lunes, 27 de octubre de 2014

Que ya no se dice prespitación, ahora son Escorts.




Voy a hablar de un tema que quizás sorprenda amis lectores habituales. Y es el del placer de la prespitación (lo que ahora se viene llamando escorts, como un Ford que tenía mi tío en los 90). Debo confesar que, si bien no tengo mucho interés por este sector de negocio (a no ser que sean las mujeres las que decidan pagarme a mí, que todo puede hablarse) debo reconocer que he visto una web de anuncios que me ha hecho replantearme el tema, al menos un poco.

En primer lugar debo decir que con el tema de la prespitación tengo una confusión de ámbito moral que no soy capaz de resolver. Y es que por un lado estoy en contra de la explotación de las mujeres como objetos sexuales (sí, no lo estoy diciendo de broma; lo de la colección de revistas de Playboy que tengo debajo de la cama es por un tema de coleccionismo, pero nada más) pero por otro debo conceder que las propias mujeres son libres de decidir si desean explotarse a si mismas como forma de negocio.

Esto me recuerda una vez que, en pleno auge de la corrección política a un iluminado que tenía un bar se le ocurrió montar un concurso de lanzamiento de enanos. Que se montó la de dios, claro. El caso es que ante el revuelo mediático por el escandalazo de tal barbaridad se anuló el concurso. Poco después recuerdo haber escuchado una entrevista al enano en persona que comentó que estaba jodido con el tema porque él con eso se ganaba unos durillos, y que si le querían dejar en paz, por favor, que él no había pedido que nadie lo rescatase. Es verdad que se ven pocos enanos abogados (desconozco el motivo).

Es decir, en un mundo ideal (que como todo el mundo sabe sería en el vacío y con pollos esféricos) la prespitación es MAL. Ninguna mujer debería ser tenida en cuenta exclusivamente por su físico, y desde luego no obligada (ya sea por alguien con pistolas o por las circunstancias económicas) a mantener relaciones sepsuales a cambio de dinero porque eso es caca y que lo del ayuntamiento carnal tiene que ser siempre con consentimiento de ambas partes y con mucho amor. Luego sales al mundo real y entras a una tienda de ropa o pones la tele y ves que ¡sorpresa! las mujeres todavía son tenidas en cuenta por su físico (¿alguien recuerda cuando había presentadoras de informativos que no eran bellezones? Yo ya no). Quizás en ese mundo ideal del que hablaba no tengan Tele5, MTV o Cosmopolitan, no sé.

Además, desde el momento que trabajamos ¿no somos todos un poco putas? Y me explico.

Ya conté lo de la vez vez que fui diseñador gráfico. Vale que fue solo una vez porque era joven y necesitaba la pasta, pero debo confesar que me sentí bastante puta, y desde luego muy puteado. Es cierto que juré no volver a hacerlo nunca más (juramento que he roto al menos en cuatro ocasiones desde entonces, aunque debo decir en mi defensa que ya más por amor -llámale amor, llámale tener amigos que abusan de mí- y desde luego nunca por dinero. El caso es que si yo me dedicara a eso habitualmente, seguramente contrataran mi talento artístico (o ausencia de él) para cosas a las que probablemente yo no las dedicaría de natural ¿No es eso prostituirse?

Es más, eso sería prostituirse un poco. En mi vida real tengo un trabajo que no me interesa nada y con el que no disfruto nada y que es el que uso para pagar las facturas y luego hacer cosas que me gustan de verdad. Quitando lo de que no toquen en mis partes divertidas (que sólo lo hacen metafóricamente) yo lo veo una prespitación en toda regla.

A esto debo añadir que, si bien para mí el coito deja de tener gracia si la otra persona no tiene un interés genuino en el tema (es decir, no pecuniario) no soy capaz de censurar moralmente a aquellos que hacen uso de tal sector de la actividad económica (que últimamente cuenta para el cálculo del PIB). Es más, aquí reconozco que mi romanticismo es sin duda culpa de Hollywood y mi afición a las pelis románticas, que ha llevado mis expectativas románticas a lugares difíciles de alcanzar. Esto por no mencionar lo que ha hecho el porno con mis expectativas sexuales, que eso sería tema de tocarlo el otro día. El cine ha hecho mucho daño, esto es un hecho.

Todavía podría poner una última objeción al tema de la prespitación y es por mi profunda timidez. Y es que yo, que en el ámbito del cortejo me puedo manejar con más o menos solvencia debido a mi verbo fácil y mi gran sentido del humor (aptitudes muy apreciadas en los garitos nocturnos, especialmente en las adecuadas condiciones de nocturnidad e ingesta alcohólica) me siento profundamente incómodo en los lupanares (y aquí voy a confesar, sí, he estado; que no usado) cuando mujeres con escasa vestimenta tratan de captarme para su causa con el ímpetu de comerciales de ADSL. Llámale no estar acostumbrado, igual.

En concreto la última vez que estuve en uno (que muchas no han sido, y siempre llevado por las circunstancias) salí de allí con la superioridad moral del que no ha utilizado un servicio que considera degradante para la mujer... hasta que alguien me explicó que las mujeres que había allí no solo no estaban cobrando una nómina sino que tenían que pagar su estancia*, por lo que la que si no captaban clientela no solo no ganaban sino que encima perdían dinero. En fin. Tratar de hacer lo correcto en un mundo tan complicado a veces puede resultar confuso.

Dicho todo lo anterior, al parecer la gente de esta web dispone de un servicio de búsqueda de escorts muy interesante en el que uno puede acceder a todo el catálogo cómodamente desde casa y encontrar cosas muy majas como aquí o aquí por precios a partir de 150€ (que yo pensaba que esto era francamente más claro, la verdad).

¿Quiere decir esto que yo vaya a utilizarlo? Pues seguramente no, la verdad. A mí este tipo de actividad me parece que le quita bastante la gracia al tema de la seducción y sobre todo a lo de conocer gente de verdad por ahí. Ahora, yo sé que en esto soy raro. Para todos los demás, si pensáis emborracharos, que sea con buen vino, que está más rico y deja menos resaca. Y ya luego si eso salís relajaditos a lo de conocer gente.

Vale, esto es un Escort. Después de mucho pelear con el mono de la documentación, he conseguido que la imagen incluyera al menos a una chica (está ahí, al fondo. Hay que fijarse un poco, eso sí). Esta vez al menos puedo decir imagen vagamente relacionada con el tema del post. Uff.


*En España la prostitución hasta donde yo sé es una actividad irregular, es decir que no está prohibida y ni permitida como tal. Lo que sí que está penado es el proxenetismo, es decir, obligar a una mujer a ejercer tal actividad (y entiendo que lucrarse de la misma). Es por esto que los clubes son, a efectos legales, hoteles en los que las chicas alquilan habitaciones para hacer dentro lo que quieran que para eso son mayorcitas y allá ellas si deciden hacer cosas por amor, por dinero o por lo que sea. Fin de la aclaración.


2 comentarios:

Jose Luis Álvarez dijo...

Por cierto, que el pobre José Tojeiro acaba de morirse.

Blanco Humano dijo...

Me enteré y me dio un montón de pena, fue un personaje durante una época. Estuve a punto de lincar mi post en tuiter para comentar la noticia, pero me pareció poco respetuoso.