miércoles, 29 de septiembre de 2010

El seguimiento de la huelga

Esta mañana desde que me he levantado he tratado de seguir la actualidad de la huelga para ver cómo va el tema (que yo no haga no significa que no me interese; además, da muchísimo tema para posts, estoy pensando en convertirlo en una sección semanal). Lo que pasa es que es un poco confuso porque el seguimiento varía de un 2% a un 90% según sectores y provincias (he dejado aparte los conceptos 'paro total' y 'completa normalidad' porque como no son números no sé meterlos en la calculadora para ver la media).

Todo lo que puedo decir es que he llegado al trabajo con poco tráfico, lo que pasa es que como yo no circulo en horas punta, eso tampoco es tan raro. Luego he encontrado hueco en el parking, que teniendo en cuenta que la ocupación normal es de un 175% (hay como coche y medio por plaza y alguno aparcado encima) y que habían dejado la barrera abierta (normalmente solo pueden entrar los acreditados, que no es todo el mundo que curra en mi centro) sospecho que indica que hay seguimiento de la huelga, aunque no sería capaz de dar cifras (yo he visto cuatro plazas de apartamiento de camino al ascensor, lo digo por si los que se encargan del recuento quieren hacer los cálculos necesarios para extrapolar las cifras al resto del territorio nacional).

Nada más llegar al curro ha sonado el teléfono. Era uno de los trabajadores del turno de tarde.

-Oye, que no voy a poder ir, que me ha bloqueado el camino un piquete.

-Pero qué dices, si yo he venido hace un rato y no he encontrado nada.

-No, pero allí no, ha sido de camino. Antes de llegar... en... por aquí. Eso.

-Ah. Por cierto, en la pantalla del teléfono me sale que llamas desde un fijo.

-Sí. No. Es que es una contrato de esos que te puedes llevar el fijo como si fuera móvil. Pero vamos, que yo estoy en la carretera, dentro del coche...

-Pues espero que te hayan dado un cable largo...

-¿Eh?

-No, nada. Oye, ¿no es Futurama eso que escucho de fondo?

-¿Eh? No, que va. Son los piquetes, que gritan eslógans.

-"¿Puedes besar mi brillante culo metálico, cachocarne?"

-Si. Bueno, creo que son los de la rama del metal, que son los más agresivos. Pero oye, que yo quería ir ¿eh? Tú le dices a los de recursos humanos que es fuerza mayor, no me lo vayan a descontar.

-Nada, nada, tú no te preocupes por eso. Le pides al jefe del piquete que te firme un justificante y en paz. Ya se lo paso yo al jefe. Pero ten cuidado que creo que se conoce tu letra...

-¿Eh? Huy, mira, si parece que se están disolviendo... Déjalo, no hace falta que digas nada, que me parece que en media hora estoy ahí.

-No, si ya sabía yo que lo de los piquetes no iba a ser para tanto...





 El mono de la documentación se quería coger huelga, pero como es el que se ocupa de las imágenes le he convencido de que tiene que cumplir los servicios mínimos. Pues eso, imagen mínima. Pero mínima mínima.






Nota: esta anécdota es totalmente inventada. A ver si os vais a creer que a mí me llama alguien para pedirme permiso para faltar. Amos, anda... 

Está bien: lo admito

Admito que no tengo la conciencia del todo tranquila al no hacer huelga mañana. Admito que tengo dudas. Solo los fanáticos tienen certezas absolutas. Los demás, dudamos.

Admito que la huelga es el derecho máximo a protestar de los trabajadores, y admito que al menos tenemos el derecho al pataleo. Admito que nos han puteado lo suficiente como para que tengamos derecho a cabrearnos y protestar. Admito que en el fondo creo que debería estar en la manifestación con los demás.

Con todo... sigo opinando que esta huelga solo puede beneficiar al PP. Y yo me niego a hacer eso. Porque a pesar de la crisis, y a pesar de lo mal que lo está haciendo el gobierno -si, yo también lo pienso- el partido popular está desunido y corrupto. Y no tienen ni ideas ni iniciativa para aprovechar la situación. Pero si los sindicatos se vuelven contra el gobierno... no se beneficiarán ni ellos ni los trabajadores. Se beneficiará el Partido Popular. Y seguramente habrá gente que crean que pueden sacarnos de la crisis, pero yo creo que harán las cosas que ellos saben hacer, privatizar sector público y apoyar a los empresarios. Si eso pasa, no tendré la conciencia tranquila de haber apoyado esta huelga. Estoy seguro de que mucha gente pensará que quizás sea positivo un cambio de gobierno, y me parece respetable. Pero yo no creo que haya muchos en la manifestación pensando que estaremos mejor con el PP. Esta huelga es un error, y si os pararais a pensarlo os daríais cuenta.

Cuando empiecen los gritos de ‘Zapatero dimisión’, pensad a quién van a beneficiar. Y yo no creo que la situación de los trabajadores vaya a mejorar con un gobierno de derechas.

Por último, podéis cuestionar mis motivos para no ir a la huelga. Como en cualquier otra cosa, puedo estar equivocado. Lo que no podéis cuestionar es mi decisión de no secundarla. Porque es mía y de nadie más. Y me he ganado ese derecho, tanto como cualquiera.

Y en eso sé que no me equivoco.

martes, 28 de septiembre de 2010

Pulsando la calle: la opinión de mi mecánico.

No pensaba hablar de la huelga, pero el tema está en la calle y es casi inevitable. Está tan en la calle que ayer navegando por ahí ya me calenté un poquito y escribí un post tocho sobre el tema. Luego hice lo que se debe hacer en estos casos que es guardarlo en un cajón y esperar a que se me pasara el calentón.

Esta mañana me he ido a pasar la revisión de la moto. El dueño del taller tiene un pequeño concesionario multimarca donde compré la mía. Un tipo sencillo y bastante honesto que siempre se queja de que desde que empezó la crisis no vende una escoba.

-¿Qué tal, como va todo?

-Bueh. Aguantando –antes decía ‘tirando’, pero me cansé de que me contestaran ‘pues no tires tanto que no está la cosa para tirar’.

-Ya, si es que está todo fatal...

(Sigue breve conversación genérica sobre la crisis, seguida de indicaciones de lo que le iba a hacer a mi moto y lo que iba a costar (en tiempo); en el impass me voy a un bar próximo a tomar un café con leche y una tostada en el que me atiende una chica muy guapa con aspecto de ser el del este; me pregunto dónde estará haciendo más daño la inmigración, si en la economía o en los matrimonios; me acuerdo de la historia de un pueblo donde llegaron un montón de rusas para hacer la campaña de la fresa y provocaron tal epidemia de divorcios en la población que estuvieron al borde la revuelta popular; fin de la elipsis)

A la vuelta me pregunta por cuándo me voy a cambiar la moto, que es una cosa que hace desde que le hice la primera revisión. Que yo siempre pienso, si tantas ganas tenías de recuperarla, para qué me la vendiste, lo que pasa es que sospecho que además de recuperar la suya ahora que todavía está decente y la puede vender bien, lo que quiere es venderme otra nueva a mí. Le comento que hay un modelo que me hace gracia, pero que la cosa está mal porque ya sé que por la mía me van a dar la mitad de lo que me costó. Hablamos durante un rato de precios, modelos y potencias antes de llegar a la conclusión de que es mejor esperar a que se arregle un poco la cosa.

-Ya, si es que está todo fatal... Y ahora la huelga ésta de mañana, que no entiendo para qué la hacen.

-A mi me pasa lo mismo.

-Si es que mira, que está todo muy mal ya lo sabemos, pero este hombre está haciendo lo que puede. Que yo no soy de éstos, pero el hombre saca unas medidas y habrá que ver si funcionan. Si total, la ley ya está aprobada, ahora no la van a quitar...

-Es justo lo que yo pienso.

-Es que es lo que piensa toda la gente con dos dedos de frente. Lo que no vamos a hacer mañana cerrando todos los negocios es arreglar esto. Se mira a ver como va la cosa, y si no mejora, en enero se monta una huelga de verdad, pero no ahora. Y si no, cuando vengan elecciones, se le vota a los otros y punto.

-Pues claro... –dije yo mientras pensaba ‘este tipo es bastante más razonable que yo; yo para votar a los otros me tendrían que amenazar con una pistola en la cabeza...

-Si es que ¿sabes lo que pasa? Que los sindicatos con esto de la crisis están perdiendo muchos afiliados, entonces tienen que moverse para que parezca que hacen algo...

-No sabía...

-Pues si. Y les han quitado subvenciones y de todo. Hacen esto porque están jodidos.

(Reconozco que no sé si esto es cierto o no, pero lo considero un buen indicador de la desconfianza que la gente ahora mismo tiene en los sindicatos)

Y así es como mi mecánico resumió de una forma que está fuera de mi alcance, lo que sospecho que es el sentir popular ante la huelga. Tengo por ahí un borrador de 1340 palabras con un análisis mucho más exaustivo que seguramente sea mucho más parcial y menos claro. Si me sigo calentando en lo que va de tarde es posible que incluso lo publique y todo, aunque la verdad es que no sé si mi opinión sobre este tema es interesante...

Solo digo que esto no es tan sencillo como soy trabajador y/o rojo y estoy cabreado. Esto es bastante más complicado.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Grandes inventos de la humanidad: el metro

Hoy me gustaría hablar de un invento que a pesar de estar en la vida cotidiana de un montón de gente, vive en la más absoluta de las ignominias: el metro.

Pero el metro subterráneo, que también hay un metro de superficie que es el que habita en las estanterías de los centros comerciales y los cinturones de los escayolistas (y según me explicaron de pequeñito los curas en nosequé barra de platino iridiado que había en París, pero que eso tenía que ser mentira, porque no se ha vuelto a oir).

No, yo hablo del metro que está bajo tierra. Que mucha gente no lo sabe, pero el metro ha existido siempre. Lo que pasa es que como iba por el subsuelo, no lo habían visto. Que vosotros diréis ¿y cómo se le ocurrió a alguien hacer un agujero en el suelo para descubrir el metro? Y yo digo: pues eso es muy fácil. Mucho más difícil es cómo a alguien se le ocurrió coger algo que le salía por el culo a un pollo, mezclarlo con una cosa llena de tierra que había en el suelo e inventar la tortilla de patatas, y también pasó (que si alguien lo quiere saber, la respuesta es que fue por una apuesta; concretamente porque la perdió; pero eso ya lo contaré otro día). 

Antiguamente, hace mucho tiempo, pero mucho mucho, cuando los dinosaurios se morían, la gente los enterraba. Que por eso ha costado tanto encontrarlos, claro. Porque si se hubieran muerto ahí tirados, los hubiéramos visto en seguida, que un diplodocus muerto abulta un montón. Lo que pasa es que claro, en tiempos de los dinosaurios la gente no sabía escribir, y al no poner lápidas, luego no se acordaban de donde los enterraban y se fueron olvidando. Pero bueno, que me estoy dispersando. El caso es que un día, haciendo un agujero para enterrar un pteranodón (que era como un pollo pero a lo bestia), se encontraron el metro. Y los hombres antiguos –a los que llamaré cromañones porque me parece un nombre gracioso- se preguntaron ‘¿y esto para que servirá? Y el cromañón más tonto de entonces dijo ‘joder, pues para ir al trabajo’. Que los demás se rieron de él, claro. ‘¿Pero tú eres tonto? Si nosotros trabajamos cazando dinosaurios, que están todos encima de la tierra; y además por todas partes, que no hay que ir lejos para buscarlos ni nada’. El caso es que el cromañón tonto, que además de tonto era cabezón, se puso a inventar las oficinas y las ciudades para poder aprovechar el metro. Y ya de paso inventó los embotellamientos y el estrés, que un día tengo que hablar de todas las desventajas de salir de las cavernas, pero ya más adelante.

El caso es que tardó un montón, claro. Y menos mal, porque los primeros metros eran de vapor, que era un coñazo. Porque los túneles estaban llenos de humo y no se veía los carteles de las estaciones y la gente se perdía todo el rato. Es que claro, los electrones se inventaron mucho tiempo después, y hasta que no se inventaron no se les pudo exprimir la electricidad. Porque sabréis que la electricidad se saca exprimiendo electrones ¿no? Es que si lo tengo que explicar todo, no vamos a acabar nunca. Pues bueno, la cosa es que se inventó el metro, y se empezaron a exprimir electrones, y ahora la gente ya puede ir a trabajar a sus oficinas y andar con estres todo el día. Y por eso, si un día veis el fantasma de un dinosaurio en un andén, le tenéis que dar las gracias porque es por ellos que podemos ir al trabajo cada día.


Otro día si queréis cuento como se les ocurrió a los primeros hombres ordeñar a las vacas, que es una historia muy divertida (aunque un poco cochina, la verdad).

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Porelamordediós, yastabién

Mira, ya sé que lo del 3D está de moda ahora y eso...


Ahora, poner modo 3D en el Google maps me parece un poco excesivo.

PD: En informativos telecinco se habían dado cuenta hace ya tiempo, y aunque un comentarista dijera que era una inocentada porque se publicó el uno de abril y que lo iban a quitar en seguida, ahí sigue el 3D mode...

PD II: Esta tampoco es la entrada que había anunciado para hoy; es que tengo una de lío...

Permanezcan a la espera, por favor.