que ya podemos entrar en materia.

Siguiendo con el tema de la entrada anterior, supongamos que por el motivo que sea, te quieres comprar unos auriculares. Como cualquier toma de decisión que implique coste (es decir, dinero) lo suyo es tomarla asumiendo unos criterios racionales. Si quieres entrar en YONOSOYTONTO y comprarte lo primero que te entre por los ojos, por mí bien. Pero vamos, en ese caso te puedes ahorrar el resto de la entrada.

Lo primero que te tienes que plantear a la hora de comprar unos auriculares es qué escuchas. Uno tiende a pensar que hay auriculares que suenan 'bien' y auriculares que suenan 'mal', y que normalmente a más precio, mejor sonarán. Pues bien, esto sería simplificar tanto el escenario que podría ser (y en no pocos casos) falso. Los expertos defienden que hay auriculares que suenan mejor para rock y auriculares que suenan mejor para clásica, por poner un ejemplo. No voy a entrar a detallar esto, mi consejo sería probarlos si es posible (lamentablemente en muchos casos no lo es). O al menos documentarse un poco por internet.

Lo segundo que quizás sería necesario plantearse es cuánto dinero estás dispuesto a gastarte. Porque vale que gastarse mucho no sea siempre una garantía de buen sonido, pero obviamente si tu presupuesto son 10 euros te vas a ver seriamente limitado en cuanto a capacidad de maniobra.

Muy relacionado con la anterior es que te preguntes qué capacidad auditiva tienes. Quiero decir, si tienes el oído musical de un ladrillo (y hay mucha gente así) no te recomiendo que te gastes mucha pasta porque sinceramente, la estás tirando a la basura. Si lo que vas a escuchar son podcasts, música en mp3 a bajo bitrate o grabaciones muy antiguas (que ya de por sí vienen grabadas en unas condiciones muy deficientes) tampoco te merece la pena gastarte 50 euros en unos auriculares.

Finalmente, y de nuevo muy relacionado con el punto anterior, es cuánto estás dispuesto a pagar por parecer más molón. Y no trivialicemos esto. Vivimos rodeados por el diseño. Mucha gente se compra un coche fundamentalmente porque es bonito (aunque luego intelectualice mucho su decisión). No digo ya nada de las motos, donde las prestaciones puras van a menudo muy por detrás del aspecto (yo mismo tengo una custom, sé de lo que hablo). Las cosas que nos gustan nos hacen sentir bien, y una parte muy importante es que sean bonitas. Además, de un tiempo a esta parte los auriculares se han convertido en un complemento de moda y no me parece completamente mal (a fin de cuentas es algo que cada vez más gente lleva por ahí en público). Lo que hay que tener en cuenta es que esto no sea como comprar una silla de diseño realmente espectacular pero muy incómoda (que si es para mirarla, bien, pero si piensas sentarte en ella, no me parece buena idea). En la mayoría de los casos, se suele buscar un compromiso entre diseño y función. Es decir, que mole lo suficiente sin dejar de ser utilizable para su uso. Otra cosa bien distinta es que gente como Beats By Dre te trate de estafar con auriculares de 300€ que suenan a caca (la crítica parece ser unánime en esto) solo porque gente como Justin Bieber los llevan por ahí (fuente). Yo mismo estuve a punto de picar con unos Marshall que me parecieron bonitos y pensé que sonarían bien para el rock'n'roll pero parece que no (podéis leer un análisis aquí).

Para terminar esta larga introducción, durante las últimas dos o tres semanas he dedicado mucho tiempo a investigar por internet para conseguir información. He visitado desde auriculares.org hasta Old & Newsound pasando por cualquier cosa que encontrara por google. Mi conclusión es que todos apestan. Vale, se aprende un montón (y eso que yo ya sabía algo) pero cuesta mucho separar el grano de la paja. Para empezar en los foros ni te molestes por preguntar por nada que cueste menos de 150€ porque te van a ningunear (o mucho peor, tratar con condescendencia). Si te gastas 300, mucho mejor. Y conste que yo esto lo entiendo. La gente de esos foros son fanáticos del sonido e invierten grandes cantidades en su pasión. Por otro lado hay una estrategia mental llamada disonancia cognitiva que hace que cuando gastas mucho dinero en algo pienses que ha merecido la pena y son los demás los que son idiotas por no verlo. A nadie le gusta pensar que es idiota y está tirando el dinero. En cualquier caso, para ser coherente con este nivel de frikismo es necesario escuchar música en FLAC en lugar de MP3 y utilizar reproductores de alta fidelidad que pueden costar de 350€ a 1.200 según tu nivel de exigencia. Si queréis saber mi opinión, es demasiado para algo que se te puede caer al suelo en cualquier momento.

Los blogs de tecnología que hacen reseñas no son mucho más útiles, porque la mayoría de ellos no pagan por los auriculares, por lo que cuando dicen que unos auriculares de 300€ suenan muy bien, no se plantean si suenan 150€ mejor que unos que valgan la mitad o cuatro veces más que unos de 75€. Y esta es una reflexión que yo recomiendo hacer siempre (vale también para pedir vino ¿realmente ese vino de 30€ estará tres veces mejor que el de 10? Y así con todo).

A mí al final lo que más me valió fue hablar con un par de técnicos de sonido que conozco, y ese es el motivo de esta entrada tan larga: transmitir mis conocimientos prestados (la mayoría de gente lo más técnico con lo que puede hablar es un dependiente de Media Markt que probablemente no sepa lo que es la impedancia*).


Al turrón


Dicho todo esto, para la mayoría de la gente suele ser suficiente con unos auriculares cómodos y que no suenen demasiado mal. Tengo una buena noticia: los Sennheiser MX 170 de botón de los que hablé en la entrada anterior suenan bastante bien por unos diez euros. Por otro lado, si decides comprarte un cacharro de apple descubrirás que sus nuevos auriculares han pasado de ser normalitos (y no digo que nunca estuvieran mal) a muy buenos (como ya decía Jatz Me en los comentarios del post anterior) lo que ha sido una verdadera sorpresa. Siempre que no te importe que sean blancos (¿qué le pasa a esta gente con el blanco, es que son del KKK? Opino que igual que puedes elegir el color del reproductor se tendría que poder optar al menos por un negro más discreto) o que sean asimétricos (es decir, que están diseñados de tal manera que el derecho solo se puede poner en el oído derecho y el izquierdo en el izquierdo). A mí tengo que decir que esto sí que me pone un poco nervioso (nunca acierto a la primera con el auricular que me tengo que poner).


Si los prefieres de tapón (por ejemplo para disfrutar un mejor sonido o para aislarte más de un exterior ruidoso) durante mucho tiempo he usado los CX 300-II, también de Sennheiser, y la verdad es que suenan realmente bien, aunque en mi opinión llevan pocos tapones de goma (esos mamones tienen tendencia a perderse) y solo de un tamaño. Los últimos que tuve tenían solo dos pares, ignoro si han mejorado esto. Aquí ya nos metemos casi en los 50 euros, eso sí.

Después de eso probé unos RHA 450i -de los que también podéis ver una foto en la entrada anterior-  por eso de que hay que probar cosas y de que leí una reseña estupenda en microsiervos que me hizo lanzarme inmediatamente a comprarlos en la tienda de Apple (un día tengo que contar esta historia) y la verdad es que aunque el mando incorporado me encantó (vale tanto para pasar canciones como para controlar el volumen, aunque solo funciona para reproductores de Apple, aviso) y estos sí que tienen un montón de tapones de goma de distintos tamaños, el sonido no acaba de ser ideal para la música que yo escucho (potencia poco los bajos). Para cosas más acústicas van algo mejor, ignoro como irán para jazz y electrónica (aunque sospecho que bien y mal respectivamente).


Después de esto decidí pasar tímidamente a algo más grande y probé los AKG K430 supraaurales (y plegables) muy parecidos a los K451 de los que puse foto. El sonido era muy bueno sin llegar a ser brillante. El aspecto, por desgracia, nunca me convenció. El mando incorporado se limitaba al volumen lo que me pareció un paso atrás respecto a los RHA. La comodidad de uso es un tanto subjetiva, pero tengo que decir que me apretaban un poco. Eso sí, la posibilidad de doblarlos supone una ventaja para su transporte salvo por el hecho de que eran tan feos que preferías que no se vieran por ahí (ahora han mejorado un poco).

También tengo unos Sennheiser de deporte para usarlos en el gimnasio, de los que lo único que voy a comentar es que solo los uso allí porque el tipo de enganche (son de los que cuelgan de la oreja con un gancho) no me acaba de gustar y me terminan haciendo daño al rato de usarlos. Además, son asimétricos igual que los nuevos de Apple y ya he dicho que esto me pone un poco nervioso.

Finalmente llegamos al punto actual, en el que decidí que me apetecía tener algo grande de verdad. Obviamente al ser algo más vistoso me parecía interesante que tuvieran buen aspecto (y voy a confesar que este no era un punto secundario, suponía que cualquier cosa bien diseñada sonaría bien; error). Otra cosa que me preocupaba era el volumen, y aquí me temo que me voy a poner un poquito técnico.

En todos los auriculares que he tenido siempre he echado en falta algo más de volumen. Cuando uno busca unos auriculares puede encontrar en la caja (o en la web) unas especificaciones que teóricamente le ayudarán a saber por qué está pagando más dinero. Es falso, la verdad es que la mayoría de información es inútil. En primer lugar está la frecuencia de respuesta. Un oído humano normalmente percibe entre 20 y 20000 Hz, por lo que puedes dejar de preocuparte por esto (la mayoría de los auriculares amplían este rango por arriba, por debajo o ambos. Luego la sensibilidad, que debería indicar el volumen que son capaces de alcanzar pero que al parecer es un dato en el que las marcas suelen mentir tanto como las de coches en el consumo medio (lo leí por ahí, lamento no poder aportar la fuente). Te puede interesar la longitud del cable , eso sí (si los piensas usar como yo para dispositivos portátiles, cualquier cosa por encima de 1.2 te va a molestar; es habitual en auriculares tipo estudio o DJ encontrar cables larguísimos). Y luego, claro está, tenemos la impedancia.

La impedancia es el quid de la cuestión, la madre de todos los números. Indica la resistencia eléctrica del auricular y se tiende a pensar que a mayor valor mejor sonido. Bien, esto es falso para empezar ("lo ideal siempre es que un aparato ofrezca la mejor resistencia", me explicó un técnico) pero en el caso de los dispositivos portátiles (reproductores de mp3 y móviles) es directamente al contrario: menos es más.

Unos auriculares con un valor de impedancia más alto necesitan más electricidad para moverlos, lo que hace que agoten antes la batería y -mucho más importante- alcancen un menor volumen. El drama es que la mayoría de auriculares grandes tienen de 32 para arriba (para que os hagáis una idea, los auriculares normales para mp3 suelen tener 16). Los de estudio, DJ o audiófilos pueden tener valores mucho mayores sin preocuparse porque ya se supone que vas a tener un buen amplificador trabajando para ellos, con lo que nos podemos encontrar tranquilamente con monstruos de 70, 120, 250 e incluso 600 (los técnicos de sonido sabrán para qué).

Para solucionar esto hay unos amplificadores portátiles para mp3, que se conectan entre el auricular y el reproductor. Los más potentes vienen a tener el tamaño de un iPod classic (lo que personalmente me parece enorme, especialmente si lo que estás usando es un iPod nano) aunque encontré uno, el FiiO E06 que es muy pequeño (justamente del tamaño de un iPod nano de la generación anterior, el cuadradito) muy ligero y no demasiado caro (unos 30€). Tuve la oportunidad de probarlo durante unos días (bueno, en realidad era el E05, un modelo anterior) y mis sensaciones fueron contradictorias. Es cierto que da algo más de potencia aunque no mucha. Con auriculares de 30 Ohmios o algo más puede funcionar, pero los usé con unos AKG 240 Studio de 55 Ohmios y definitivamente se quedaba corto. A cambio, poner un ampli entre el auricular y el reproductor anula la opción de usar el mando a distancia para pasar canciones** y supone una complicación innecesaria. Mi veredicto general es que no compensa (lo que no quita para que no descarte terminar comprándome uno si veo una buena oferta porque tampoco está mal tenerlo para cuando alguna vez te apetece algo más de tralla o para grabaciones que tengan bajo volumen).


Los Sennheiser Momentum over-ear (circumaurales o "grandes"). No diréis que no son preciosos.

Por suerte, hay modelos de auricular que tienen en cuenta esto del audio portátil y fabrican directamente pensando en este tipo de uso. Después de mucho estudiar me quedé con los Sennheiser Momentum (que son la cosa más bonita que he visto desde Scarlett Johansson) y con los Beyerdynamic Custom One Pro (que son un pelín más macarras pero al parecer tienen unas prestaciones fabulosas). Los primeros tienen versión over-ear y on-ear (o sea, grandes y pequeños) ambos con una impedancia de 18 Ohmios. Los Beyerdynamic llegan hasta los 16. El problema en todos ellos, el precio: unos 300, 200 y 160 euros respectivamente.

Los Beyerdynamic Custom One Pro. Son customizables, por cierto (de ahí el nombre). Por si te parece que no te han costado bastante dinero.

Llegados a este punto y envuelto en un mar de dudas, tuve la oportunidad de hablar con un técnico de sonido que me dijo literalmente "mira, no te gastes 200 euros en unos auriculares: no vas a notar la diferencia". Es más, me dijo que me dejaba unos suyos de 50€ y los que tenía para trabajabar (unos AKG de 200€) y que si era capaz de notar la diferencia ya me podía gastar tranquilamente lo quei quisiera. La verdad es que noté la diferencia. Los caros me gustaron menos.

Esto tiene una explicación, obviamente. Unos auriculares de estudio están pensados para que el sonido sea fiel a la realidad, para advertir imperfeciones. Pero no para tener un sonido vibrante escuchando un directo de AC/DC. Ignoro el motivo de que una grabación que está hecha por técnicos de sonido y ecualizada por profesionales no puede sonar perfecta en unos auriculares de sonido plano, pero es así. Al parecer el dios de la música se mueve por caminos misteriosos.

Después de probarlos un par de días decidí hacerme con unos auriculares como los suyos, unos (wait for it) Panasonic RP-HTX7 con un aspecto retro tan bonito casi como el de los Momentum y más cómodos que los Beyerdynamic (que definitivamente son demasiado grandes para llevarlos por ahí -no me probé esos, pero sí unos similares). Son terriblemente cómodos, muy ligeros y suenan de miedo, con la ventaja añadida de que al ser totalmente cerrados tienen un volumen tan alto que no necesito llevarlos a tope a pesar de tener una impedancia de 40 ohmios  (lo que evita la necesitad de un ampli, además). El el lado negativo, no tienen mando en el cable, lo que es algo que puede tener más o menos importancia según los gustos (ver de nota al pie). Con todo, me costaron unos 40€ (comprados por internet, transporte incluido), lo que me parece un ahorro suficiente para pasar por alto pequeñas carencias (como que no tengan cable de repuesto o bolsa de transporte como modelos superiores).

Panasonic RP-HTX7 (foto by Magnus D) Disponibles en varios colores. Son más bonitos en directo que en foto. Y lo mejor es que suenan bien.

Ahora como conclusión final, la verdad es que no sé si estoy tan satisfecho por la disonancia cognitiva o por haber esquivado la bala de palmar un dineral en unos auriculares. Probablemente malgaste lo que me he ahorrado en otra tontería (soy caprichoso, matadme) pero en un momento dado me pregunté "¿de verdad quieres ser el tío que se gasta 300€ en unos Sennheiser Momentum Over-ear (que son los que me hubiera comprado si de verdad el dinero no hubiera sido un problema) que te va a doler ponerte por ahí por si se te estropean o pierdes?". La verdad es que la mayoría de reseñas eran buenas (aunque en alguna le ponen pegas al sonido de los bajos) pero ¿de verdad 300€ TAN buenas? No lo sé  -no tuve ocasión de probarlos-  pero lo dudo. Mi segunda opción era la versión On-ear, 100€ más barata pero que en mi opinión tiene la desventaja precisamente de no cerrarse alrededor de la oreja, con lo que supongo que ni aislan bien ni son tan cómodos. Y al final estéticamente me parecían una parodia de los auriculares retro que trataban de imitar. Con todo esto estaba planteándome seriamente los Beyerdynamic como alternativa hasta que me di cuenta que eran demasiado over-ear (es decir, grandísimos -ver foto). Unos auriculares así no pueden ser cómodos de sacar de casa y sospecho que terminan quedándose en un cajón. Por otro lado, no me apetecía gastar tanto en algo cuya estética no acababa de convencerme.

Bueno, pues esto sería todo. Espero que me disculpéis la brasa que os he metido, pero después de tres semanas buscando información sobre auriculares me tenía que quitar esta mierda de encima. Y bueno, si le he podido servir de ayuda a alguien que esté buscando unos buenos auriculares, pues oye...

Imagen de archivo puesta por el mono de la documentación sólo para compensar el tochaco. Igual tenía que haber puesto también un maromo, pero dice que de eso no entiende, que le parecemos todos una cosa a medio cocer.

*Me ha pasado.

**A mucha gente le puede parecer absurdo un mando a distancia en el cable cuando utilizas un reproductor portátil, pero lo cierto es que la mayoría de veces que escuchas música lo vas a llevar en un bolsillo, por lo que es mucho menos accesible. La opción de pasar de canción sin sacarlo cada vez del bolsillo me parece realmente útil.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Auriculares para principiantes.

Por motivos que no vienen al caso, llevo como quince días investigando unos auriculares para comprarme1. El caso es que me dije ¿por qué no aprovechar toda esta sabiduría en un post y al menos sentirme como un periodista de investigación en lugar de como un puto tarado?

En primer lugar me gustaría aclarar que si eres de las personas a las que gastarse 30€ en unos auriculares les parece un despilfarro, este artículo no es para ti. Y no voy a entrar en si tienes razón o no (y probablemente la tengas, porque si piensas así, seguramente no notes la diferencia entre los auriculares que dan en el AVE y unos Sennheiser IE 800). Este artículo va dirigido al tipo de gente que visita foros y pregunta si debería comprarse unos o unos Beyerdynamic DT 770 o unos Beats Studio (y que sepas que si te haces esta pregunta realmente estás muy lejos de tener ni idea de esto; no pasa nada, hemos venido a aprender).

Sennheiser IE 800
En la imagen, unos Sennheiser IE 800. 999.95$ en su web, aunque seguro que los puedes encontrar por ahí algo más baratos ¿A que no sabías que había auriculares así de caros? Igual con esto hasta Flos Mariae suena bien.


Quizás te parezca que comprar unos auriculares es tan sencillo como comprar los más caros que te puedas permitir. Error. Vale que es un error comprensible e incluso los expertos (bueno, expertos de internet, si tal cosa existe) lo cometen. Me doy por satisfecho si transmito con este post larguísimo esta única lección: no hace falta gastarse 300€ en unos auriculares. Normalmente ni siquiera 180. Pero ya llegaremos a ello.

En primer lugar, hay varios tipos de auriculares. Son unos cuantos, y ni los propios fabricantes parecen ponerse de acuerdo en cuántos. Voy a tratar de hacer una breve (pero exhaustiva) clasificación. Por su función, los auriculares se podrían dividir en:

-Auriculares de aeronáutica - Vale, probablemente no es lo primero que te viene a la cabeza, pero una de las profesiones que más necesita auriculares son los pilotos. A los efectos de esta entrada carecen de interés, pero que sepáis que marcas tan importantes como Sennheiser o Beyerdynamic tienen secciones dedicadas a ellos en su web.

-Auriculares gamers - Si lo último a lo que has jugado es al Tetris en un arcade, al candy crush en el móvil o a cualquier cosa de la Wii en casa de unos amigos, quizás no sepas que hay gente que se toma tan en serio lo de matar desconocidos online que se gasta enormes cantidades de dinero en equipos que incluyen PCs potentísimos, teclados y ratones especiales, y por supuesto, auriculares con micro. Tampoco me interesan, pero que sepáis que están ahí.

-Auriculares de estudio - Son los que utilizan los profesionales del sonido, término genérico que abarca cosas tan variadas como locutores de radio, becarios de televisiones locales y grandes productores discográficos. Es un error frecuente pensar "si son caros/si los utilizan los profesionales y me los puedo permitir/papá los paga, serán ideales para mi mp3". Una vez más, error. Pero ya llegaremos a ello.

-Auriculares de DJ - Muy de moda. Tienen un problema parecido a los anteriores ¿vas a pinchar en Pachá o Fabrik? Estupendo, hazte con unos. En cualquier otro caso, puede que no sean lo tuyo. Salvo que claro, se haya utilizado esta denominación erróneamente en el nombre para engañarte sabiendo que los vas a utilizar en el iPod, que también pasa (y me parece increíble, la verdad)

-Auriculares urbanos - Un término muy popular en webs de fabricantes y vendedores. Parece querer decir que quieres algo que se note que es caro y que te haga parecer cool mientras escuchas mp3 de baja calidad en el móvil. Ojo con esta categoría, es la más peligrosa porque aquí van a tratar de timarte mucho con el diseño. Es posible que incluso traten de vender una mierda muy cara que te haga parecer idiota a ojos de cualquiera que sepa más de auriculares que tú.

-Auriculares para audiófilos - Sea lo que sea que signifique esto, los fabricantes de auriculares parecen imaginar a un tipo de clase acomodada sentado en un sillón frente a la chimenea, con un perro de caza a sus pies, escuchando a Mahler mientras saborea un Hennessy, preferiblemente en vinilo o incluso mejor en magnetófono de bobina abierta. Si no te ves retratado en esta imagen, ni te lo plantees. No son baratos y no están pensados para reproducir dubstep o Drum'n'Bass.

-Auriculares para deporte - Hasta donde sé, hay hasta submarinos para natación, pero generalmente sospecho a que se refieren a algo que no se estropee mucho con el sudor y que no se caiga cuando corres. Aquí es donde encontramos los sistemas más imaginativos de soporte, aunque lo normal es que cuelguen de la oreja con un gancho de una forma bastante poco elegante.

-Auriculares baratos - No, lo siento, esta me la he inventado. Aunque probablemente sería la categoría más necesaria. Supongo que la gente que busca esto no suele ir a las webs que he visitado, se limita a coger unos Phillips de seis euros en la estantería de Carrefour.


Bueno, nos dejamos fuera uno o dos, pero creo que esto sería lo más importante en función ¿Abrumado? Pues ahora toca ir con la forma. Esta será más corta

-Auriculares de botón - Son los más conocidos porque suelen ser los más baratos. Se meten en el oído pero no demasiado y llevan unas esponjillas que tienen el superpoder de perderse con enorme facilidad (solo una, eso sí). En general suenan a caca, pero oye, al menos son baratos2.

Sennheiser MX 170
Sennheiser MX 170, unos auriculares de botón por 9.90 en Carrefour. Y con un sonido muy digno, tengo que añadir.

-Auriculares de tapón - Vale, técnicamente se llaman intraurales, pero mi nombre me parece mucho más descriptivo. Se meten dentro del oído, pero más que los otros. Tienen el problema de que no todo el mundo es apto ya que no hay dos oídos iguales y no siempre encajan bien, lo que resulta muy molesto (pueden caerse todo el tiempo). Los buenos suelen llevar varios tapones para que encuentres el tamaño que te acopla bien, y a veces aún así cuesta encajar acertar. Ah, y algunos médicos sostienen que no puede ser bueno meterse sonido tan dentro, aunque no hay estudios concluyentes, al parecer (por ahora).

RHA 450i

RHA 450i, unos más que decentes auriculares intraurales a un precio no exagerado (50€ en el Apple Store).

-Auriculares pequeños (técnicamente supraaurales) - Se colocan encima de la oreja y son más manejables para el transporte que los grandes, aunque a priori pueden ofrecer menos aislamiento del exterior (lo que en mi opinión es malo si vas a escuchar música por la calle; la gente por algún motivo parece creer que es peligroso estar muy aislado del exterior, se ve que mueren muchos sordos atropellados) y normalmente dan menos calidad.

AKG K451
Típicos supraaurales plegables, los AKG K451. Yo he tenido los 430 y sonaban muy bien. 64€ en supersonido.

-Auriculares grandes (técnicamente circumaurales) - Rodean totalmente la oreja. Típicamente están aquí los modelos más caros y de mayor calidad, aunque de un tiempo a esta parte se puso de moda llevarlos por ahí con el iPod, lo que ha hecho que salgan muchos modelos oportunistas. Incluso entre los buenos, pueden ser tu mejor o peor decisión, dependiendo de lo bien asesorado que estés (y ya hablaremos de la impedancia).


Sennheiser MOMENTUM - Over ear
No digáis que no son preciosos. Los Momentum de Sennheiser. Son vuestros por 300 eurazos (o puede que algo menos por internet). También tienen una versión supraaural virtualmente idéntica, salvo que las cazoletas son más pequeñas por cien euros menos.

Dejo fuera de esta clasificación los auriculares inalámbricos y los bluetooh. En primer lugar por no complicar demasiado esto, y en segundo porque hay pocos (hay un tercer motivo, y es que no los controlo demasiado). Obviamente, sólo por la comodidad de no pasar gran parte de tu vida desenredando los cables, serán el futuro en cuanto puedan competir en igualdad de condiciones con sus hermanos de cable. Sospecho que si no son el presente es porque no lo hacen actualmente. Desconozco el motivo, la verdad (¿quizás la calidad de sonido, las interferencias?). Hay incluso modelos que permiten su uso con y sin cable, por algo será.

Bien, veo que me está quedando una entrada más bien larga. Quizás este sería un buen momento para dejaros descansar y seguir en la próxima con 'cómo elegir unos buenos auriculares'.


1Vale, soy obsesivo y me encanta engancharme con estas cosas ¿Contentos?
2Estas dos afirmaciones son en sí mismas falsas, pero válidas como generalización. No sé si me entendéis.