Mucho mejor, creo que voy a hacer un autoescarnio de mis mejores ocasiones perdidas. Son esas chicas que por un motivo u otro se me pasaron y que ahora mismo recuerdo.
5. La maciza del instituto. Vale, ya se deduce del contexto que yo era un polluelo sin experiencia, pero la verdad es que me gustaba hasta ese punto en que consideras que no eres digno ni de hablar con ella y ya te parece una pasada que te considere amigo y se ría de tus chistes. Lo cierto es que la vi años después y me di cuenta de que era totalmente humana (hasta donde pude apreciar) pero en aquel momento no me lo parecía. El bonus está en que justo antes de que el capitán del equipo de rugby la descubriera y se la quedara para siempre, salía con lo más parecido a Golum que había en clase. Hasta que la dejó (¡él!). Que si yo hubiera sido un más poco más
4. La maciza de la facultad. Vale, aquí voy a reconocer que no tenía ni la más mínima posibilidad. Es como si hubiera estudiado con Megan Fox o Eva Mendes (que seguramente son humanas y conocían gente antes de ser megafamosas). Esta no se ha hecho famosa, pero estaba a ese nivel. Lo que pasa es que era lo que los americanos llaman 'chica de la puerta de al lado' es decir, totalmente normal e incluso simpática (si, lo siento, pero los tíos no estamos acostumbrados a que las chicas muy guapas se comporten normalmente; yo llegué a la conclusión de que la belleza extrema volvía locas a las chicas; ahora tengo otra teoría, pero no la pienso contar*). Por una de esas casualidades era camarera los fines de semana en el local al que yo iba (juro que yo ya iba antes allí) y la primera vez que me dijo 'huy, tú vas a clase conmigo, ¿no?' casi me da un infarto. En una peli hubiera sido la frase de entrada para una bonita relación, pero yo en aquel momento solo fui capaz de saludarla cuando la veía y cruzar comentarios ocasionales en su barra. ¿Sabes cuando crees que estás en otra liga? Ahora creo que es un poco chorrada, pero entonces eso era como si hubiéramos sido de especies distintas...
3. La maciza del curro. Esto fue tiempo después en un curro de mierda que tuve hace tiempo. Un curro en el que había muchísima gente y la mayoría -aplastante- mujeres, así que por pura estadística tenía que haber alguna muy guapa. Había muchas, la verdad, pero una en concreto era un escándalo. También era simpática -yo es que soy raro, las tías malencaradas no me caen bien, de entrada- y un compañero mío de entonces y yo nos dedicábamos a tontear con ella, aunque la verdad es que de la manera más inocente (yo al menos; sospecho que él un poco menos inocente). Aquí reconozco que hubiera estado feo intentar nada porque mi novia curraba en la misma empresa y lo sabía todo el mundo. Si, currar allí era como trabajar en una pastelería y estar a dieta... (vale, exagero; siempre he sido fiel como un perro, la verdad es que ni me lo planteaba; lo pienso ahora).
2. La compañera de academia. Este es un caso especial. No se trataba de que fuera maciza, es que por algún motivo la encontraba irresistiblemente atractiva. En realidad no debería estar en esta lista, porque no me arrepiento, yo tengo una preocupante tendencia a que me atraigan las mujeres manifiestamente locas y sospecho que esta lo estaba. De hecho, estuvimos a una cerveza de que pasara efectivamente. Hubiera sido raro, ella estaba a punto de casarse con un tipo que había ido a clase conmigo. Vale, al final no pasó y seguro que fue mucho mejor para los dos. Pero a veces aun me acuerdo de ella...
1. La amiga del instituto. Volvemos atrás para retomar a una de la que ni entonces me di cuenta. Tardé años descubrir de que me hubiera encantado salir con mi mejor amiga del instituto. Me di cuenta porque al final el tipo de chicas que me atraían era muy similar a ella, sí no físicamente, sí en cuanto a carácter. Todo lo que puedo decir es que fuimos súper amigos y no sufrí nada por ello, incluso a pesar de que me contaba cada desengaño o cada conquista. Diez años después me hubiera dado cuenta de que en realidad yo no la quería como amiga, pero en aquel momento ni me enteré (si alguien piensa que no nos liamos porque no estaba buena, tengo que decir que sí que lo estaba, lo que pasa es que yo la veia más como amiga; en cualquier caso ella a mi también, hubiera dado lo mismo, supongo).
NOTA: si a alguien le molesta el término 'maciza' lo puede sustituir mentalmente por 'chica guapísima', que vale igual y parece que ofende menos. Podría decir 'persona maravillosa' pero temo que no iría con el tono de este post...
*Vale, como sé que lo vais a pedir, la cuento: las macizas se portan como perras porque pueden. Y antes de que me peléis en los comentarios pensadlo un poco y reconoceréis que habitualmente es así**.
**Excepto mis lectoras, que son todas diosas griegas de la belleza pero se portan como la prefecta chica de la puerta de al lado, claro...
En la imagen, una rata almizclera. El mono de la documentación, una vez más, resumiendo lo más importante del post en una sola foto...
