viernes, 28 de noviembre de 2008

Tres deseos. O cuatro.

Cuando finalmente domine el mundo -y esto sucederá, más bien antes que después- lo haré desde detrás de esta mesa.

'Únete a mí y juntos dominaremos la Galaxia como padre e hijo'.
(Quería poner la de 'Su carencia de fe resulta molesta', pero es que ya la he colado un par de veces. Además me comprometí a colar ésta en los comentarios de una entrada antigua
)

Pero seguramente sentado en esta butaca, que pega más.

Si viniera con vibrador sería ya fabuloso. Para la espalda digo. De verdad, que mentes más sucias...

Por supuesto para mis desplazamientos tendré que utilizar un vehículo acorde a mi estatus. Seguramente me moveré en uno de estos dos. El cubierto es para cuando llueva. Bueno, y para cuando quiera volver a 1985.

¿Quién ha dicho que desde que salieron los nuevos XP-38 ya no los quiere nadie? A mí me sigue encantando.

Es que el mío va a ser un imperio del mal, pero con estilo. Y muy freaky.

Si, este es uno de esos post con cuatro lineas y un montón de fotos. Ya tocaba, ¿no?.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

The iPod 2.0: la reseña definitiva.

Advertencia: Esta entrada trata de ayudar a aquellos que están pensando en comprar un reproductor de mp3 y no acaban de decidirse. Los demás pueden ir al archivo del blog donde encontrarán un montón de posts antiguos muy divertidos. Que lo mismo estoy yo aquí venga poner post nuevos y a lo mejor hay alguien que todavía no se ha leído el post sobre la informática. Vamos, digo yo. Bueno, en cualquier caso, perdonen las disculpas.

En algún momento del pasado esto era lo más. Creo que fue antes de la invención de la agricultura, en lo que los antropólogos llaman 'La era de Wham!'

Introducción

Aquéllos que no sigan habitualmente este blog (saludos a todos los espectadores que se acaban de incorporar desde google), quizás no sepan que durante casi dos años he disfrutado de un iPod 5G de 30 GB (que ya fue objeto de un post) que recientemente me ha abandonado para irse al cielo de los gadgets (donde van están los walkmans y los ZX Spectrum que no han acabado en un museo). Eso me ha obligado ha investigar la oferta actual de reproductores, con la consiguiente sensación de déjà vu. La diferencia respecto a la vez anterior que hice esto es que ahora ya he tenido uno (dos, en realidad), lo que me da algo de ventaja.


¿Porqué un iPod?


Cuando empezaron a aparecer los reproductores de mp3 había dos opciones (igual que actualmente, ahora que lo pienso) los basados en memoria flash, y los discos duros (buceando en la wikipedia he encontrado un tercero que no recordaba: híbridos mp3+reproductor CD, que supongo que finalmente no lo consiguieron). En los basados en memorias flash podíamos encontrar capacidades ridículas como 256 o 512 MB (¡incluso 128!), que tenían la ventaja de ser muy pequeños.

Antiguo reproductor de Mp3 con memoria flash. Los hombres primitivos los utilizaban mientras pintaban mamuts en las cavernas.

Los discos duros eran más voluminosos y ofertaban capacidades mucho más altas (que lamento no recordar, pero si que recuerdo que en aquel momento me parecían disparatadas) a costa de ser mucho más caros.

Un iRiver de 40GB ¿No es una belleza? No se ha diseñado nada tan hermoso desde el Renault Twingo. El control remoto era opcional. Y probablemente innecesario.

Cuando me decidí a comprarme uno, la verdad es que todavía no estaba muy seguro de lo que necesitaba. Por desgracia, en un viaje de fin de semana en Andorra, encontré algo que parecía ser lo ideal: un reproductor de pequeño tamaño con 2 GB de memoria, que incluía radio, el hdd070 de Philips, que es, probablemente, la peor basura con la que me he topado nunca. Tardé poco en odiar su interface, por lenta y llena de errores, y no mucho más en descubrir lo rápido que se llenan 2 GB con música. No me quiero extender en su análisis, tan solo decir que cuando -accidentalmente, lo prometo- cayó en el inodoro, no pude evitar pensar que finalmente ese reproductor había encontrado su lugar en el mundo. Es que ni la radio funcionaba bien.

El Philips HDD 070. Si lo ven llamen urgentemente a las autoridades militares. No intenten enfrentarse a él, es más peligroso de lo parece.

Es por esto que cuando tuve que comprar un segundo reproductor no quise arriesgarme de nuevo: quería ir sobre seguro. Y bueno, en todas partes oía hablar bien del iPod, así que supuse que el desembolso (son comparativamente más caros que la competencia), valdría la pena. Cuando finalmente lo probé, me enamoré completamente de él. Seguramente si no hubiera sufrido un aparato tan mal pensado como el de Philips, no habría podido apreciar en profundidad cada detalle del aparato de Apple. Actualmente no me veo capaz de intentarlo con otra marca y arriesgarme a cabrearme con cada pequeño detalle que no funcione tan bien como en el iPod. Hay gente que sostiene el hay aparatos actualmente en el mercado que ofrecen más por menos dinero, y puede que sea cierto. Yo no lo se y seguramente no lo sabré nunca porque no me quiero volver a arriesgar.

Nuevo iPod nano. ¿No es una monada?

¿Porqué un nano?

Una vez decidida la marca, queda por decidir qué modelo. La vez anterior mis opciones estaban entre los actualmente extintos iPod video (o simplemente 5G, actual classic) e iPod mini (actual nano). Por el mismo precio (creo recordar unos 300€, o quizás 250) tenía que decidir entre los 8 GB del mini o los 30 GB del vídeo.

-actualización: estoy razonablemente seguro de que mi modelo se llamaba iPod video, pero parece que alguien a retconeado la continuidad en la wikipedia y ahora resulta que se llamaba classic como el de ahora; ¡pero si era nuevo, como le iban a llamar clásico! En fin...-

Después de muchas dudas, básicamente teniendo que decidir entre la comodidad de manejo (tamaño) o la capacidad (memoria), terminé optando por lo segundo. Sabía que era cuestión de tiempo que sacaran el mini de 16 GB y suponía que esa era una buena opción para mí -venía de un aparato de 2 GB que se me había quedado cortísimo, pero sospechaba que 30 GB eran un poco demasiado- pero lamentablemente aún no existía en el mercado. En aquel momento lamenté no poder hablar con mi yo del futuro para que me dijera: 'el modelo que necesitas es éste, no te equivoques'. Pues bien, ahora soy mi yo del futuro y puedo hablar de mi experiencia de 2 años con el 5G: 30 gigas son demasiados. Por supuesto mis conclusiones son mías y dependen del uso que yo le doy al iPod y de mis propias necesidades, pueden no valer para otras personas, pero voy a tratar de justificarlas.

Lo que me hizo decidirme por un modelo de 30 GB fue que 8 GB me parecieron poco. Yo nunca se lo que voy querer escuchar. Conozco gente que escucha sus CDs seguidos y en un orden determinado. se preparan 3 o 4 y ya tienen para escuchar todo el día (en el coche, me refiero). Yo sin embargo, nunca se lo que me va a apetecer escuchar dentro de un rato. Además tengo gustos muy diversos, así que necesito tener como mínimo un, llamémosle, fondo de armario amplio para poder atender mis necesidades. Para agravar la situación sigo varios podcast y como llevo siempre los auriculares puestos los consumo bastante rápido, con lo que necesito que me quepan unos cuantos. Con todo esto trato de explicar porqué necesito mucha capacidad. Y sin embargo puede que haya gente que necesite más. Yo nunca puse un vídeo en mi reproductor. Primero porque no pude, la verdad (aunque al final aprendí). Pero es que además me parece absurdo. El audio mola porque lo puedes disfrutar mientras trabajas, conduces, haces deporte... intenta hacer algo de eso mientras ves un vídeo. Aparte, lo bueno de una pantalla es que sea lo más grande posible y si puede ser que tenga un sofá delante. Cuando un iPod pueda hacer eso, a lo mejor lo utilizo para ver vídeo, mientras tanto creo que prefiero la tele.

Pues bien, a pesar de todo eso, tengo que decir que los 30 GB terminaban siendo demasiado. Si los tienes los gastas, es cierto, pero es como llevar una mochila: cuando más grande es, más cosas metes dentro. La tentación de cargar discografías completas o álbumes que no has escuchado todavía y no sabes si te van a gustar es demasiado fuerte. Al final me encontraba con que llevaba un montón de música que no escuchaba casi nunca o que incluso me molestaba para buscar los que si que escuchaba habitualmente (navegar entre 30 gigas de datos no es fácil). Tardé bastante pero terminé llegando a la conclusión de que quizás hubiera sido más práctico tener el mini.

Luego hay otra cosa. Los discos duros tienen la ventaja de tener una gran capacidad de almacenamiento, pero hay algo que no tienen: no son duros. Y no es que sean blandos (lo que bien mirado, les podría dar una ventaja evolutiva); es que son frágiles. Un disco duro no está hecho para ir todo el día contigo, soportar inclemencias del tiempo, acompañarte mientras corres, caerse de tu mano (y si crees que no se te va a caer, piensa en cuantas veces se te caen las llaves o el teléfono móvil). Y si hay una cosa que un disco duro no soporta son los golpes. Esto es algo que yo ya sabía, pero de lo que no he sido (dolorosamente) consciente hasta hace unos días, cuando finalmente el mío falló. Se podría decir que dos años es bastante aguante para algo que llevas encima casi todo el tiempo -ese es al menos mi caso- pero la verdad es que no tenía prisa por cambiar de modelo, así que me hubiera gustado que me durara algo más. Hay que tener en cuenta que no es que salgan baratos.

El ganador

El reciente iPod nano 4G ofrece una capacidad de 16 gigas por 189€* (aunque también hay una versión de 8 por 139€), que es justo lo que creo que yo necesito. Si hubiera un modelo de 30 GB me gustaría más, la verdad, pero aunque estoy seguro de que terminará saliendo, en la actualidad es eso o el classic, con un monstruoso disco duro de 120 GB que me parece un exceso (por 229€). Y más teniendo en cuenta que no le voy a meter vídeo. No, esta vez voy a optar por algo pequeño y ligero, que quepa bien en cualquier bolsillo y que no sufra demasiado si se cae (la gravedad afecta menos a las cosas ligeras, y el nano es casi cuatro veces más ligero que el classic).

Completa gama de colores. Todavía no los hacen estampados, pero al tiempo.

Se que no he tenido ni en cuenta el resto de productos de Apple, pero es que no creo que merezcan ni mención. De todos modos, para que se vea que me he documentado, voy a mencionarlos.

Si necesitas muy poca música puedes optar al iPod shuffle, que es realmente pequeño pero solo se ofrece en 1 y 2 gigas (y cuatro colores horribles) por 45 y 65 euros. La peor desventaja es que no tiene pantalla y reproduce los temas que a él le da la gana y no los que tú quieres. Si se te antoja una canción en concreto ya te puedes armar de paciencia.

El shuffle. La pantalla no sale porque está detrás. ¡No, espera! si es que no tiene...

El ipod touch es algo a medio camino entre el nano (no es disco duro, sino flash), el classic (capacidad de 32 gigas en su versión más alta, lo que tenía mi viejo 5G) y el iPhone (esa pantalla táctil tan molona). De hecho me parece que es tan un iPhone sin teléfono que me parece que estaría constantemente echando de menos poder llamar con él. Además, francamente, no me voy a gastar 369€ (en su versión de 32 GB; el de 16 vale 279 y el de 8, 219) en algo que básicamente sirve para escuchar música y voy a llevar encima todo el día, arriesgándome a que se me caiga o me lo roben . Ya se que se supone que hace un montón más de cosas, pero es que no las acabo de ver prácticas. No se me ocurre porqué iba a querer llevar encima fotografías para poder pasarlas con un movimiento del dedo (excepto para fardar, que es para lo que seguramente se gasta más). Si de verdad tuviera la pasta, supongo que escogería el teléfono. Y aún así creo que preferiría tener también un nano para escuchar música cuando vaya a correr y así no tener que cargar con el ladrillo.

La verdad es que es mono, pero seguramente no puedas pagarlo. Es un touch, pero puedes hacer como que hablas con él, porque es idéntico al iPhone.

Y con esto termina este publirreportaje sobre el nano. Ahora espero que los de Apple me manden un touch para demostrar que me equivoco y vale mucho la pena. Si eso pasa, prometo contarlo.


*Todos los precios son referidos a una tienda de la que no quiero hacer publicidad. El nombre es parecido al de la tortuga de Mundodisco. Si con eso no sabéis cuál es, yo más pistas no puedo dar...

Enlaces:

iPod en la wikipedia

iPod en la web de Apple

jueves, 20 de noviembre de 2008

Geek

Bueno, ya estoy aquí de nuevo. Ante todo me gustaría agradecer a todos las muestras de apoyo ante mi reciente pérdida. De verdad, aprecio sinceramente vuestra comprensión y mensajes de apoyo (menos a Calpurnia; ¿qué manera de dar ánimos es 'deja de llorar y cómprate otro'? ¿Dónde aprendiste a dar consuelo, en los marines? Y que lo sepas, si que se puede comprar personas. Lo que pasa es que es ilegal en la mayoría de sitios).

Bueno, a lo que iba. Ayer por la tarde estaba viendo un par de episodios de The Big Bang Theory para animarme un poco (¿os he hablado ya de lo buena que es esta serie?; seguro que si) cuando he tenido una súbita revelación: la mayor parte de mis problemas se deben a un problema de identidad. Y no hablo de un problema de identidad sexual, eso le pasa a casi todo el mundo. Bueno, no puedo hablar por las mujeres, pero estoy razonablemente seguro de que al menos un 75% de los hombres serían mucho más felices en el cuerpo de una lesbiana. Siendo una lesbiana, quería decir (lo otro a lo mejor también, pero son cosas distintas). Al menos los que se hayan parado a meditarlo. Venga chicos, pensadlo un poco, tiene las mismas ventajas de lo que tenéis ahora más un montón de añadidos interesantes. Si, bueno, estoy seguro de que todos apreciáis mucho vuestros penes, pero si lo pensáis bien, incluso actividades cotidianas como ir al gimnasio se podrían convertir en una experiencia mucho más placentera. Además incluso cuando estuvierais solos tendríais una a mano. Y la masturbación pasaría a un nivel superior. Por no hablar de que cuando nos perdiéramos podríamos preguntar a alguien en lugar de seguir dando vueltas diciendo que sabemos llegar. Pero creo que estoy divagando.

No, mi problema no es de identidad sexual, yo estoy bien donde estoy, gracias. Mi problema es que soy un geek atrapado en un cuerpo de letras (o más exactamente en un cerebro de letras). Y es peor de lo que parece.

Para aquellos que no lo sepan, un geek es (y cito la wikipedia) 'a peculiar or otherwise odd person, especially one who is perceived to be overly obsessed with one or more things including those of intellectuality, electronics, gaming, etc.' (no pensaríais que además de buscarlo iba a traducirlo, ¿verdad?). Para una explicación más clara del término geek (y sus diferencias con nerd) se puede consultar ésta entrada de microsiervos dónde dan una aproximación bastante buena del término.

Bueno, el caso es que por algún motivo que desconozco, ser geek solo parece tener sentido si eres de ciencias. Vale que la parte divertida (los gadgets, internet, Star Wars...) te pueden gustar lo mismo aunque no seas físico, pero a veces es difícil entender un chiste sobre Tesla cuando no has estudiado ciencias. Y que conste que a mí me gusta la ciencia. Mi madre hace poco me pidió que pensara un nombre para un gato que se iba a comprar, y a mí el primero que se me ocurrió fue Schröedinger. Si, por el gato de Schröedinger (traté de buscar el nombre del propio gato, pero al parecer nadie se molesta en ponerle nombre a un gato imaginario que solo está vivo en un 50%). Obviamente lo descartó inmediatamente por impronunciable, pero aún así me preguntó: ¿y porqué le quieres llamar al gato como al Papa? Lo peor es que, claro, siendo de letras me costó bastante explicarle el dichoso experimento.

Entender las tiras de Koopa es un buen indicador de que eres un geek. Si además te hacen gracia entonces es que eres un nerd.

Y no es que yo sea poco de letras. Soy muy de letras (aunque en realidad estudié una cosa que se llamaba mixtas y que servía básicamente para escapar de las lenguas muertas y de las matemáticas de verdad). Sería incapaz de resolver una ecuación de segundo grado aunque mi vida dependiera de ello (afortunadamente no parece probable que eso pase alguna vez). Soy tan de letras que cuando me dan el cambio en algún sitio no me molesto en contarlo. Lo miro un rato y cuando pienso que ya lo he mirado bastante me lo guardo. ¿Para que intentar restar? Es una operación fuera del alcance de mi hardware. Alguna vez me despisto y tardo demasiado y entonces me pregunta la dependienta: ¿te he devuelto bien?. Y yo pienso "claro, me has dicho que vale tanto, te he dado un billete de un valor superior y tú me has devuelto varias monedas de tamaños distintos. Bueno, esto creo que es un botón, pero seguro que si lo sumara todo y le restara el valor del billete... no espera, me he liado; cojo el billete y le resto el precio y entonces... mira, da igual, lo que sea." Si, las matemáticas no son lo mío. Y eso que he estudiado estadística en la universidad, pero como te dirá cualquier matemático eso no son matemáticas de verdad. Es mentir con estilo.

En la definición del diccionario Jargon File 4.3.3 de geek, dicen que 'La mayor parte de los geeks son hábiles con los ordenadores (...), pero no todos ellos son hackers'. Lo cual es bastante cierto en mi caso. Se me da bastante bien encender y apagar un ordenador, consultar mi correo electrónico y navegar por internet. Soy bastante bueno en instalar algunos programas y luego soy capaz de desinstalar un cierto porcentaje de ellos. Incluso bajo ciertas condiciones de presión y temperatura soy capaz de formatear un ordenador. Y luego hacer que vuelva a funcionar, lo que es bastante más difícil porque incluye el dominio de habilidades sociales del tipo 'oye tío, no consigo que mi p*t* PC arranque, ¿te importaría pasarte por mi casa y me lo solucionas?'. Lo de entrar en los archivos secretos de la C.I.A. o cambiar el rumbo de satélites espías no lo he intentado nunca, pero sospecho que no se me daría bien. Tampoco lo acabo de ver útil, la verdad.

Me gustaría decir que mi ventaja sobre los demás es que domino más la comunicación, tengo más conocimientos de arte e historia, y aprecio más los libros que la media de los geeks, pero me temo que esto es en gran parte un estereotipo reduccionista, porque conozco geeks que podrían dar un máster en cine o literatura. Bueno, yo soy capaz de dibujar un mono con una katana, a ver cuánta gente es capaz de hacer eso.

Así que si alguna vez me las doy de geek y patino mucho tratando de explicar algo muy técnico o muy científico (y esto terminará pasando antes o después, aunque trate de evitarlo), vosotros me lo perdonáis, que por lo menos le pongo mucho interés. Además, la teoría de las supercuerdas tampoco la ha entendido nunca nadie y ahí sigue.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

In Memoriam

† Ipod 5G 30Gb (24/12/2006-18/11/2008)
Siempre se van los mejores.

martes, 18 de noviembre de 2008

Preparémonos para lo peor

Hoy tenía pensado un post estupendo y muy divertido, pero temo que ello no va a ser posible. Escribo estas líneas entre lágrimas por el dolor que me acongoja.Me encuentro deshecho por el sufrimiento ante la enfermedad de uno de mis seres más queridos.
Si amigos, hoy tengo una terrible noticia que daros: mi ipod está grave.

Ayer, cuando me acompañaba en la bicicleta estática se quedó colgado reproduciendo el último album de Metallica. Quizás algunos pensaréis que fue demasiado, pero él estaba acostumbrado. Finalmente se apagó. 'No será nada', pensé al principio. Pero cuando lo intenté iniciar de nuevo empezó ha hacer unos ruiditos de lo menos tranquilizadores, mientras trataba en vano de iniciarse. Ni si quiera fui capaz de terminar mi sesión de abdominales. Es que sin él no son lo mismo.

Los menos veteranos de mis lectores puede que no lo conozcan, pero la verdad es que mi ipod me acompaña desde los inicios de este blog. De hecho protagonizó una de las primeras entradas del mismo (la segunda, en realidad). Han pasado menos de dos años desde entonces, y temo que haya pasado a mejor vida. Era tan joven... Es cierto que nunca conseguí que reprodujera vídeo y que la batería no duraba demasiado, pero yo lo quería igual. A menudo me dejaba tirado cuando más falta me hacía, y como era muy elitista y solo quería cargarse en el ordenador de mi casa, en los viajes tenía que racionar la batería para que me durara hasta la vuelta. Finalmente compré un cargador para él, pero casi no he tenido tiempo de utilizarlo. No somos nadie.

Miradlo, si parece que está dormidito. Venga nene, dime que estás bien. A ver, di "soporte técnico".

Esta misma tarde parto hacia el servicio técnico donde lo dejaré en espera de recuperar pronto a mi amigo, que tan solo me ha dejado. ¿Qué voy a hacer sin él? Me acompañaba a todas partes, en mi día a día. ¿Que se supone que tengo que hacer ahora? ¿Escuchar a la gente?. ¡Pero si la mayoría no dicen más que tonterías! Estoy destrozado.

Y sabed amigos, que mi dolor no ha llegado a su fin. Por que -¡hay de mí!- temo que la garantía venció. Y que cuando lo recoja de la reparación es cuando voy a saber lo que es la pupita de verdad. Me van a p*t*r el c*l*. Perdonadme, es el dolor, que habla por mí.

Actualización: Me temo que las noticias son más terribles de lo que esperaba. Si bien la tecnología actual ha avanzado mucho, ciertas intervenciones en microcirugía con extremadamente caras. Y por desgracia para mi economía, la seguridad social por ahora no cubre los trasplantes a seres artificiales, por muy avanzados que éstos sean. El tipo del servicio técnico me dijo que me salía mucho más barato comprarme uno nuevo. Desalmado. ¿Pero cómo se le puede decir algo así a alguien destrozado por el dolor? Permitidme que me retire a prepararme mentalmente para desenchufar a mi amigo...