Bueno, pues ya han pasado las
putas dichosas navidades. Qué tal, ¿bien? (si has contestado 'deseando que lleguen las próximas' ya te estas pirando de aquí, no quiero menores de doce años en el blog que luego se me llena de curas esto). Bueno, pues ánimo que antes de que nos demos cuenta están aquí de vuelta. Yo planeo pasar las próximas en algún lugar lejano -cómo, no sé, el segundo sótano del aparcamiento de 'El Corte Inglés', que ahí no creo que me busque nadie- pero ya veremos si puedo.
Como he estado un tanto alejado de esto, sospecho que toca post resumen sobre estos días -que son ese tipo de post que yo suelo saltarme en los blogs de los demás, normalmente- y así de paso me evito currarme un post de verdad, que no me apetece.
Bueno, mis navidades han sido más bien tirando a normales. Como yo soy poco de pasarlas en familia me programé un viaje a Sevilla para estas fechas, con tan mala suerte de que como pilló entre navidad y nochevieja me comí todas las reuniones familiares igualmente (nota mental: otro año mirar en qué día cae la navidad para evitar que se repita).
El viaje bien. Bueno, en general bien. Lo que pasa es que olvidé que para esas mismas fechas también me había programado tener un virus letal, así que de cuatro días que pasé allí, dos me los pasé en cama con fiebre y delirando (que por desgracia no son los nicks de dos lectoras; bueno,
Fiebre sí, pero vamos, que ella no estuvo conmigo en la cama; que yo recuerde, al menos -madremía, que manera de liarme). Al menos durante los dos primeros días tuve tiempo de hacer todo lo que quería, que era probar la Manzanilla, el Fino, el Oloroso, el Amontillado, el Tío Pepe y un par más que seguramente se me olvidan (si, al principio en el diferencial, la resaca parecía el diagnóstico más probable). Se me quedó pendiente el rebujito, que me parece que me lo voy a tener que hacer yo en casa, que paso de volver. Luego también vi la Torre del Oro, la Giralda, y eso, pero básicamente porque me pillaban de paso entre bares (yo es que soy mucho de turismo cultural; pero mucho mucho; gastronomía y enología, fundamentalmente).
Al amanecer del tercer día me despertaron unos escalofríos de la muerte y pasado un rato pareció que mi cuerpo se quería deshacer de todo lo que tenía dentro pero no acababa de decidirse por la dirección, así que me deleitó con un 'dos por uno' estupendo. Ya la mañana anterior había tenido molestias, pero como me dieron en el
Parque de María Luisa pensé que era
Stendhal, aunque se ve que no, que para tener de eso hay que tener sensibilidad, lo mío por lo visto era gripe. Esa tarde ya la pasé en cama reposando, pero al parecer tirarse tres horas viendo 'Dos hombres y medio' en la tele del hotel no mejora nada el estado de salud de nadie, así que todavía empeoré más. Traté de que me devolvieran el dinero del hotel por enfermedad, pero se ve que eso no lo contempla la normativa (cuanto nos queda todavía por mejorar en este país).
Bueno, a parte de este intervalo vírico, por lo demás las fiestas como siempre. Un par de discusiones políticas (descubrí que una tía mía sigue creyendo que lo del 11-M fue ETA, por mucho que yo le insistí en que Pedrojota no existe, que son los padres) un familiar que se emborrachó y hubo que reducirlo (pero poco, que ya venía bajito de serie) y la fiesta de nochebuena que hubo que posponerla porque varios de los invitados (mayormente yo) estaban enfermos. La celebré este sábado pasado, pero me sentí poco arropado porque los de la tele se negaron a repetir la emisión de las campanadas (cerdos desaprensivos).
Pues nada, creo que eso es todo.
Ah sí, los regalos. Esto ha sido gracioso. Este año de manos de alguien que no lee mi blog (más que nada porque mi blog es secreto, así que
nadie lo lee) recibí
esto:
Acojona, ¿eh? Que vamos, no me dio un infarto porque en esta edición no han cogido como portada la ilustración de la que saqué mi avatar (esa venía dentro).
Durante un rato tuve un ataque de paranoia en el que estuve a punto de dejarlo todo y salir corriendo porque pensé que me habían localizado, pero luego se me pasó. La verdad es que es un cómic bueno, es fácil que a alguien que le gusten los cómics se lo terminen regalando. Vale que igual no es muy conocido, pero de ahí a pensar que me están mandando un mensaje... Además, ¿cuál se supone que es el mensaje?
¿"
Blanco Humano, te estamos vigilando, vas a acabar malamente"?
Jajaja...
jaja...
jjj..
...
Un momentito, que me voy a casa a ver si hay micros.