Y aquí voy a hacer un paréntesis. Por motivos de claridad expositiva (y por mantener la confidencialidad de la obra) vamos a suponer que a mí lo que me piden originalmente es pintar un techo ¿vale? Digamos que yo tengo conocimientos de brocha a nivel usuario y cinco kilos de plástico de Titán (la empresa de pinturas, no el satélite de Saturno). El martes comienzo a pintar y voy mandando muestras del trabajo para que me den conformidad de que todo bien. La recibo, pero solo del intermediario. Hacia la mitad del jueves (recordemos que mi término improrrogable era el viernes) recibo correo del intermediario que me dice 'Ah oye, y mira de poner unos angelotes; pero poca cosa, doce o trece'.
Aquí me preocupo un poquito, pero poco. Primero porque soy una persona muy tranquila, y segundo porque el dinero -poco- que me ofrecen no me hace falta para comer. Así las cosas le llamo al intermediario y le digo -por segunda vez- que esto no es lo que habíamos quedado y que muchas gracias, pero que yo me bajo aquí. Se suceden unos cruces de correos (y llamadas) entre ellos, que concluyen en aumentarme el plazo una semana (pero ¿esto no era imprescindible que lo presentara el viernes 'sin falta'? me pregunto desconcertado) y en duplicarme el precio del trabajo (hago un cálculo rápido: si todo sigue así, en dos meses puedo pagarme la hipoteca y cambiarme de coche; por un Porsche, seguramente). Acepto cada vez más mosqueado. Eso sí, voy continúo mandando muestras de mi trabajo para que me vayan dando visto bueno del proyecto. A todo esto, como mientras hago esto sigo trabajando (en lo normal, es decir, en lo que me pagan
de verdad por hacer) y con un curso de inglés, estoy durmiendo más bien tirando a poco y la gente me empieza a preguntar si no me iba mejor con el caballo, que la metadona parece que no me sienta bien, y que tome un euro para un bollo, que parece que estoy pasando hambre.
El lunes recibo correo del intermediario respondiendo unas dudas sobre los angelotes (o más bien ignorando las preguntas que le hice y contestando cosas que ya se veía por mi correo que tenía claras, pero en fin) y comentando algo de 'por cierto, el fondo mejor en azul cielo, gracias; con nubes'.
Monto en cólera (pero poco, porque a estas alturas ya me han ofrecido una cantidad de pasta que hace que que contenga) y comento algo de que lo malo del fondo es que está
detrás, y que hubiera sido un bonito detalle que se me hubiera informado de tal eventualidad antes de pintar la mitad de angelotes. De todos modos pregunto inocentemente 'entonces ¿los angelotes bien? Por favor, contestarme antes de que pinte el resto, no me vaya a pasar como con el fondo y tire todo el trabajo (Nota al margen: a dios gracias el
Photoshop trabaja por capas, lo que te permite que si eres cuidadoso y separas, puedas cambiar lo que necesites, solo pierdes el tiempo utilizado en esa capa).
Se me responde como a la altura del miércoles que sí, que los angelotes estupendos. Eso sí, que si pueden ser todos negros e ir vestidos de Armani. Por lo demás genial. Ah, y que el fondo mejor en azul no, que queda como el culo. Mejor rojo y con explosiones. Y que ya si pudiera poner en primer plano una versión de la última cena pero con retratos de músicos famosos, fabuloso (pero que no me mate demasiado: Elvis, Dylan, Paul McCartney... en fin, lo normal). Se me pregunta que si va a estar todo a tiempo, que el plazo se acaba el viernes.
Le digo que sí, que todo a tiempo. Ahora, que si se refiere a
este viernes voy a necesitar un DeLorean y algo de plutonio. Me contengo las ganas de decirle lo que puede hacer con el dinero y renegocio las condiciones. En los siguientes térnimos: 'Mira machote, ya me has puteado bastante. Si lo quieres para el viernes va a ser con el resto de angelotes como están. El fondo te lo cambio porque soy muy bueno, pero si quieres alguna modificación més, prepara billetes; muchos. Con todo, el trabajo estará el viernes pero más bien tirando a la noche, porque he pensado que al menos me gustaría dormir
un día de esta semana. Llámame señorito, si quieres'. Se me contesta que todo Ok a las nuevas condiciones, que
no problemo. Me lo creo (inocente...)
Termino el proyecto. Al final monto un simulacro de incendio en el curro para que se vaya todo el mundo y poder tenerlo listo por la mañana (llámame profesional). Envío y pregunto si todo
ok. Espero respuesta.
Pasa el fin de semana. Pasa el lunes. Pasa el martes. Pasan dos semanas. Temperatura 20 grados, humedad relativa, estado de la mar, llana. Sigo sin noticias de Gurb.
Finalmente recibo un correo. En esta ocasión del cliente directamente. 'Oye, que me hace falta el archivo editable con todas las capas de lo que has hecho para poder modificar todo a mi antojo. A la mayor brevedad, por favor'.
Me voy al botiquín y doy un trago largo de agua oxigenada (ya sé que no es como el alcohol de las heridas, pero es que no queda). Respiro. Me relajo. Me repito como un mantra 'nolemandesalamierda, tedebelamitaddelapasta'. Doscientas cincuenta veces. Escribo un correo mandándole a la mierda. Lo tiro. Escribo otro preguntándole que si se cree que soy tonto, que yo quiero un Windows de código abierto y me jodo (aunque es mentira, esto me la trufa). Lo tiro también. Escribo otro en el que le digo que eso se pide antes y que vale más, pero que me diga lo que quiere y veré lo que puedo hacer. Sin coste añadido. Eso sí, que por favor y si no es molestia, que cómo iría lo del resto del pago. Por curiosidad, más que nada.
Silencio en las comunicaciones. Dos semanas más..
Recibo nuevo correo del cliente: 'Oye, que pedí un archivo editable y no has contestado. Mándalo rápido, que me urge'. No hay mención alguna sobre el pago. Me parece leer GRASIAS DE HANTEVRASO, pero me lo ha debido de hacer la vista, que del esfuerzo de las tres semanas sin dormir, todavía se me nubla un poco.
Le mando correo a intermediario (amigo de amigo, no olvidemos) diciéndole que si su amigo es gilipollas o se cree que lo soy yo. Me contesta amablemente que es la última vez que hace de intermediario y que haga lo que me pide su amigo, que no cree que tenga problemas en cobrar. Mucho más tranquilo porque 'no crea'. Yo tampoco creo, que soy ateo. Yo soy más de contar billetes.
Finalmente mando correo a cliente. Le digo que ya está bien, y que cuándo podemos quedar para arreglar lo del pago, que ya va para más de un mes que entregué. Que lo que le hace falta, sigo diciendo que vale, pero que me gustaría ver antes los billetes. Llámame desconfiado.
No recibo respuesta. Renvío correo. El mismo, porque temo que si añado cosas me empiece a poner borde, y paso.
Ayer recibo respuesta. Uno diría que después de tres semanas de putearme y un mes de no pagarme nada me sorprendería. Al parecer mi capacidad de sorpresa es infinita.
El cliente responde que 'en qué mundo vivo', y que después de entregar 'tarde y mal' que 'no me ponga nervioso', que él ya me pagará. Que a ver si me creo que lo que he hecho es la 'Capilla Sixtina'. Que ha quedao fatal eso, con angelotes negros vestidos de Armani y un fondo rojo con explosiones, que a quién se le ocurre...
Y esto me lleva a las
Tercera y
Cuarta Verdades Universales Del Diseño Gráficotm:
3. El cliente pagará. Pero cuando pueda, si puede, o cuando le venga bien, si le viene, o cuando le rote, si es que le rota. Tú déjalo, que para eso el el cliente y tiene muchos problemas ¿tú te crees que la gasolina del Mercedes la paga el gobierno? Afortunado tú, que eres un artista bohemio y eres feliz tocando la flauta bajo un puente del río. No, si los artistas sí que sabéis vivir bien, quién pudiera...
4. Ahora, agradecimiento no esperes mucho, porque todo lo que esté bien habrá sido mérito suyo (del cliente) mientras que todo lo que esté mal será fallo tuyo, que eres un inútil y no eres capaz de leer el pensamiento (para adivinar el matiz exacto del color que tiene el cuarto de sus niños) o de hacer una sencilla impresión de un póster de cuatro metros con una imagen de referencia de 300x300 píxeles. No oye, de verdad, es que si te lo voy a tener que explicar todo, para eso ya lo hago yo ¿sabes?
Pienso para mis adentros que no, que no me creo que lo que he hecho sea la Capilla Sixtina. Cuando el papa le preguntaba a Miguel Ángel que cuándo estaría terminada la Capilla Sixtina, él contestaba que cuando estuviera terminada, y que dejara de tocar los huevos o lo retrataba como demonio. Y para su propia suerte, Miguel Ángel no tenía correo electrónico...
Contesto parcamente que gracias, y que el pago mejor en billetes pequeños y sin marcar, que lo voy a gastar en contratar una banda de rumanos. Pero para otro proyecto, uno más personal.
Acto seguido voy a casa, desinstalo el
Photoshop, quemo todos mis manuales
y me vuelvo al
Paint, que es algo más limitado pero da muchos menos dolores de cabeza. Dónde va a parar...
Por si alguien no lo sabe, esto es una Capilla Sixtina. Empezó con una llamada telefónica a Miguel Ángel de un amigo una mañana de lunes "Oye, ¿tú que tienes mano con eso de la brocha no le podrías pintar un techo a un amigo? Si lo haces van 50€ para ti."